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jueves, 28 de enero de 2016

Gerontophilia - Dir. Bruce La Bruce

Gerontophilia
Título original: Gerontophilia
Año: 2013
Duración: 82 minutos
País: Canadá
Director: Bruce La Bruce

El título original de este arriesgado filme de La Bruce prácticamente anuncia el argumento central que desarrollará. Lo que no menciona son los altibajos ni los pormenores que toda relación de amor, sobre todo si es una relación que escapa a los terribles cauces de lo "normal" en este asunto, generalmente afronta. Así y todo, el protagonista del filme Lake es un muchacho canadiense que arrastra una mochila existencial bastante pesada: su madre es un desastre y vive en un clima de asfixia que lleva a prejuzgar cómo es posible tomar decisiones libremente. Y la noción de libertad es la que quise tomar como clave de interpretación para leer esta película. 
Son más o menos conocidas las etapas por las que atraviesa una persona cuando se inmiscuye en una relación amorosa: enamoramiento, decepción y aceptación de las diferencias. En el recorrido fragmentado de la vida de Lake que muestra la película vemos casi todas las etapas comprimidas en un tiempo escaso. Por eso este filme es, ni más ni menos, que uno de amor. Pero de los amores enrevesados, románticos ni idealizados (por la sociedad, por la cultura), sino un amor real, con buenas y malas, y hasta cruel en un punto. 
Lake va en deriva por la vida junto con su novia adolescente Desirée (una metáfora del deseo, otra clave muy importante para analizar la película), una chica culta obsesionada con la revolución y con la manía de clasificar los hechos, cosas, personas, etc. por si "entran o no entran en su lista", la contrapartida de Lake "el santo". Trabajando como guardavidas en una pileta climatizada Lake atraviesa una situación cruelmente terrible y vergonzante: ante el ahogo de un anciano, el joven inicia los movimientos de resucitación boca a boca y tiene una erección (intuyo que, además, eyacula) frente a la mirada de otras personas. Este hecho, más que hundir en la desilusión y la confusión a su protagonista, es un punto de inflexión para el despertar de un(os) deseo (s) distinto (s): Lake se siente atraído por los ancianos. Por eso no duda un segundo cuando su madre le ofrece trabajar en un geriátrico. Allí conocerá al señor Peabody y asistiremos a las mencionadas etapas por las que atravesamos cuando nos enamoramos, con un viaje corto pero alucinante. Pero, volviendo a la clave que elegido para mirar el filme: ¿es realmente libre Lake de enamorarse del señor Peabody o de sentirse atraído por los ancianos? ¿O bien hay ciertos condicionamientos que han preconcebido ese camino de "aparente libertad de decisión"? Dejo a lxs lectores de este artículo la posibilidad de responder (se) la pregunta.
El filme es simple (dentro de la tremenda complejidad de la historia), realista (una decisión estética acertada del director) y decididamente escandalosa. Cuando el cuerpo humano se hace visible, más aún cuando esos cuerpos no son los esbeltos y redondeados cuerpos que la cultura de la imagen ofrece, suelen aparecer los escándalos. Celebro, pues, esos escándalos. Como decía John Lennon: "la violencia es obscena, el cuerpo humano no".     

miércoles, 18 de marzo de 2015

Tomboy - Dir. Cèline Sciamma

Tomboy
Título original: Tomboy
Año: 2011
País: Francia
Directora: Cèline Sciamma
Guion: Cèline Sciamma
Fotografía: Crystel Fournier
Género: Drama
Reparto: Zoé Héran, Malonn Lévana, Jeanne Disson, Sophie Cattani, Mathieu Demy, Cheyenne Lainé.

Son pocas las veces que un cine tan "sencillo" (desde lo visual, desde la producción, desde el guion) ha tenido un efecto tan drástico a la conciencia del espectador. Y es que un tema tan tabú como la infancia sigue causando cierto escozor a los ojos de algunas morales retrógradas. Más aún cuando, desde la infancia, se postule la problemática de género y se abra la posibilidad de pensar en la transexualidad. Este es el panorama que nos pinta el filme Tomboy, dirigido por Cèline Sciamma.
La película relata la mudanza de Laure, una niña de 10 años, y su familia, de buen pasar por cierto, a un barrio en las afueras de París y los acontecimientos transcurren durante el verano casi completo hasta el inicio del año escolar. Aprovechando su aspecto, su vestimenta, su corte de cabello, Laure se hace pasar, entre los niños del barrio, por Michael. Así, irá incorporando y asimilando actitudes, gestos, movimientos "varoniles" al punto tal de convencer (en realidad nunca nadie puso en duda) al resto de su identidad. Incluso Lisa, una de las niñas del grupo (más madura que los varones de su misma edad como no podía ser de otra manera), genera entre ambas sus primeros despertares sexuales. La directora no ofrece conclusiones definitivas ni cerradas sobre la identidad sexual de Laure/Michael, pero sí abre perspectivas para pensar sobre sus deseos y necesidades de convertirse en un varón. Laure tiene, con sus apenas 10 años, tan claro que su genitalidad es femenina como que su género es masculino. Aún así, los puntos altos de conflicto aparecen cuando su madre se entera de la decisión de su hija. La ingenuidad y la naturalidad de Jeanne (su hermana menor) y la honesta tolerancia del padre, contrastan con los prejuicios y pudores de una madre que no acepta más que las convenciones sociales estereotipadas de la burguesía francesa.
Esas tensiones adyacentes a la trama nos llevan a pensar cuán lejos estamos -aún viviendo en sociedades modernas, tolerantes, laicas y democráticas- de aceptar al otro en su desnudez, en sus decisiones, en su humanidad. Peor aún cuando el otro demonizado,como en este caso, es alguien que está atravesando ese camino lleno de dudas e interrogantes como es el paso de la niñez a la pubertad. Gran tarea actoral y de dirección de esta magistral, ineludible y profunda (más allá de su "simpleza") obra cinematográfica. El cine -como la filosofía-, muchas veces, abre perspectivas para pensar de otro modo posible. Éste es un excelente caso que ilustra lo que digo.     

domingo, 30 de noviembre de 2014

El rati horror show - Dir, Enrique Piñeyro

El espectáculo de horror rati
Directora / Productor: Enrique Piñeyro
Co-director: Pablo Tesoriere
Guion: Enrique Piñeyro
Montaje: Germán Cantore
Elenco: Enrique Piñeyro, Germán Cantore, Agustín Negrussi, Andrés Bagg.

