miércoles, 21 de mayo de 2014

Cerveza Franz Scheitler

Scheitler Rubia

Scheitler Colorada
La cerveza Franz Scheitler es procedente de Mercedes, provincia de Buenos Aires. Las había comprado en Capital Federal y me las traje para Tucumán. Empecé la cata con la rubia, de 5% de alcohol, de un color dorado intenso (se aprecia bien en la foto), muy clara y con sedimento en el fondo pero normal para una artesanal. Espuma de color blanco y bien persistente y cremosa. De gasificación alta.
En la rubia predomina el aroma cítrico y terroso con un dejo de diacetilo (siempre repito que es ese aroma como a manteca, que en algunos casos es desagradable y en otros ameniza con el estilo) pero no invasivo. Sabor a peras, bananas y de retrogusto amargo. Presenta un logrado equilibrio entre la malta y el lúpulo. Una cerveza que deja el paladar seco y por eso provoca tentación para seguir bebiendo.
Con una presentación excelente, la cerveza Franz Scheitler resulta ser muy refrescante. Ideal para una picada con fiambres y quesos duros, aromáticos y unas tostadas con queso blanco y atún. Muy buena cerveza.
La colorada también tiene 5% de alcohol que, a decir verdad, no se notan en ninguno de los estilos que probé. Tiene color ámbar con reminiscencia de dorado y cobre. Muy interesante el color que han logrado. Un poco turbia con sedimento en el fondo. La espuma era marroncita clara aunque, esta vez, muy lábil (se esfumó rápidamente). Gasificación baja.
Presenta un aroma dulzón que nos retrotrae a flan o caramelo de un modo muy marcado. Aparece poco acentuado el aroma cítrico del lúpulo.
Al probarla se percibe una excelente conjunción entre el dulzor de las maltas caramelo y el amargor del lúpulo. Al ser una cerveza colorada, la balanza se inclina a favor de las maltas, lo cual le da al estilo una presencia notable. Buena decisión del maestro cervecero.
Otra vez el retrogusto nos deja un paladar seco que estimula a seguir tomando esta cerveza de muy buena calidad. El defecto que presentó fue la poca durabilidad de la espuma y la escasa gasificación. Pero es una excelente cerveza para acompañar con un postre que contenga cerezas al marraschino o zapallos en almíbar. Calculo que será una combinación muy exitosa. Muy buena cerveza.
Hasta la próxima cata.... 

