lunes, 16 de julio de 2012

eXistenZ - Dir. David Cronenberg

eXistenZ
Dirección y guión: David Cronenberg.
País: USA.
Año: 1999.
Duración: 97 min.
Intérpretes: Jennifer Jason Leigh (Allegra Geller), Jude Law (Ted Pikul), Willem Dafoe (Gas), Ian Holm (Kiri Vinokur), Christopher Eccleston (Wittold Levi/Líder del Seminario).
Producción: Robert Lantos, Andras Hamori y David Cronenberg.
Fotografía: Peter Suschitzky.
Montaje: Ronald Sanders.
Música: Howard Shore.
Diseño de producción: Carol Spier.


David Cronenberg es un director que nos tiene acostumbrados a obras que escapan fuera de los cánones tradicionales de una obra narrativa lineal y donde el surrealismo y el grotesco suelen inundar su cinematografía. Sin embargo, siempre hay cierto contenido que va más allá de lo que las imágenes muestran y que hacen a cada realización de este director canadiense objeto de reflexión. En el caso de eXistenZ Allegra Geller (Jennifer Jason Leigh)la mejor diseñadora de videojuegos del mundo, adorada por millones, va a probar su última obra, el videojuego "eXistenZ", con un grupo de 12 personas escogidas al azar. Cuando un espectador intenta asesinarla con una exótica arma, un representante de la empresa para la que Geller trabaja llamado Ted Pikul (Jude Law), hace las veces de guardaespaldas para proteger a la creadora y su producto. De allí en más, irán atravesando diferentes situaciones para sortear el peligro que implica tener el mejor juego del mundo y a su creadora, al mismo tiempo que se irán adentrando en los niveles de este juego de realidad virtual al que, para jugarlo, hay que conectarse (literalmente enchufarse una especie de cordón umbilical en la zona lumbar) a una consola y jugar con un "amigo" para poder disfrutar de las virtudes del videojuego. ¿Qué es la realidad? ¿Cómo distinguir lo verdadero de lo falso? ¿Cuáles son los límites de la tecnología? ¿Puede la ciencia suplantar la realidad? ¿Hasta qué punto la ambición y la codicia revelan la naturaleza humana? Se me ocurre que éstas y otras interrogaciones filosóficas se planteará aquel que vea esta película de ciencia ficción, de bajo presupuesto, que salió el mismo año que Matrix (las diferencias de presupuestos son obvias) y que también nos inserta en la problemática metafísica de la realidad. ¿Vivimos en un videojuego? No tengo garantías para asegurarlo ni para desmentirlo. Que alguien vea este filme y me ilumine al respecto.... Hasta la próxima.

sábado, 14 de julio de 2012

Lost - La filosofía. Simone Regazzoni

Lost - La Filosofía
Hace mucho que no escribía nada en el blog. Hoy vuelvo después de haber leído varios libros desde la última publicación pero me detengo en este que compré casi regalado de oferta en un super. Este es un librito dirigido predominantemente a un público adolescente, esa masa de fanáticos que inundaron blogs, páginas webs, enciclopedias en internet, y otros tantos recursos on line de los que se valieron los creadores de la serie Lost para ir "reacomodando" el desarrollo de los capítulos de la serie, sobretodo después del inusitado éxito de la primera temporada. De hecho el texto está escrito en primera persona del singular pero se dirige a un lector en segunda del singular, lo cual demarca la "complicidad" entre escritor y lector. No me parece mal como estrategia de venta del libro. Lo interesante, de verdad, es que Regazzoni intenta "contaminar" a sus lectores de filosofía, concibiendo el supuesto de que la filosofía no es algo útil sólo para unos pocos "iluminados" y amantes de los problemas que nadie puede resolver, pues se tratan de asuntos a los que nadie les interesa y tan especiales que sólo a algunos se abocan a su reflexión. No, para nada. Este autor italiano tiene la firme convicción de que la filosofía también puede abordar elementos de la cultura pop y de que ya es hora que la filosofía se ocupe de las series de televisión como Lost, 24 o House, que pueden ser objeto de reflexión tan o más importante que cualquier obra de arte contemporáneo "culta". Y en eso estoy de acuerdo. Es así que Simone Regazzoni nos devuelve al interior de la isla no cayendo en un análisis exclusivamente ligado al nombre que comparten algunos filósofos reales con los personajes de la serie (John Locke, Rousseau, Hume, etc.), sino que parte de preguntas, de problemas filosóficos vinculados con algunas claves de la serie. De modo tal que encontramos reflexiones acerca de la condición humana, las formas de organización social, el destino, el uso del poder, las experiencias religiosas/místicas, la posibilidad de distinguir lo real de lo falso, el origen del hombre, los límites de la verdad y la mentira, etc. Dado que, como señalé antes, está dirigido a un público aún novato (no en el sentido de no haberse hecho preguntas filosóficas sino en el sentido de no haber tomado conciencia de que lo son) respecto de problemáticas filosóficas, mi crítica es que en el análisis de cada capítulo Regazzoni se queda en un nivel un tanto superficial y podría haber ahondado más todavía. Pero lo bueno es que al último hay un apartado donde señala cuál es la bibliografía usada para cada uno de estos capítulos. En suma, para quienes fuimos o somos aún fanáticos de la serie, es un libro muy recomendable, ameno y de una lectura atrapante. No deja de ser, en suma, un escalón para poder repensar algunos asuntos filosóficos a la luz de un elemento estético propio de nuestros tiempos.  