El documental del realizador argentino Enrique Piñeyro retrata, a modo de denuncia, la historia, trágica por cierto, de Fernando Ariel Carrera, quien fue condenado injusta e intencionadamente a 30 años de prisión, mediante una causa y una investigación fraguada, plagada de contradicciones, manipulación de testigos, excesos policiales y judiciales. La denominada “masacre de Pompeya” del año 2005 tuvo como desafortunado protagonista a Carrera quien, luego de recibir dos impactos de bala y quedar inconsciente manejando su automóvil particular, atropelló a cinco personas (de las cuales fallecieron tres) y colisionó contra otro vehículo, recibiendo -a posteriori- otros seis balazos por parte de policías de civil, que en total gatillaron 18 veces. El caso se caratuló originalmente como “robo con armas reiterado, homicidio agravado reiterado (tres hechos), lesiones agravadas, resistencia a la autoridad, daños y encubrimiento”. ¿Cuál fue el crimen del acusado? Haber tenido un auto similar al que unos policías perseguían luego de recibir una denuncia de robo armado y escape. En efecto, Carrera se encontraba en su Peugeot 205 blanco en un semáforo del Barrio de Pompeya cuando percibió que, desde otro auto, comenzaron a dispararle. Ante la desesperación, aceleró tomando el carril a contramano de una avenida quedando inconsciente por un disparo en su mandíbula, y ocasionando los exabruptos del accidente.
            A lo largo del relato de este “thriller real”, dinámico, irónico, reflexivo, sagaz, Piñeyro va develando un sinfín de contradicciones resultantes de un caso complejo y confuso, a través de toda una parafernalia tecnológica que derivan en un producto de excelente calidad. El director despliega todo su arsenal retórico, su propia investigación detallada y exhaustiva para mostrar las mentiras de jueces y fiscales, declaraciones contradictorias de los testigos, pruebas plantadas, un abogado defensor comprometido con intereses ajenos al imputado, la poca claridad de las circunstancias del tiroteo, la indiferencia de los jueces ante testimonios que podrían haber arrojado luz sobre el asunto. Y, lo que es peor aún, la patética cobertura del hecho por parte de los medios de comunicación, proyectando una manipulación despiadada de la opinión pública. Es que, en efecto, los medios pusieron detallado énfasis en mostrar cómo los testigos del accidente pretendían linchar a Carrera y cómo la burbuja de la definición del incidente fue creciendo hasta lugares insospechados. De hecho, es caricaturesca la “información” que cada canal de televisión iba dando del asunto: para algunos eran cuatro delincuentes, para otros tres, para otros los cómplices se escaparon; en todos los casos se dieron informaciones erróneas de cuál fue el móvil del hecho. Lo importante fue, mejor dicho es, en televisión, dar una respuesta inmediata, urgente, aún sin mediar reflexión ni investigación seria, aún sin chequear verazmente los datos. Pero, además, la criminología mediática se encargó de despertar los mayores prejuicios y potenciar los más terribles resabios de odio y repugnancia por el otro, en este caso la víctima de un poder punitivo corrupto, corporativo e inhumano. ¿De qué manera? Reproduciendo un discurso de seguridad social, higienista, que remarca la necesidad de pulverizar y expulsar la mierda (es decir el otro, el diferente) de la sociedad. Dice Zaffaroni: “lo que la criminología mediática oculta cuidadosamente al público es el efecto potenciador del control y reductor de nuestra libertad. Al crear la necesidad de protegernos de ellos justifica todos los controles estatales -primitivos y sofisticados- para proveer seguridad”.[1] Lo que los impávidos espectadores de este circo mediático no se dan -no nos damos- cuenta, es que, en realidad, el poder punitivo busca el control de todos, es decir tanto de ellos como de nosotros. Pues así y sólo así, la vigilancia y el control se harán efectivos. Y los medios se ponen a su servicio.



[1] Zaffaroni Eugenio Raúl: Op. Cit., p. 230. [La cursiva es del autor]

jueves, 28 de agosto de 2014

La mejor oferta - Dir. Giuseppe Tornatore

La migliore offerta
Título original: La migliore offerta
Director: Giuseppe Tornatore
Género: Thriller, Drama romántico
Año: 2013
País: Italia
Reparto: Geoffrey Rush, Jim Sturgess, Sylvia Hoeks, Donald Sutherland, Philip Jackson
Guion: Giuseppe Tornatore

El listado de películas dirigidas por Tornatore (director de Cinema Paradiso, Malena, La desconocida, entre otras) tiene un denominador común: la fuerza de un guion muy bien pensado y el impacto de un final que suele deslumbrar o conmover. El caso de La mejor oferta cumple con ambos requisitos. Más allá del típico costumbrismo que retrata algunas tradiciones de sus filmes y de los escenarios minimalistas que ilustran lo mejor de su país, esta vez es más importante el mundo interno, de la mansión en donde mayormente acontece la trama y el del personaje principal, que el externo. En esta oportunidad estamos hablando del mundo de Virgil Oldman, un excéntrico e introvertido millonario vendedor de antigüedades y especialista en restauración. Dar con Virgil no es fácil. Sus propias obsesiones, su pudor, su autoritarismo, su humor (bastante malo por cierto) son la clave de interpretación de un personaje complejo, muy bien caracterizado y brillantemente logrado por Geoffrey Rush. La vida de Virgil parece estar perfectamente calculada y ordenada; la pulcritud con la que vive se plasma incluso a la hora de la cena, pues ni allí se saca los guantes. Dentro de sus excentricidades, destacamos la de coleccionista de retratos de mujeres pintados por diferentes artistas de distintas corrientes y épocas. En determinado momento, recibe -luego de una larga insistencia- el encargo de una misteriosa joven que desea tasar y vender las antigüedades de su fallecido padre, dueño de una importante cantidad de muebles, obras de arte, ornamentos, etc. La atención de Virgil se focaliza en la extraña joven quien padece de una rara anomalía psicológica que no le permite tener contacto con el mundo externo y, por ello, se encuentra sumida en un aislamiento enfermizo. La agorafobia parece alterar los estados de ánimo de Claire, y eso enfurece y entiernece a Oldman. 
Los avatares, los enredos de una relación que se va fortaleciendo comienzan a conformar la atmósfera de un thriller que se convierte en un drama romántico, con un giro hacia el final impecable. La inexperiencia con las mujeres llevan a Virgil a consultar con un joven -experto en reparar artefactos mecánicos- con mayor experiencia en el trato con el género femenino. Y así, entre consejo y consejo, aparece la seducción como arma fatal. El brillante epílogo me ha llevado a la reflexión acerca de qué entender por lo auténtico. ¿Cuándo un amor es auténtico? ¿Cuándo una obra de arte es original? ¿Cuándo un sentimiento es noble? ¿Y si todo ello no es más que una fachada, una máscara, un envoltorio cuyo contenido es vacío finalmente? Y en este punto es donde la referencia a las ideas de Walter Benjamin, sobre todo el Benjamin de "La obra de arte en la época de la reproductividad técnica" son absolutamente visibles. Y esto es un gran acierto del guion de Tornatore. Benjamin es, probablemente, uno de los filósofos cuyas ideas han de ser muy difíciles de plasmar en imágenes. Empero, Tornatore lo logra a la perfección, haciendo referencia, incluso, al autómata manejado por el enano corcovado que hacía ganar las partidas de ajedrez. Y el filme de Tornatore termina siendo eso, un partido de ajedrez en el que la razón y el cálculo se vuelven más importantes que los deseos y sentimientos. Mal que les cueste a los románticos y caiga quien caiga.
Brillante, excelente, conmovedora película.      

sábado, 28 de junio de 2014

Algunas horas de primavera - Dir. Stéphane Brizé

Quelque heures de printemps
Título original: Quelque heures de printemps
Título en español: Algunas horas de primavera
Dirección: Stéphane Brizé
Origen: Francia
Año: 2012
Guion: Florence Vignon y Stéphane Brizé
Música: Nick Cave y Warren Ellis
Duración: 108 minutos
Intérpretes: Vincent Lindon, Heléne Vincent, Emmanuelle Seigner, Olivier Perrier.

Después de pasar 18 meses en la cárcel por intentar traficar drogas en el camión con el que trabajaba, Alain debe volver a su casa materna hasta tanto consiga reinsertarse laboralmente. Sin demasiado entusiasmo y sin esperar nada productivo de él, lo espera Ivette, más preocupada por su perro Callie que por su hijo recién llegado. Ivette es obsesiva, sistemática, rutinaria, ritualista y ya se acostumbró a la soledad y el silencio. Pero también Ivette es, en el fondo, tierna como su hijo; pero la incomunicación y algunas huellas de viejos resentimientos generan una situación tensa e insoportable. Alain consigue algunos empleos esporádicos, poco calificados que no logran contentarlo. En una noche de distracción conoce a Clemence, con quien compartirá efímeros momentos de pasión y amor poco sincero, enmascarado, enmarañado detrás de verdades que se ocultan. El punto de inflexión del filme y del guion -que, por cierto, es excelente- lo constituye la revelación de la enfermedad terminal de Ivette: un tumor cerebral sin posibilidades de cura. Ivette buscó, por su cuenta, darle un final a su vida lo más tranquila y apacible que se pueda, consultando en Suiza una institución para asistir la muerte de los enfermos terminales. Y aquí es cuando más notoria se hace la ironía que da lugar al título de la película; cuando podíamos llegar a creer que se trata de un melodrama de carácter romántico que apela a la estación de las flores para desarrollar una relación de amor perdurable, la realidad y el intimismo que Brizé le imprime a la película caen como balde de agua helada. ¿Por qué? Porque el mundo es mucho más complejo de lo que la ficción nos muestra, la realidad es mucho más cruda a la vez que desafiante. Entonces es cuando el silencio se vuelve significativo, cuando más vale callar que hablar porque -siguiendo a Wittgenstein- "de lo que no se puede hablar es mejor callar". Y es, probablemente, la ética la que se haga presente para intentar, por lo menos, tratar de encontrar respuestas a los avatares de la existencia.
Una película imperdible.