domingo, 11 de mayo de 2014

Enemy - Dir. Denis Villeneuve

El hombre duplicado
Título original: Enemy
País: Canadá/España
Año: 2014
Dirección: Denis Villeneuve
Guion: Javier Gullón
Reparto: Jake Gyllenhaal, Mélanie Laurent, Sarah Gadon, Isabella Rossellini, Stephen Hart, Jane Moffat. 
Género: suspenso.
En primer lugar, hay que aclarar que este filme se trata de un caso más de transposición cinematográfica de la novela del ganador del Premio Nobel de Literatura José Saramago, El hombre duplicado. Debo aclarar que no he leído la novela aún pero que es mi próxima lectura cuasi obligada para confrontar el estilo estético y la problematización existencial de cada una de las obras. El argumento es, en apariencia, sencillo e inocente, aunque a medida que se avanza en la trama percibimos el peso inoxerable de la angustia existencial. Adam Bell es un profesor de historia cuya vida monótona se repite casi al infinito, de modo tal que hasta sus mismas clases parecen ser una repetición de nunca acabar sin que ningún destello fulgurante lo saque de ese estado somnoliento de eterno retorno de lo mismo. Adam está en pareja con Mary pero la misma vida rutinaria de su profesión se reproduce en su vida amorosa/sexual. Para Adam, entonces, el mundo es aburrido, la vida es un bodrio, no hay nada relevante ni interesante por lo que vivir. Y así, sin esperarlo, en un recreo en la sala de profesores, su colega de Matemáticas le recomienda una comedia, una película como para entretenerse durante 90 minutos. Y este es el punto de inflexión. Adam descubre, a partir de recurrentes imágenes en sus sueños, que un actor menor de la película que vio es, literalmente, idéntico a él. Alquila otras películas de este actor llamado Anthony Claire para corroborar su parecido y entonces, asombrado y confundido, se apronta a encontrarse con él, a sabiendas de que -además- viven en la misma ciudad. El encuentro finalmente se produce y la obsesión deja de ser propiedad exclusiva de Adam para machucar también mentalmente al fanfarrón Anthony. Entonces, la angustia existencial y la densidad filosófica del filme se hacen patente cuando la consabida pregunta antropológica "¿Quién soy?" corroe la mente de estas dos personas exactamente idénticas. ¿Qué es lo que hace que una persona sea uno mismo y no otro? ¿Acaso nuestros rasgos físicos? ¿Acaso nuestro modo de ver el mundo? ¿Acaso nuestras marcas personales, nuestras huellas? ¿Acaso las relaciones que establecemos con los seres queridos? ¿Acaso nuestra consciencia? ¿Y si lo que somos o creemos que somos es, en realidad, una máscara que esconde lo que verdaderamente queremos ser? Confundidos y perplejos al mismo tiempo, el entrecruzamiento entre los seres duplicados se complejiza cuando el uno aparenta ser el otro y la fragmentación los lleva a vincularse a cada uno con la pareja del otro. Y con ello, el mundo y el argumento se vuelven más sórdidos de lo que aparentaba ser. Plagado de simbolismos (las arañas, la madre, las mujeres) el filme de Villeneuve termina siendo una obra absolutamente perturbadora, un escándalo para la razón. El mundo racional pierde pie y el orden lógico se tambalea cuando llegamos al final del relato. Con una fotografía precisa, pertinente para ilustrar el desasosiego de los personajes en cada momento, con un guion inteligente, y una actuación muy destacable de Jake Gyllenhaal, Enemy se convierte en un thriller deslumbrante, sobre todo desde los puntos de vista filosófico, estético, psicoanalítico si se quiere, y la convierten en una de esas películas de las que no podemos dejar de hablar o discutir con alguien cuando el aclamado "The End" aparece. 
Haber visto esta película me lleva, ineluctiblemente, a leer la novela de Saramago, seguramente presente en una de las próximas reseñas sobre libros que haga en este blog.  
Me encantaría que quienes hayan visto la película comenten sus pareceres al respecto. Hasta la próxima.  