domingo, 11 de mayo de 2014

Enemy - Dir. Denis Villeneuve

El hombre duplicado
Título original: Enemy
País: Canadá/España
Año: 2014
Dirección: Denis Villeneuve
Guion: Javier Gullón
Reparto: Jake Gyllenhaal, Mélanie Laurent, Sarah Gadon, Isabella Rossellini, Stephen Hart, Jane Moffat. 
Género: suspenso.
En primer lugar, hay que aclarar que este filme se trata de un caso más de transposición cinematográfica de la novela del ganador del Premio Nobel de Literatura José Saramago, El hombre duplicado. Debo aclarar que no he leído la novela aún pero que es mi próxima lectura cuasi obligada para confrontar el estilo estético y la problematización existencial de cada una de las obras. El argumento es, en apariencia, sencillo e inocente, aunque a medida que se avanza en la trama percibimos el peso inoxerable de la angustia existencial. Adam Bell es un profesor de historia cuya vida monótona se repite casi al infinito, de modo tal que hasta sus mismas clases parecen ser una repetición de nunca acabar sin que ningún destello fulgurante lo saque de ese estado somnoliento de eterno retorno de lo mismo. Adam está en pareja con Mary pero la misma vida rutinaria de su profesión se reproduce en su vida amorosa/sexual. Para Adam, entonces, el mundo es aburrido, la vida es un bodrio, no hay nada relevante ni interesante por lo que vivir. Y así, sin esperarlo, en un recreo en la sala de profesores, su colega de Matemáticas le recomienda una comedia, una película como para entretenerse durante 90 minutos. Y este es el punto de inflexión. Adam descubre, a partir de recurrentes imágenes en sus sueños, que un actor menor de la película que vio es, literalmente, idéntico a él. Alquila otras películas de este actor llamado Anthony Claire para corroborar su parecido y entonces, asombrado y confundido, se apronta a encontrarse con él, a sabiendas de que -además- viven en la misma ciudad. El encuentro finalmente se produce y la obsesión deja de ser propiedad exclusiva de Adam para machucar también mentalmente al fanfarrón Anthony. Entonces, la angustia existencial y la densidad filosófica del filme se hacen patente cuando la consabida pregunta antropológica "¿Quién soy?" corroe la mente de estas dos personas exactamente idénticas. ¿Qué es lo que hace que una persona sea uno mismo y no otro? ¿Acaso nuestros rasgos físicos? ¿Acaso nuestro modo de ver el mundo? ¿Acaso nuestras marcas personales, nuestras huellas? ¿Acaso las relaciones que establecemos con los seres queridos? ¿Acaso nuestra consciencia? ¿Y si lo que somos o creemos que somos es, en realidad, una máscara que esconde lo que verdaderamente queremos ser? Confundidos y perplejos al mismo tiempo, el entrecruzamiento entre los seres duplicados se complejiza cuando el uno aparenta ser el otro y la fragmentación los lleva a vincularse a cada uno con la pareja del otro. Y con ello, el mundo y el argumento se vuelven más sórdidos de lo que aparentaba ser. Plagado de simbolismos (las arañas, la madre, las mujeres) el filme de Villeneuve termina siendo una obra absolutamente perturbadora, un escándalo para la razón. El mundo racional pierde pie y el orden lógico se tambalea cuando llegamos al final del relato. Con una fotografía precisa, pertinente para ilustrar el desasosiego de los personajes en cada momento, con un guion inteligente, y una actuación muy destacable de Jake Gyllenhaal, Enemy se convierte en un thriller deslumbrante, sobre todo desde los puntos de vista filosófico, estético, psicoanalítico si se quiere, y la convierten en una de esas películas de las que no podemos dejar de hablar o discutir con alguien cuando el aclamado "The End" aparece. 
Haber visto esta película me lleva, ineluctiblemente, a leer la novela de Saramago, seguramente presente en una de las próximas reseñas sobre libros que haga en este blog.  
Me encantaría que quienes hayan visto la película comenten sus pareceres al respecto. Hasta la próxima.  

sábado, 15 de marzo de 2014

El imaginario mundo del Dr. Parnassus - Dir. Terry Gilliam

Parnassus
Título original: The Imaginarium od Doctor Parnassus
Origen: Reino Unido
Director: Terry Gilliam
Año: 2009
Guion: Terry Gilliam y Charles Mckeown
Reparto: Heath Ledger, Christopher Plummer, Colin Farrell, Jhonny Depp, Jude Law, Lyli Cole, Andrew Garfield, Tom Waits. 
Género: fantástico y aventuras

El barroco que ilustra los paisajes surrealistas del interior del circo -decadente y de poca monta- del Doctor Parnassus llama poderosamente la atención. Y es que Terry Gilliam no ahorra ni malgasta recursos para generar una película de una tremenda potencia visual. En general el filme ha recibido críticas negativas, duras e incluso injustas por considerarlas una obra menor. No es así desde mi humilde perspectiva. Me parece que toda esa magia virtual de los espacios surrealistas, sumados a un vestuario de primera calidad, complementan un relato que, si bien puede tener un ritmo a veces lento por tratarse de una película de aventuras, promete la búsqueda de una reflexión profunda acerca de los deseos y tentaciones más "viles" del ser humano. Y Terry Gilliam decide mostrar esos aspectos de humanidad mediante una historia cuasi mística de contextos propios del panpsiquista Renacimiento pero en plena Londres del siglo XXI. Como anécdota puede contarse que fue la última producción -incompleta- de Heath Ledger antes de morir y que, debido a su fatídico final, su rol se reemplaza por Jude Law, Jhonny Depp y Colin Farrell con personajes que aparecen en distintos contextos oníricos. La historia muestra al diablo que viene a cobrarse una vieja apuesta que hizo con el Doctor Parnassus quien había prometido entregar a su hija cuando adolescente. Parnassus ofrece un espectáculo circense en el que el espectador puede ingresar a sus propias fantasías y a sus deseos más oscuros, bajo el peligro de no poder volver a ser el mismo. Pero la aparición del amnésico y estafador Tony hacen que el destino y el futuro del circo, de Parnassus y de Valentina cambien. Toda esa trama bajo sucesivas escenas oníricas y desopilantes acciones.
Verdaderamente uno muchas veces trata de mostrar el potencial de la creatividad surrealista y la visualización de cuadros no alcanza para ilustrar ese potencial. En cambio, y de allí el valor de este filme, todo ese poder, esa imaginación propia del automatismo psíquico y del inconsciente humano se despliegan en esta brillante película. Con actuaciones muy buenas y un guion super interesante.

sábado, 25 de enero de 2014

El lector - Dir. Stephen Daldry

El lector
Título original: The reader
Dirigida por: Stephen Daldry
Año: 2008
Duración: 123 minutos
Guion: David Hare, basado en la novela de Bernhard Schlink
País: EEUU
Reparto: Kate Winslet, David Kross, Ralph Fiennes, Bruno Ganz, Lena Olin, Alexandra Lara, Linda Bassett.
Música: Nico Muhly