jueves, 24 de abril de 2014

Antimanual de Filosofía - Michel Onfray

Antimanual de Filosofía
Podría tranquilamente afirmar que las elucubraciones filosóficas de cualquier pensador siempre tienen que ver con el contexto particular en el que ha vivido y con las condiciones que han forjado su propia existencia. Y creo que las elaboraciones filosóficas del filósofo francés actual Michel Onfray no quedan exentas de ello.
Rebelde, anticonformista, hedonista confeso, cuestionador nato, analista lúcido y con una pluma súper ácida, Onfray llegó a fundar una Universidad Popular en la ciudad francesa de Caen, concibiendo que una enseñanza de calidad debe ser abierta para todos, en tanto el conocimiento constituye la ciudadanía. 
Particularmente, el Antimanual de Filosofía está escrito y dedicado para sus alumnos del nivel medio o del Bachiller. Y la provocación no comienza sólo con el sugestivo título, sino que apenas se abren las primeras páginas del libro, Onfray insta a que sus alumnos (cualquier adolescente de nivel medio que esté cursando filosofía) se indaguen y justifiquen porqué  sí o porqué no deberían prenderle fuego a su profesor de Filosofía. 
Dueño de una fina ironía, de un estilo sencillo pero no por eso menos profundo, teñido de una pedagogía clara y sin caer en dogmatismos o fundamentalismos teóricos, este libro recorre una serie de problemas filosóficos que cualquier adolescente de cualquier parte del mundo seguro se plantea (o se planteará si todavía no lo hizo). Tales problemáticas empuñan una daga sutil, punzante y ponzoñosa que desacomoda al lector estructurado. Por su más que interesante recorrido filosófico, Onfray plantea problemas antropológicos vinculados con la naturaleza humana, con el arte, con la técnica, con la libertad, el derecho, la historia, la razón, la política y la conciencia. Y las preguntas provocan, en muchos casos al "distraído" lector, escándalos a la razón anestesiada con el velo de los moralismos sociales, las reglas rígidas, los reproductores de la historiografía tradicional, los defensores de los cánones filosóficos y los lugares comunes. Entonces, la daga filosófica presenta cuestiones como ¿Es absolutamente necesario mentir para ser presidente? ¿Qué parte de nuestra razón desaparece en una noche pasada de alcohol? ¿Qué buscaban en la cama de sus padres a los 6 o 7 años? ¿Podemos recurrir a la violencia? ¿Dejarías que tus hijos accedan a las páginas pornográficas de internet? ¿Podrías prescindir de tu celular? ¿En qué momento un urinario se convirtió en una obra de arte? ¿Por qué no se masturban en el patio del instituto? Onfray expone con transparencia, con lucidez, con abierta franqueza y absolutamente desprovisto de prejuicios (sociales, económicos, psicológicos, etc.) para tentar e instar a los estudiantes a que piensen con autonomía, con independencia, en contra del principio de autoridad y emancipándose de las voces de sus profesores. 
Si bien el libro está destinado a ser usado en los bachilleratos, funciona muy bien como un texto de divulgación científica para el lector interesado por la filosofía. Con precisión, el autor reconoce, identifica y explica los términos o ideas filosóficas que necesiten explicación; está ilustrado lo cual lo hace más atrayente y -además- al final de cada subtema recurre a fragmentos originales de pensadores que han desarrollado el asunto que Onfray problematiza. 
En definitiva, un librito muy pero muy recomendable para todo aquel que quiera aproximarse de un modo formal o no, al mágico mundo de los problemas filosóficos. Excelente.  

jueves, 10 de abril de 2014

Cerveza Barbaroja Floral

Barbaroja Floral
La cerveza Barbaroja se produce en Escobar, provincia de Buenos Aires, y producen la friolera de 13 estilos de cerveza distintos. En su etiqueta no provee datos de su porcentaje en alcohol pero sí pueden encontrarlo en su página web (www.barbaroja.com). Este estilo, entonces, posee supuestamente 3% de alcohol. Presentó en el vaso un color caoba claro con tonalidades doradas y rojizas. Muy bien clarificada y con poco sedimento en el fondo. La espuma tenía muy buena retención y un color adecuado al de la cerveza, con dejos de marrón claro. Una importante gasificación pero para nada molesta. Su aroma combina elementos florales y frutales con reminiscencia a frambuesa, frutilla y durazno. Un tono aromático muy dulce, con un dejo floral apenas perceptible, pues se halla rebasado por el aroma a fruto, tirando a chicle.
Digamos que hasta acá, en general, todo bien. Ahora, al probar la cerveza se desvanece toda chance de volver a repetir esta cata. El gusto es -literalmente- a jarabe de niño. Una artificialidad abominable. Apenas se logra captar algo de malta caramelo pero invadido por ese gusto dulce empalagoso. No se siente nada, pero nada del amargor que debería tener una cerveza y el lúpulo brilla por su ausencia. 
El entusiasmo por el color, la contextura y el aroma se derrumbó completamente con el gusto. Con un retrogusto molesto. 
Impresión general: mala, muy mala cerveza. ¿Puede llamarse cerveza? No recomendable bajo ningún aspecto, ni para combinar con nada. 

sábado, 15 de marzo de 2014

El imaginario mundo del Dr. Parnassus - Dir. Terry Gilliam

Parnassus
Título original: The Imaginarium od Doctor Parnassus
Origen: Reino Unido
Director: Terry Gilliam
Año: 2009
Guion: Terry Gilliam y Charles Mckeown
Reparto: Heath Ledger, Christopher Plummer, Colin Farrell, Jhonny Depp, Jude Law, Lyli Cole, Andrew Garfield, Tom Waits. 
Género: fantástico y aventuras