He visto muchas películas que plantean la cuestión del Holocausto y las personas que intervinieron, directa o indirectamente, en los sucesos -mínimos o grandilocuentes- que afectaron su desarrollo. Y, por ello mismo, hubo muchas maneras de contar aquel terrible sufrimiento que abrió una grieta en el suelo de la historia. Aclaro que no he leído la novela de Schlink, por ello sólo puedo dar mi apreciación de esta película. Pero la elección que hace Daldry para contar esta historia me pareció fabulosa, pues logra pergeñar un melodrama no exento de dilemas morales, prohibiciones sociales, tabúes, juicios de valor y conflictos sin solución que, pienso que indefectiblemente, interpelan al espectador y lo afectan de tal manera que el proceso de identificación con los personajes fluctúa de modo constante.
El contexto es éste: en la devastada Alemania posterior a la Segunda Guerra Mundial, el adolescente Michael Berg es auxiliado a la salida de su escuela por una mujer que lo dobla en edad y, por lo tanto, en experiencia. Una mujer que, sin serlo, tiene espíritu de madre. Ella misma, Hanna Schmitz, se sorprende cuando Michael vuelve a compensar la ayuda brindada por la mujer. Las provocaciones, las insinuaciones, los silencios y las miradas de reojo serán la génesis de una relación amorosa, de despertar recíproco: un despertar sexual del joven adolescente, y un despertar hacia el mundo de la lectura de la experimentada mujer. En efecto, además del sexo, la pasión que da sentido a esta insospechada -y prohibida- pareja es la lectura. A veces antes, a veces después de hacer el amor, Michael lee en voz alta a Hanna. Y asistimos a unas secuencias que van de la risa al llanto, de la tragedia al drama, propios del contenido de los libros leídos. Se experimenta, casi en carne propia, el placer y los resultados de la lectura. Pero empezamos a sospechar, con fundamento, porqué siempre lee Michael. Y recordamos que en alemán la novela se titula Der Vorleser, literalmente "El lector en voz alta". La humanidad de los personajes, lo idílico de la relación, la idealización de los amantes nos llevan a la identificación de los personajes. Pero hay un punto de quiebre, en este sentido el guion es excelente, a partir del cual Hanna desaparece; y no sabemos porqué. Su razón la conocemos después, cuando Michael es estudiante de Derecho y asiste, junto a su profesor y el grupo de estudiantes, a un juicio en el que se acusa a Hanna de pertenecer a un grupo de mujeres de las SS que tuvieron la responsabilidad de dejar morir a otras mujeres en los campos de concentración. Entonces, esa imagen idílica, esa identificación se rompe, se quiebra en múltiples pedazos que, aparentemente, no podrán recomponerse. Es allí cuando los dilemas morales se abren como capullos recién florecidos aunque, en vez de embellecer nuestros ojos, opacan nuestra mente. Porque intentamos ponernos en los zapatos de Michael. ¿Qué haríamos en esa situación? Máxime cuando su posible intervención podría modificar el destino de Hanna. Entonces, al duelo moral ingresan muchas variantes: el amor, la pasión, el recuerdo, el placer, la felicidad, por un lado; el perdón, la memoria, la historia, la dignidad, el respeto, la conciencia, por otro. Y el tormento inunda las imágenes de este, en definitiva, terrible drama. Realmente Kate Winslet muestra toda la gama de matices de un personaje complejo, ambiguo. Y se muestra bella, realmente bella. Casi inimaginable -por lo menos para mí- que aquella cuasi niña de Titanic se haya convertido en semejante actriz. Y no desentonan ni David Kross, ni Ralph Fiennes, ni Lena Olin a pesar de lo corto de sus participaciones. 
La memoria del Holocausto y su ribetes ético-políticos tiene muchas facetas. Stephen Daldry eligió una que, a mi entender, nos hace pensar profundamente y preguntarnos cuáles son los límites del accionar humano. La lectura, además, funciona -en este caso- como un elemento de redención. Brillante.             

jueves, 12 de diciembre de 2013

Te doy mis ojos - Dir. Icíar Bollaín

Te doy mis ojos
Título: Te doy mis ojos
Dirección: Icíar Bollaín
Año: 2003
Nacionalidad: española
Guion: Icíar Bollaín y Alicia Luna
Intérpretes: Laia Marull, Luis Tosar, Candela Peña, Rosa María Sarda, Sergi Calleja, Kiti Manver.
Música: Alberto Iglesias
Duración: 106 minutos

El título de la película se comprende, más o menos, cuando promedia la mitad. Y uno se da cuenta de lo simbólico y lo profundo que resulta cuando percibe, no sin cierta desazón y contradicción interna, la terrible situación de Pilar (y a partir de ella, de todas las "Pilares" que están o estuvieron en su misma piel) y la elección moral de la protagonista (la de esta historia, pero también la de todas las otras historias fuera de esta ficción) cuando se pregunta "¿qué cosa me retiene al lado de una persona que me maltrata hace 9 años?". Y la respuesta no se entiende. De verdad no se entiende. Y no se entiende ni racionalmente, ni afectivamente. Porque Pilar entregó, literalmente, todo: sus ojos, sus piernas, sus labios, su espalda, sus senos, su cabeza. 
Esta historia simple, cruda (muy cruda), realista, magistralmente dirigida con bajo presupuesto y genialmente interpretada, con un guion directo, sin eufemismos, sin tapujos, muestra la vida de Pilar y Antonio, un matrimonio de 9 años con un hijo, que se caracteriza por ilustrar el terrible flagelo de la violencia doméstica. La película juega con algunos estereotipos propios de esta problemática, y así comienza: Pilar, harta del maltrato, se va de su casa con algunas prendas, hacia lo de su hermana, llevando a su hijo. Al rato cae Antonio y promete el oro y el moro, el cambio definitivo, un regalo que nunca olvidará, que le pida lo que quiera y lo hará. Al comienzo Pilar se muestra inflexible y su hermana, aunque no su madre -otrora víctima de un esposo y padre maltratador-, la apoya. Antonio, por su parte, comienza a hacer terapia grupal para aguantar, reconocer y disminuir la ira y -así- el maltrato hacia su mujer. Pero Pilar está haciendo algo que, viviendo bajo el mismo techo de su marido nunca hizo: trabajar. Y esto plantea una situación muy contradictoria: ¿a alguien se le ocurre, en pleno siglo XXI impedir que su mujer, su pareja, su novia, etc. trabaje? Y la respuesta es lamentable: hijos de puta en el mundo hay por todos lados. De a poco, y con regalos, Antonio va convenciendo a Pilar que está cambiando y empiezan una especie de "noviazgo" que se ilustra con salidas -a escondidas- de la pareja. Y una vez que se reinstaura la "normalidad" del matrimonio (Pilar vuelve a casa con su hijo Juan), la violencia psicológica y física reaparece sistemáticamente, cual síntoma que no termina nunca de desaparecer. Entonces nos preguntamos ¿cuál es el límite? Las aristas para pensar el problema son casi infinitas. 
Así, las obsesiones, las culpas, la violencia, la tragedia y el drama envuelven a esta relación de pareja, y a todo su entorno familiar y laboral. Los límites, previsibles algunos, insospechados otros, dejarán al espectador boquiabierto en muchas escenas. La violencia, como predicaba John Lennon, es obscena; y esa obscenidad es palpable secuencia tras secuencia en Te doy mis ojos. Nadie tiene recetas para definir cómo construir una relación de pareja ni una relación familiar. Pero de algo estoy seguro: nunca me gustaría ni generar ni presenciar un clima como éste. Excelente película. 

viernes, 27 de septiembre de 2013

Funny Games - Michael Haneke

Funny Games
Título original: Funny Games
Año: 1997
Director: Michael Haneke
País: Austria
Guion: Michael Haneke
Reparto: Susanne Lothar, Ulrich Mühe, Arno Frisch, Franf Giering
Género: Thriller

Un matrimonio tipo europeo, Anna y Georg, adinerados pero no millonarios, deciden ir a vacacionar a su casa de campo, al lado de un hermoso y tranquilo lago, junto a su hijo Georgie. Son, además, una familia culta que se divierten -la primera secuencia ya nos muestra explícitamente esto- jugando a las adivinanzas en relación con qué obras de música clásica se corresponden con qué compositores e intérpretes de las mismas. Al llegar se cruzan con sus vecinos Fred y Eva a quienes perciben acompañados de dos jóvenes desconocidos, y quedan para jugar al golf al día siguiente. En tanto padre e hijo van organizando y armando el velero para navegar, la mujer comienza a organizar la rutina culinaria. Es allí cuando inoportunamente llega Peter, uno de los jóvenes huéspedes de los vecinos para pedirle a Anna un par de huevos. Ese será el inicio del calvario de esta familia. Anna se pone incómoda porque Peter rompe los huevos, aparentemente de modo accidental, en reiteradas ocasiones, previendo que el hecho no es espontáneo sino planificado. Pero Peter muestra ser muy educado. Así aparece Paul en escena quien se desconcierta por el "desubicado" pedido de Anna de que se retiren de su hogar. Cuando Georg llega a casa comienzan los "divertidos juegos" de Paul y Peter con la burguesa familia. La apuesta es que ningunos de los tres seguirá vivo al otro día a la mañana. Y lo que el espectador, que Haneke decide volverlo cómplice de estos dos psicóticos, comienza a percibir es el maltrato físico y psicológico al que someten a Anna, Georg y Georgie. La complicidad se atisba cuando Paul le habla a la cámara como si estuvieran hablando con nosotros al estar sentados frente al televisor. Y eso genera una situación de incomodidad, de escándalo emocional, de perturbación que nos penetra y carcome cual taladro insoportable. La película se vuelve insoportable, pero no porque sea extremadamente sangrienta sino porque no podemos soportar lo asfixiante de la situación que atraviesa esta familia ni la frivolidad ni la crueldad con la que los psicópatas se mueven y actúan; y porque nos hemos vuelto cómplices del horror. Y volverse cómplices es aceptar que hay de lleno una violencia mediática sanguinolenta a la que nos hemos acostumbrado que, cuando es trabajada con pausas, con planos realistas y donde el tiempo parece no pasar nunca, se vuelve fatal e intratable. Destaco magistralmente una secuencia en la que se ve a Georg tirado detrás de un sofá y a Anna arrodillada con las manos atadas, cuando Paul y Peter han salido de su hogar. Esa escena dura aproximadamente unos tres minutos en los que no pasa nada, no hay movimiento ni sonido, los actores/personajes han quedado paralizados, inmutables a ese contexto. Es increíble lo incómodos que podemos sentirnos aún a sabiendas que estamos visualizando un producto de ficción. De verdad una película súper impactante.  

sábado, 24 de agosto de 2013

Mentiras que matan - Dir. Barry Levinson

Mentiras que matan
Título original: Wag the dog
Dirección: Barry Levinson
Guión: Hilary Henkin y David mamet
Música: Mark Knopfler
Elenco: Robert De Niro, Dustin Hoffman, Anne Heche, Denis Leary, Willie Nelson, Kirsten Dunst
Año: 1997
País: EEUU
Género: Drama

Once días antes de las elecciones en la que planea candidatearse para ser reelecto, descubren que el presidente de EEUU es denunciado por acoso sexual por una pequeña niña exploradora. Frente a semejante escándalo en puerta, contratan a uno de sus consejeros, Conrad Bean, quien -al mismo tiempo- requiere del talento de un productor de Hollywood para solucionar el problema. ¿De qué manera? Inventando una guerra en Albania en la que EEUU interviene y el presidente del país pueda terminarla heroicamente delante de todas las cadenas televisivas del país. Este argumento, para nada descabellado ni alejado de la realidad, busca generar las dudas en el espectador -como muchas otras películas lo han hecho- acerca de qué es lo que los medios nos venden. En este caso, además, está más que claro el concepto de videocracia de Sartori y el de la estetización de la política de Benjamin. La política se ha transformado en una cuestión de imagen y el efecto de la imagen lo produce, inevitablemente, el mensaje de los medios. Además esta película nos permite pensar en toda la parafernalia construida alrededor de la información y de la construcción/manipulación de la realidad a partir de los medios de comunicación. 
¿Cuál es la función de los medios de comunicación, informar o desinformar? ¿Cómo puede un medio de comunicación determinar la opinión pública y hasta qué punto es ético hacerlo? ¿Puede desentrañarse la estrecha relación entre el poder político y los medios de comunicación? Algunos interrogantes para pensar a partir de este genial filme. No me gusta tanto hablar de los actores, pero chapeau para Dustin Hoffman.   

lunes, 17 de junio de 2013

Mentiras - Dir. Jang Sun-Woo

Mentiras
Dirección y guion: Jang Sun-Woo    
Basado en la novela “Tell me a lie” de Jang Jung Il    
País de origen: Corea del Sur    
Año: 1999
Duración: 115minutos    
Idioma: coreano
Reparto: Lee Sang Hyun (J), Kim Tae Yeon (Y), Jeon Hye Jin (Woori), Hyun Joo (Choi), G (mujer de J).     

¿Cuál es el límite soportable en la adquisición del placer aún a instancias de recibir dolor? ¿Qué pasa con la tesis hedonista que defiende la búsqueda del placer y la ausencia del dolor cuando este último es, justamente, el que produce mayores niveles de placer? ¿Puede el amor verdadero conducirse por los vertiginosos límites de lo prohibido, lo tabú? ¿O inexorablemente tiende al fracaso? Interrogantes que, a mi criterio, dan razón de ser a esta provocadora película del director coreano Jang Sun-Woo.

Los personajes principales sólo representan letras. Y es una estudiante secundaria que pretende perder su virginidad antes de graduarse y antes de ser violada (como les ocurrió a sus hermanas). J es un escultor adulto, famoso y casado que conoce a Woori, mejor amiga de Y, con quien comienza un leve flirteo que deriva en el abandono de la joven por la imposibilidad de llevar a cabo los deseos del escultor. Digamos que ante la histeriqueada de Woori, J seduce a Y, a quien cumple del deseo de desflorarla. Este es el inicio de una relación de amantes que se atraen, que se complementan -primero tímidamente, luego de un modo desaforado- a través del dolor, de una experiencia sexual marcada por el sadomasoquismo, por la variación de los roles dominador-dominada, por el uso de cualesquiera instrumentos que coadyuven a la satisfacción, a la búsqueda de placeres intensos, pero a través del dolor. Pero detrás de esta relación hay muchas cosas: hay una sociedad violenta y un machismo insoportable, hay leyes sociales que restringen la libertad, hay caos y confusión, hay mentiras que van desbaratando el árbol de la vida, hay obsesión y deseos intensos, hay censura. Cuando Y le cuenta a Woori los pormenores de su relación con J, aquella la ataca salvajemente en un acto de ira y celos. Secuencia, tal vez, más brutal que cualquiera de las secuencias que muestran el sexo duro de los amantes en el que una vara de madera, un tubo, una soga, una rama o un látigo son herramientas para la consecución del placer. La pasión, la fuerza bruta, la energía libidinal y el desequilibrio marcarán el rumbo de esta intensa relación de amor. Prohibida. Transgresora. Extraordinaria. Todo: la relación y la película. Imperdible desde mi punto de vista.      

jueves, 23 de mayo de 2013

Shame - Dir. Steve McQueen

Shame
Título original: Shame
Año: 2011
Duración: 99 minutos
Dirección: Steve McQueen
Guión: Steve McQueen, Abi Morgan
Fotografía: Sean Bobbitt
Reparto: Michael Fassbender, Carey Mulligan, James Badge Dale, Nicole Beharie, Jake Richard Siciliano, Hannah Ware, Alex Manette.
Género: Drama/Erótico