El barroco que ilustra los paisajes surrealistas del interior del circo -decadente y de poca monta- del Doctor Parnassus llama poderosamente la atención. Y es que Terry Gilliam no ahorra ni malgasta recursos para generar una película de una tremenda potencia visual. En general el filme ha recibido críticas negativas, duras e incluso injustas por considerarlas una obra menor. No es así desde mi humilde perspectiva. Me parece que toda esa magia virtual de los espacios surrealistas, sumados a un vestuario de primera calidad, complementan un relato que, si bien puede tener un ritmo a veces lento por tratarse de una película de aventuras, promete la búsqueda de una reflexión profunda acerca de los deseos y tentaciones más "viles" del ser humano. Y Terry Gilliam decide mostrar esos aspectos de humanidad mediante una historia cuasi mística de contextos propios del panpsiquista Renacimiento pero en plena Londres del siglo XXI. Como anécdota puede contarse que fue la última producción -incompleta- de Heath Ledger antes de morir y que, debido a su fatídico final, su rol se reemplaza por Jude Law, Jhonny Depp y Colin Farrell con personajes que aparecen en distintos contextos oníricos. La historia muestra al diablo que viene a cobrarse una vieja apuesta que hizo con el Doctor Parnassus quien había prometido entregar a su hija cuando adolescente. Parnassus ofrece un espectáculo circense en el que el espectador puede ingresar a sus propias fantasías y a sus deseos más oscuros, bajo el peligro de no poder volver a ser el mismo. Pero la aparición del amnésico y estafador Tony hacen que el destino y el futuro del circo, de Parnassus y de Valentina cambien. Toda esa trama bajo sucesivas escenas oníricas y desopilantes acciones.
Verdaderamente uno muchas veces trata de mostrar el potencial de la creatividad surrealista y la visualización de cuadros no alcanza para ilustrar ese potencial. En cambio, y de allí el valor de este filme, todo ese poder, esa imaginación propia del automatismo psíquico y del inconsciente humano se despliegan en esta brillante película. Con actuaciones muy buenas y un guion super interesante.

viernes, 28 de febrero de 2014

Si esto es un hombre - Primo Levi

Si esto es un hombre
Primo Levi nació el 31 de julio de 1917 en Turín (Italia), en el ocaso de la primera Guerra Mundial, de tan nefastas consecuencias para los países europeos, en general. Las luchas políticas, las discusiones y escisiones partidarias, el exilio, la muerte, la cárcel a los opositores políticos y al amplio arco antifascista (fueran dirigentes sindicales, escritores, políticos, hombres de cultura en general) caracterizó y atravesó la niñez del escritor italiano.  
Este libro abre la trilogía -a la que se suman La Tregua y Los hundidos y los salvados-  que Primo Levi dedicó a los campos de concentración nazis, manifestando un testimonio austero, objetivo y veraz del horror de la realidad que le tocó vivir. El libro fue forjado a partir del pensamiento del autor durante los monstruosos días en Auschwitz, donde su principal meta era sobrevivir a esa situación para poder develar al mundo lo siniestro que allí ocurría. Por ello mismo, este relato tiene para el autor un sentido de “liberación interior” que responde a la exigencia propia de satisfacer el impulso y la necesidad de hacer que “los demás” supiesen y tomen conciencia del inquietante mundo de los campos de destrucción.
Ya en la presentación misma del libro, Primo Levi sostiene que más que agregar nuevos datos, realizar nuevas acusaciones o formular nuevos cargos, su intención se relaciona con proporcionar documentación que sirva para hacer un estudio de algunos aspectos del alma humana. Esta intencionalidad intenta responder, fundamentalmente, a la problemática de la xenofobia en el mundo contemporáneo, pensamiento que, conciente o inconcientemente, individuos y pueblos mantienen, y cuya representación más clara son los campos de concentración nazis. Cuando este pensamiento llega, “cuando el dogma inexpresado se convierte en la premisa mayor de un silogismo, entonces, al final de la cadena está el Lager. Él es el producto de un concepto del mundo llevado a sus últimas consecuencias con una coherencia rigurosa: mientras el concepto subsiste las consecuencias nos amenazan. La historia de los campos de destrucción debería ser entendida por todos como una siniestra señal de peligro”. (p. 10)
Si bien la estructura del texto tiene un carácter fragmentario puesto que la escritura de sus capítulos no responde a una sucesión lógica sino más bien a la urgencia por rememorar situaciones, la narración conserva un orden expresado de una manera muy inteligente por el autor ya que logra que el lector pueda hacerse presente los hechos que allí se manifiestan, de una manera muy objetiva, pese a la cual no deja de horrorizar a quien lee esas líneas.      
El relato marca el inicio del “viaje” a ese lugar desconocido, de barbarie, lugar en el que deliberadamente los nazis mezclaron culturas, lenguajes, experiencias y vidas atravesadas por el odio y la crueldad. Primo Levi realiza descripciones muy bien logradas y sumamente detalladas sobre los trabajos forzados -y prácticamente inútiles- a los que eran obligados a realizar los Häftlinge. Desde la entrada en el campo de exterminio, los hombres pierden su particularidad, su individualidad, su nombre y apellido, para pasar a ser un número más de la endemoniada estructura nazi. Así lo muestra Levi cuando relata que “Me llamo 174517; nos han bautizado, llevaremos mientras vivamos esta lacra tatuada en el brazo izquierdo” (p. 41).    
Hay una serie de rasgos que caracterizan al Lager y a los SS a los que Primo Levi no puede explicar porque son cuestiones complejas. Por un lado, tenemos el orden y la obediencia. Pueden conjeturarse diversos motivos por los que los nazis eran obsesivos por estas cuestiones, pero Levi nos hace saber que los secuestrados explican las acciones de los alemanes porque responden a una estructura aún más poderosa y organizada de la cual acatan órdenes y que ellos las cumplen sin prejuicios y con total convencimiento de lo que hacen. En segundo lugar, la antinomia vida-muerte cobra vigencia en el relato del autor. Éste nos muestra cómo la muerte puede representar, en algunos casos, una salida o una esperanza ante la tragedia a la que está supeditada la vida de aquel que perdió todo: sus ropas, sus familias, sus costumbres, su dignidad, su juicio, y cuyo resultado se reduce al sufrimiento y a la pérdida de sí mismo, al punto de “yacer en el fondo”(p. 40). Por último, se encuentra el tema de los ritos. Cada nueva experiencia que Levi narra, supone un proceso de inserción en un nuevo orden, proceso que puede ser caracterizado como un rito iniciático -grotesco y sarcástico- dentro de los campos de concentración “sagrados” y en el que, paradójicamente, todo está prohibido pues esa es la finalidad a la que responde la creación de los mismos.
El texto de Primo Levi nos va llevando por descripciones de la vida en general en el Lager, mostrando cómo ese joven que ingresó siendo un poco ingenuo, carente de juicio, con una decidida inclinación -lógicamente contraria a la ideología nazi- y nada de experiencia, se las arregla para sobrevivir en ese mundo en el que todo es nuevo y en el que la esperanza de vida está limitada por una mera orden. De este modo, el argumento está atravesado por precisas e inteligentes reflexiones antropológicas y morales, que hacen cuestionar la organización social nazi y su correspondiente aparato ideológico-político, ligado a un fundamento metafísico mediante el cual los alemanes realizaban sus atroces actos.  
El final del horror se acerca cuando Levi relata cómo los nazis comienzan a abandonar los campos cuando las Fuerzas Aliadas se aproximan a Auschwitz, lo que provoca la alegría, la esperanza de la salvación, pero en donde también se manifiesta que así como algunos son los “salvados” hay otros que son los “hundidos”. La miseria humana, la indiferencia, la codicia, la intolerancia también son disvalores a los que los seres humanos estamos sujetos y en los que podemos incurrir, en situaciones como las que cuenta el autor.