Brandon (excelente actuación de Michael Fassbender) es un joven neoyorquino, trabajador de una empresa importante, cuya vida es muy estable económicamente pero que vive atormentado por la imposibilidad de forjar y mantener lazos sociales duraderos, sobretodo con mujeres. Y este asunto es fundamental para entender la complejidad del problema existencial del personaje que ilustra el director. Evidentemente, la confusión, la soledad, la culpa, la vergüenza, el tormento y el malestar existencial mantienen al treintañero en vilo durante su vida cotidiana. Brandon es, digámoslo, un onanista que no tiene tapujos para dar rienda suelta a su mano con tal de llegar al goce: por eso se masturba tanto en la intimidad de su departamento como en el baño de la oficina donde trabaja. El goce dejar de ser placentero, en su caso, para convertirse en una especie de compulsión desenfrenada de su vertiginosa vida sexual. Además, se pasa el día viendo videos y páginas pornográficas de internet, contratando prostitutas y manteniendo sólo relaciones esporádicas sin poder fijar nada serio. El punto de inflexión, no para mostrar una curva ascendente hacia una vida un poco mejor o menos tormentosa sino para evidenciar que desde las aguas del infierno aún se puede seguir descendiendo, está dado por la imprevista llegada de su hermana menor Sissy (Carey Mulligan. Presten atención a la secuencia en la que interpreta "New York New York") con la intención de quedarse algunos días hasta acomodar su situación personal. 
Lejos de juzgar la película por la sucesión de escenas sexuales que presenta (su calificación en no apta para menores de 18 años), cabe decir que tales secuencias están narradas para incrementar la complejidad de las preocupaciones, sentimientos y estados de ánimo del personaje principal. Es una película oscura, no convencional, atrevida que incursiona en la introspección de los más hondos traumas y problemas que se asientan en nuestro inconsciente; y que muestran una de las formas en que éste puede aparecer, en el contexto de la actual vida posmoderna. Genial!!!    

lunes, 25 de marzo de 2013

La mirada invisible - Dir. Diego Lerman

La mirada invisible


            La mirada invisible es un claro ejemplo de transposición en el cine argentino. En efecto, el filme está basado en la novela Ciencias Morales de Martín Kohan, cuyo relato deja entrever la cotidianidad del trabajo de María Teresa (Marita), una rígida preceptora del Colegio Nacional Buenos Aires que, durante el año 1982, se mantiene impoluto frente al contexto social de aceleradas transformaciones que marcaban la decadencia del sistema dictatorial luego de seis años de represión. En una oscura atmósfera de obediencia debida y con la intención de cumplir comedidamente las órdenes del jefe de preceptores el señor Carlos Biasutto, Marita decide esconderse en el baño de varones creyendo, de ese modo, poder descubrir a los fumadores, cuasi trágica situación de transgresión de las severas normas establecidas por el colegio. Es así que la joven preceptora comenzará con su oscuro pero excitante hábito de voyeur en el que justificará su perversión con tal de llevar a los desobedientes ante su jefe, sin importarle estar rodeada de mierda y orina. La disciplina, el mandato, la cautela, y el celo conforman el orden del día de este microuniverso del poder jerarquizado en el que las relaciones entre alumnos y autoridades se transforman en relaciones de subordinación verticalista.
El constante uso del fuera de campo genera una sensación de intriga y suspenso muy bien manejados por el director, quien denota la clara intención de reflexionar sobre la dialéctica de los regímenes de visibilidad/invisibilidad. Por lo tanto, se logra un efecto de lectura entre líneas, llevando adelante un paralelismo entre los personajes que son observados sin ser vistos y escenas que no se muestran pero que dicen mucho. La trágica resolución de esta aventura hitchcockiana deslizará sentimientos encontrados en el azorado espectador que no sabrá si amar u odiar al personaje tan puro como retorcido protagonizado por la excelente Julieta Zylberberg. El final, ciertamente, produce cierto escozor y pasmo por el desenlace de los acontecimientos. Un excelente película argentina que puede ser objeto de análisis (yo la he interpretado de este modo y he escrito así al respecto) a partir de las categorías de Foucault sobre la base de la vigilancia, el castigo, el control y las relaciones de poder.

jueves, 3 de enero de 2013

Réquiem para un sueño - Dir. Darren Aronofsky

Réquiem por un sueño
Título original: Requiem for a dream
Año: 2000
Duración: 120 min.
País: EEUU
Director: Darren Aronofsky
Guión: Darren Aronofsky, Hubert Selby Jr.
Música: Clint Mansell
Reparto: Jared Leto, Jennifer Conolly, Elen Burstyn, Marlon Wayans, Christopher McDonald, Louisse Lasser.

Empezamos las reseñas de este año 2013 con una película bien dura, y de verdad bien dura, tanto visual como narrativamente. ¿Qué es un réquiem? Sencillamente la oración a los muertos o la composición musical que se canta con el texto litúrgico durante la oración a los difuntos. No es un dato menor ese término en el título porque, en esta película, la música juega un rol importantísimo. Y es que los compases "in crescendo" de Clint Mansell llevan al espectador a una mezcla estados: conmoción, turbidez mental, perturbación y asombro. Por eso no podemos dejar de hacernos preguntas durante y a posteriori de la visualización de esta gran obra (la segunda en su haber después de la genial Pi) de Darren Aronofsky. Volvamos al título de la obra. Se tratará de oraciones para los muertos, pero ¿quiénes son los muertos? Evidentemente, de acuerdo con el argumento, los sueños de los protagonistas y (tal vez) de la sociedad toda, o, por lo menos, de la sociedad hiperconsumista occidental, yanqui, con una visión del mundo depositada en el "american way of life", o sea en la guita. De allí la historia: Harry (Jared Leto) y su novia Marion (Jennifer Conolly) son adolescentes adictos a las drogas que buscan armar su propio negocio de tráfico para hacerse ricos. El problema radica en que la adicción es cada vez más grande que, a medida en que pueden ir obteniendo dinero (por ejemplo vendiendo los muebles de su casa), éste se va consumiendo y desperdiciando nuevamente en más drogas. Se muestra a las claras el típico caso de un círculo vicioso. La mamá de Harry (brillante Elen Burstyn) persigue otro sueño: participar en un programa de TV de preguntas y respuestas y, a la espera de la llamada telefónica para su participación efectiva, comienza a consumir anfetaminas para bajar de peso. A medida que la intensidad narrativa aumenta, lo hace acompañada por una potencia visual que el director ya había mostrado en su anterior filme, y por una energía musical que se combinan de manera sublime. Pero la película es durísima, porque Aronofsky fue capaz de plasmar las situaciones límites a las que acceden los personajes con tal de lograr sus sueños (desviados a la luz de la sociedad) paralelamente al terrible camino por el que las drogas pueden conducirnos. Ni Aronofsky ni yo somos moralistas. Tampoco somos apocalípticos. Sí pretendemos -me tomo el descarado atrevimiento de hablar en nombre del director- que pueda pensarse el binomio sueño-drogas como un indicio de lo que podemos encontrar en las sociedades que vivimos y tratar de reflexionar al respecto. 

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Carretera perdida - Dir. David Lynch

Lost Highway
Director: David Lynch
Guión: David Lynch y Barry Gifford
Género: Drama/Misterio/Suspenso
Año: 1997
Reparto: Bill Pullman (Fred Madison), Patricia Arquette (Renee Madison/Alice Wakefield), John Roselius (Al), Louis Eppolito (Ed), Robert Blake (Hombre misterioso).
Duración: 134 minutos
País: Francia/EEUU