Finalmente, el libro presenta un apéndice redactado recién en el año 1976, en el que Levi responde a una serie de preguntas que durante el tiempo transcurrido desde que fue liberado hasta ese momento le han ido formulando, y que prácticamente se han ido repitiendo sistemáticamente. Las respuestas que da Levi a esas preguntas no tienen desperdicio alguno. Por ejemplo, sobre su rencor hacia los nazis o si los ha perdonado, sobre si los alemanes y los aliados sabían lo que ocurría, sobre si hubo prisioneros que pudieron escapar, sobre el odio fanático de los nazis por los judíos, etc. Estas cuestiones realmente develan la objetividad con la que libro fue escrito, lo que lo hace un documento importantísimo y fundamental para la toma de conciencia del genocidio nazi y sus consecuencias. Como dice el autor: “para escribir este libro he usado el lenguaje mesurado y sobrio del testigo, no el lamentoso lenguaje de la víctima ni el iracundo lenguaje del vengador” (p. 303). El libro es realmente útil no sólo a un público especializado, sino también a un público en general. Es fácil comprender el estilo del autor y resulta muy interesante para realizar un estudio crítico sobre diversas cuestiones relacionadas con la ética, la antropología, la psicología, la historia, etc. Los conceptos de libertad, igualdad y fraternidad se añoran al momento de penetrar en la brillante obra de Levi, referencia indispensable para adentrarse en el tremendo mundo de los campos de concentración. Su lectura nos devuelve la frágil satisfacción y reflexión personal de vivir en una sociedad democrática en la que “el otro” no es objeto de odio ni un blanco a derribar, sino que es un igual a mí mismo. 

viernes, 21 de febrero de 2014

Cerveza La Trappe - Dubbel y Tripel

Dubbel
Dicen que tomarse una cerveza de abadía es como una experiencia religiosa. La denominación de "abadía" se remonta al proceso y producción de la cerveza llevado a cabo en los monasterios durante la Edad Media y revivido a mediados del siglo XIX, a posteriori de la era napoleónica. La Trappe es una cerveza holandesa, con todos los rasgos de una cerveza belga de abadía. 
La Dubbel es una cerveza negra de 7% de alcohol, preciso para el estilo aunque la graduación alcohólica no se deja sentir caliente en la boca. De color caoba oscuro con destellos de rubí, espuma de la misma tonalidad, cremosa y durabilidad media. Presenta sedimento en el fondo aunque tiene buena claridad. Posee un aroma intenso con notas a tofee, clavo de olor y chocolate negro, conjugación de maltas especiales que se usan. Lúpulo terroso con un dejo a madera tipo pino. En el sabor se le nota el porcentaje de alcohol aunque de manera suave. La combinación de maltas caramelo -con extracto potencial alto- (recordemos que es una dubbel). hacen que tenga un cuerpo compacto, intenso, con reminiscencia a caramelo dulce (como el caramelo que se arma debajo de un flan) pero con un amargor equilibrado. De gasificación media, reconozco que es una cerveza excelente. 
Tripel
La Tripel tiene 8% de alcohol y está aromatizada con coriandro. Su color es ámbar claro, con destellos de dorado intenso, muy clara y límpida y con sedimento en el fondo. Espuma de un marrón blanquecino apenas clarito y muy cremosa y duradera. El alcohol, a pesar de ser mayor en volumen, se siente menos que la Dubbel. 
De aroma fresco, frutal, con notas a cítricos, manzana verde y banana, propios de los lúpulos. Apenas se nota la presencia del coriandro, muy suave pero bien equilibrado con el resto de los aromas que se complejizan en la boca. Con respecto al sabor, es muy notable la presencia de las maltas belgas que denotan un sabor que comienza dulzón con un retrogusto amargo espectacular. Es una cerveza efervescente con terminación seca. Gasificación de media a alta, clave para el estilo. Como impresión general, también me parece una cerveza excelente. Tomar estas cervezas es una inversión que da rienda suelta al placer más que un gasto. Vale mucho la pena.  
Para maridar, combinaría la Tripel con un cerdo al horno que tenga una salsita agridulce. De postre acompañaría la Dubbel con una buena receta de tiramisú. Y después me cuentan qué tal!!!