Básicamente la historia está dividida en dos grandes partes. En la primera de ellas, Fred Madison junto con su mujer Renee reciben unas extrañas cintas de video en su casa que van mostrando filmaciones del interior de su hogar, de ellos durmiendo hasta que llega uno que muestra el asesinato de la mujer. Frente a las inconsistencias de las explicaciones de Fred sobre este asunto, la policía termina encarcelándolo por ser el principal sospechoso. A partir de allí comienza la segunda parte de la película. Y el misterio, el suspenso y hasta el terror se reemplaza por los escándalos de la razón a los que nos ha acostumbrado Lynch. Por ello puedo afirmar que estamos frente al más puro cine de David Lynch, este director surrealista que juega permanentemente con los límites a los que nos lleva nuestro inconsciente y donde lo onírico es el bastión fundamental sobre el que se apoyan las imágenes. ¿Por qué? Porque dentro de la cárcel y sin ningún signo lógico y racional aparente, Fred se convierte en otra persona, en un joven mecánico que tiene una aventura con la mujer de un mafioso. La "casualidad" es que la mujer es la misma que la mujer de Fred pero con otro color de cabello. Patricia Arquette se pasa, se come la cancha. Con esto aparecen casi todos los elementos del cine negro: celos, violencia, erotismo, traiciones, gángsters, sexo, mujeres, autos y persecuciones. Pero los escándalos de la razón siguen al pie del cañón con la aparición de un hombre misterioso, cuya aparición en distintas secuencias ignoramos y que, además, David Lynch se encargará de hacernos saber que no tenemos porqué encontrar una explicación causal. Y esto es Lynch; un director alucinante, enigmático, cuyas obras -casi siempre- dan lugar a múltiples conjeturas y que interpela constantemente al espectador para que éste cierre sus propios círculos, elabore sus propias tramas narrativas, resignifique la historia sobre la base de su propia experiencia onírica-imaginativa. Creo que no hay que buscar necesariamente un sentido unívoco a este filme, es más no nos defraudemos si no lo hallamos. En vez de ello, pienso que hay que disfrutar y gozar de los que escapa a nuestros enquistados cánones tradicionales a la hora de ver una película. Impresionante!!  
Hasta la próxima...  

viernes, 19 de octubre de 2012

Géminis - Dir. Albertina Carri

Géminis
Dirección Albertina Carri. Guión: Albertina Carri y Santiago Giralt. Elenco Cristina Banegas, Daniel Fanego, María Abadi, Lucas Escariz, Julieta Zylberberg, Damián Ramonda, Sylvia Bayle, Beatriz Spelzini, Gogó Andreu, Vivi Tellas y elenco. Productor Pablo Trapero Productores Ejecutivos Martina Gusman – Hugo Castro Fau Co Productora Marianne Slot Dirección de Fotografía y Cámara Guillermo Nieto Dirección de Arte Maria Euegenia Sueiro Montaje Rosario Suarez Música Edgardo Rudnitzky Sonido Jesica Suarez Post Producción de Sonido Federico Esquerro Vestuario Mónica Toschi Diseño de Peinado y Maquillaje Oscar Mulet Jefe de Producción Matías Miller Asistente de Dirección Emiliano Torres Dirección de Casting Norma Angeleri Duración: 85 min

La riqueza de la filosofía permite el abordaje de múltiples temáticas que pueden ir desde asuntos sobremanera complejos desde una óptica metafísica a cuestiones inherentes a la cotidianidad de la vida familiar. Por ello meteré la cuchara filosófica en el argumento de esta tremenda película. Meme y Jeremías son hermanos, pertenecientes a una burguesa familia porteña de clase alta cuyos padres, Lucía y Daniel, creen tener todo controlado, vigilado, pautado para que pueda celebrarse “felizmente” la réplica del casamiento de Ezequiel (el otro hijo de la familia) y Montse, quienes viven en España. Lucía llena los espacios vacíos con palabras todo el tiempo; Daniel habla lo justo y necesario, casi siempre inmerso en otro universo; Meme y Jere llevan adelante el huracanado desarrollo de la trama. ¿De qué manera? Cometiendo incesto. Una relación incestuosa intensa, que aparece muchas veces pero siempre a través de un reflejo, una puerta entreabierta, siempre con una insinuación que, por más implícita que pueda ser, cala hondo en la conciencia del espectador. Y acá me detengo para pensar un poco este hecho particular. Cuando uno lee Edipo Rey o cuando tiene la posibilidad de escuchar el relato de la tragedia de Sófocles, la relación incestuosa es un elemento más de la trama y no llama mucho más la atención que el trágico destino del desdichado protagonista. Considero que acá no pasa lo mismo. Alguien podría argüir que la relación de amor entre los dos hermanos de Géminis es una trama superficial que por detrás tiene una historia más real, propia de una familia que se interesa por la opulencia, los mandatos morales inquebrantables, los clichés, las mentiras y el enmascaramiento del resquebrajamiento interno respecto de los lazos sociales. Pero la relación incestuosa entre Meme y Jeremías parte nuestra conciencia en la medida en que nuestra racionalidad tiende a no poder aceptar los parámetros y las reglas de una historia de amor diferente. Y es que, por una cuestión cultural y/o social, no toleramos la diversidad, las otras maneras de ver el mundo, los pensamientos distintos o, como en este caso, las historias de amor verdadero que rompan nuestros estrictos esquemas mentales. Y eso hace que esta película sea maravillosa. Que Albertina Carri sea una directora de primer nivel y que las metáforas y los símbolos de Géminis no hagan otra cosa más que machacar nuestras ideas cual mortero de cocina. Por eso esta gran película es una piedra preciosa para la filosofía y para indagar sobre un sinnúmero de problemas filosóficos. Dice Diego Braude en www.imaginacionatrapada.com.ar: "En “Géminis” nada es lo que parece, y es necesario aceptar el reto de ver más allá de lo obvio, de escuchar el silencio, de hacerlo hablar. Adentro y fuera del cine". Impecable. No puedo agregar nada más. Sólo vean esta excelente obra cinematográfica. Saludos.   

lunes, 27 de agosto de 2012

Oldboy - Dir. Park Chan-wook

Dirección: Park Chan-wook.
País: Corea del Sur.Año: 2003.Duración: 120 min.Género: Thriller.
Interpretación: Choi Min-sik (Oh Dae-su), Woo Ji-tae (Lee Woo-jin), Gang Hye-jung (Mido), Chi Dae-han (No Joo-hwan), Oh Dal-su (Park Cheol-woong), Kim Byoung-ok (Sr. Han), Lee Seung-shin (Yoo Hyung-ja), Yoon Jin-seo (Lee Soo-ah), Lee Dae-yun (Mendigo), Oh Gwang-rok (Suicida).Guión: Hwang Jo-yung, Lim Joon-hyung y Park Chan-wook; basado en una historia original de Tsuchiya Garon y Minegishi Nobuaki.Producción: Kim Dong-joo.Música: Cho Young-wuk.
Fotografía:
 Jung Jung-hoon.Montaje: Kim Sang-bum.Diseño de producción: Yoo Seong-hee.Vestuario: Cho Sang-kyung.
Estreno en Corea del Sur: 21 Nov. 2003.                                          
Estreno en España: 28 Enero 2005.

La historia gira en torno de su protagonista Oh Dae-su, un hombre que fue secuestrado delante de su casa y que, sabemos tiene, una hija, una esposa y una vida lo más normal que se puede pensar. Sin saber dónde está encerrado, ni porqué está secuestrado, ni cómo salir de ese calvario, percibe en la televisión que tiene en su habitación la terrible noticia de que su mujer fue asesinada brutalmente. La explicación de la policía: el principal sospechoso es Dae-su pues encontraron su sangre en el lugar del hecho. El encierro perpetuo lo lleva a hacer ejercicio como un modo de matar el aburrimiento pero también como la manera de prepararse para lo que se convirtió en el único objetivo que le da sentido a su vida: la venganza hacia la persona que le hizo esto. Un día, luego de desmayarse con el gas que lo adormecía cotidianamente, despierta en una terraza con otra ropa, dinero, un teléfono y un hombre a punto de suicidarse a quien decide salvar para contarle la terrible historia de su vida en estos últimos 15 años de calvario y penumbra. Ésta es, en realidad, la secuencia inicial de la película que genera, ni más ni menos, una inmensa intriga por saber qué demonios le pasó a este hombre, quién fue el artífice de esta situación y porqué alguien merecería algo semejante. Y, de ese modo, uno no puede dejar de ver la película y de admirar lo magistralmente filmada que está, donde la atracción por las imágenes es mucho más fuerte que lo suculenta de las escenas. Y lo advierto: es una película muy violenta pero muy fascinante al mismo tiempo. Entonces ¿somos los seres humanos violentos por naturaleza? ¿O la violencia sólo surge como repuesta a una situación que amerita su ejercicio? La reflexión que yo fui haciendo también giró sobre la venganza pues Dae-su encuentra la aplicación de la venganza como el único móvil posible que dará sentido a su desdichada existencia. ¿Somos los únicos seres que nos vengamos? ¿Puede la venganza convertirse en el propósito de la vida humana? El director coreano brinda su respuesta a través de este filme maravilloso, escandalosamente atractivo, espectacularmente filmado y muy bien interpretado. Pensar en lo humano también tiene la arista de la brutalidad del hombre y la violencia también es motivo de reflexión filosófica. Muy recomendable, aunque vayan sabiendo que verán sangre y violencia.     
                                                   

lunes, 16 de julio de 2012

eXistenZ - Dir. David Cronenberg

eXistenZ
Dirección y guión: David Cronenberg.
País: USA.
Año: 1999.
Duración: 97 min.
Intérpretes: Jennifer Jason Leigh (Allegra Geller), Jude Law (Ted Pikul), Willem Dafoe (Gas), Ian Holm (Kiri Vinokur), Christopher Eccleston (Wittold Levi/Líder del Seminario).
Producción: Robert Lantos, Andras Hamori y David Cronenberg.
Fotografía: Peter Suschitzky.
Montaje: Ronald Sanders.
Música: Howard Shore.
Diseño de producción: Carol Spier.


David Cronenberg es un director que nos tiene acostumbrados a obras que escapan fuera de los cánones tradicionales de una obra narrativa lineal y donde el surrealismo y el grotesco suelen inundar su cinematografía. Sin embargo, siempre hay cierto contenido que va más allá de lo que las imágenes muestran y que hacen a cada realización de este director canadiense objeto de reflexión. En el caso de eXistenZ Allegra Geller (Jennifer Jason Leigh)la mejor diseñadora de videojuegos del mundo, adorada por millones, va a probar su última obra, el videojuego "eXistenZ", con un grupo de 12 personas escogidas al azar. Cuando un espectador intenta asesinarla con una exótica arma, un representante de la empresa para la que Geller trabaja llamado Ted Pikul (Jude Law), hace las veces de guardaespaldas para proteger a la creadora y su producto. De allí en más, irán atravesando diferentes situaciones para sortear el peligro que implica tener el mejor juego del mundo y a su creadora, al mismo tiempo que se irán adentrando en los niveles de este juego de realidad virtual al que, para jugarlo, hay que conectarse (literalmente enchufarse una especie de cordón umbilical en la zona lumbar) a una consola y jugar con un "amigo" para poder disfrutar de las virtudes del videojuego. ¿Qué es la realidad? ¿Cómo distinguir lo verdadero de lo falso? ¿Cuáles son los límites de la tecnología? ¿Puede la ciencia suplantar la realidad? ¿Hasta qué punto la ambición y la codicia revelan la naturaleza humana? Se me ocurre que éstas y otras interrogaciones filosóficas se planteará aquel que vea esta película de ciencia ficción, de bajo presupuesto, que salió el mismo año que Matrix (las diferencias de presupuestos son obvias) y que también nos inserta en la problemática metafísica de la realidad. ¿Vivimos en un videojuego? No tengo garantías para asegurarlo ni para desmentirlo. Que alguien vea este filme y me ilumine al respecto.... Hasta la próxima.

martes, 24 de abril de 2012

Doce hombres en pugna - Dir: Sidney Lumet

                                                               

Título original: 12 Angry Men 
Dirección: Sydney Lumet
Producción: Henry Fonda, Reginald Rose
Guión: Reginald Rose
Argumento Original: Sobre la obra de de Reginald Rose
Año: 1957
Duración: 95 min (aprox.)
País: USA
Música: Kenyon Hopkins
Sonido: James A. Gleason
Productora: Metro-Goldwyn-Mayer

Reparto: Henry Fonda (Jurado #8 - Mr. Davis), Lee J. Cobb (Jurado #3), Ed Bigley (Jurado #10), E.G. Marshall (Jurado #4), Jack Warden (Jurado #7), Martin Balsam (Jurado #1), John Fiedler (I) (Jurado #2), Jack Klugman (Jurado #5), Edward Binns (Jurado #6), Joseph Sweeney (Juror #9 - Mr. McCardle), George Voskovec (Jurado #11), Robert Webber (I) (Jurado #12)



Doce hombres en pugna es una gran película. Lo mismo que dije respecto de Tesis lo repito con este filme: fue la ópera prima en el cine de Sidney Lumet y no es un dato menor considerando la maestría con la que filmó este película y la enorme dirección actoral que se percibe en esta realización basada en una obra de teatro.  Esto conforma, entonces, una gran puesta en escena de una hora y media. La película narra el desarrollo de las deliberación de doce hombres que deben decidir la inocencia o culpabilidad de un joven de 18 años acusado de asesinar a su padre con un cuchillo. El juez le advierte al jurado que la decisión debe ser unánime: o se lo declara inocente o se lo manda a la silla eléctrica; por ello si alguno presenta una "duda razonable" ha de imponerse una discusión crítica, un debate de ideas, una contienda dialógica entre los doce integrantes del jurado para llegar a una solución que será, finalmente, inapelable. Apenas ingresan al recinto de deliberación, once de los doce hombres están absolutamente convencidos de la culpabilidad del joven a partir de los testimonios de los testigos y la endeble defensa del abogado del acusado. Sin embargo, uno de ellos (una sobria actuación de Henry Fonda) advierte que tiene una duda razonable y proclama la necesidad de discutir nuevamente algunos puntos oscuros del juicio. La apatía, el apuro, la arrogancia y los prejuicios sociales empiezan a inquietar al resto del jurado de modo tal que se consensúa que el resto de los jurados deberá convencer al jurado nº 8 y dar razones de porqué el joven acusado sería culpable. Allí comienza lo delicioso de la película dado que cada uno (y me refiero absolutamente a todos) de los jurados comenzarán a brindar todo tipo de falacias no formales (apelación a la ignorancia, apelación al pueblo, la causa falsa, el argumento ad hominem, la generalización inadecuada, el recurso a la fuerza, la falacia de composición, el "tu quoque", etc.) con tal de persuadir al jurado 8. Se hace otra votación admitiendo que si alguno más apoya la moción de la inocencia deberán seguir discutiendo, en cambio si todo el resto mantiene firme su posición de inocencia, el jurado 8 aceptaría la decisión del resto. Otro de los jurados acepta el desafío y de allí en más asistiremos a jugosas discusiones que evidenciarán paralelamente las noblezas como las bajezas de la condición humana. Se advierten, de este modo, los terribles prejuicios sociales de una clase media norteamericana que desprecia y aborrece a la clase de aquellos que no concretaron la "american way of life". Es clave destacar que no sólo los argumentos falaces son los que apuntan a la persuasión de los otros sino también la comunicación no verbal: gestos, entonaciones, expresiones faciales, la proxémica, el movimiento de los ojos están acertadamente conjugados en cada uno de los personajes para que los espectadores nos comprometamos con la causa y, de a poco, elaboremos nuestra propia hipótesis acerca del posible asesinato.

La deliberación transcurre en tiempo real y este es, a mi criterio, otro acierto de Lumet porque logra que el espectador se adentre en el clima de claustrofobia y asfixia climática que inunda la sala. La violencia, el racismo, las responsabilidades cívicas, la cerrazón mental y el dogmatismo, la importancia de la duda y la pregunta hacen de este filme un bastión de la filosofía y de la lógica. En fin, una excelente película que puede abordarse desde diversas perspectivas. Y para que se den cuenta de su valor les planteo la siguiente situación: la película es de 1957, en blanco y negro, y durante 90 minutos se desarrolla en un solo escenario (la sala de deliberación del jurado) en el que hay sólo 12 hombres discutiendo. ¿Puede haber, a priori, algo más aburrido para un adolescente de 17 años que busca acción, aventuras, ciencia ficción o comedia y si es en 3D mejor? Pues les aseguro que a los alumnos a los que les he proyectado este filme les ha encantado y se han mostrado agradecidos por ello.
Saludos y hasta la próxima reseña.

12 hombres en pugna