jueves, 10 de mayo de 2012

Cerveza Hoegaarden

Cerveza Hoegaarden
Esta cerveza de trigo belga  con aroma a cilantro y curacao pertenece a una cervecería que data de 1445 y es del estilo Wit-Blanche, con 4,9 % de alcohol en volumen. Al contrario de las mayorías de las cervezas de trigo a las que se les acepta a veces una pronunciada turbidez (propia de la malta de trigo justamente) esta cerveza es dorada pálida y más cristalina que de costumbre. Es un poquito turbia pero casi nada en comparación con el resto de las cervezas de trigo. Su espuma es blanca y tiene una muy buena retención. El aroma es bastante floral, propio de los lúpulos nobles europeos, y especiado a la vez, con efectivas notas distintivas a cilantro y curacao, y cierto dejo a madera. Aparece bastante acentuado el flavor de la malta y el trigo. Bien balanceado el gusto a lúpulo, con retrogusto entre dulzón, floral y especiado. Con respecto a las sensaciones en boca, debo decir que es una cerveza delicada, con importante gasificación, de cuerpo y densidad de media a alta y muy interesante por la mezcla de sabores y aromas. 
Impresión general: me parece una excelente representante de las cervezas de trigo, que se potencia con la originalidad del uso de las especias. Las belgas no suelen fallar y ésta superó mis expectativas. Creo que para un buen maridaje, combinaría muy bien con unas brusquetas de camarón y queso blanco, condimentadas con pimentón y cardamomo, de modo tal que se reactiven los sentidos entre bebida y comida. Ideal beber entre 4 y 7 grados centígrados. Se la consigue en la mayoría de los supermercados. No dejen de probarla que no se van a arrepentir. Hasta la próxima y disfruten.   

martes, 24 de abril de 2012

Doce hombres en pugna - Dir: Sidney Lumet

                                                               

Título original: 12 Angry Men 
Dirección: Sydney Lumet
Producción: Henry Fonda, Reginald Rose
Guión: Reginald Rose
Argumento Original: Sobre la obra de de Reginald Rose
Año: 1957
Duración: 95 min (aprox.)
País: USA
Música: Kenyon Hopkins
Sonido: James A. Gleason
Productora: Metro-Goldwyn-Mayer

Reparto: Henry Fonda (Jurado #8 - Mr. Davis), Lee J. Cobb (Jurado #3), Ed Bigley (Jurado #10), E.G. Marshall (Jurado #4), Jack Warden (Jurado #7), Martin Balsam (Jurado #1), John Fiedler (I) (Jurado #2), Jack Klugman (Jurado #5), Edward Binns (Jurado #6), Joseph Sweeney (Juror #9 - Mr. McCardle), George Voskovec (Jurado #11), Robert Webber (I) (Jurado #12)



Doce hombres en pugna es una gran película. Lo mismo que dije respecto de Tesis lo repito con este filme: fue la ópera prima en el cine de Sidney Lumet y no es un dato menor considerando la maestría con la que filmó este película y la enorme dirección actoral que se percibe en esta realización basada en una obra de teatro.  Esto conforma, entonces, una gran puesta en escena de una hora y media. La película narra el desarrollo de las deliberación de doce hombres que deben decidir la inocencia o culpabilidad de un joven de 18 años acusado de asesinar a su padre con un cuchillo. El juez le advierte al jurado que la decisión debe ser unánime: o se lo declara inocente o se lo manda a la silla eléctrica; por ello si alguno presenta una "duda razonable" ha de imponerse una discusión crítica, un debate de ideas, una contienda dialógica entre los doce integrantes del jurado para llegar a una solución que será, finalmente, inapelable. Apenas ingresan al recinto de deliberación, once de los doce hombres están absolutamente convencidos de la culpabilidad del joven a partir de los testimonios de los testigos y la endeble defensa del abogado del acusado. Sin embargo, uno de ellos (una sobria actuación de Henry Fonda) advierte que tiene una duda razonable y proclama la necesidad de discutir nuevamente algunos puntos oscuros del juicio. La apatía, el apuro, la arrogancia y los prejuicios sociales empiezan a inquietar al resto del jurado de modo tal que se consensúa que el resto de los jurados deberá convencer al jurado nº 8 y dar razones de porqué el joven acusado sería culpable. Allí comienza lo delicioso de la película dado que cada uno (y me refiero absolutamente a todos) de los jurados comenzarán a brindar todo tipo de falacias no formales (apelación a la ignorancia, apelación al pueblo, la causa falsa, el argumento ad hominem, la generalización inadecuada, el recurso a la fuerza, la falacia de composición, el "tu quoque", etc.) con tal de persuadir al jurado 8. Se hace otra votación admitiendo que si alguno más apoya la moción de la inocencia deberán seguir discutiendo, en cambio si todo el resto mantiene firme su posición de inocencia, el jurado 8 aceptaría la decisión del resto. Otro de los jurados acepta el desafío y de allí en más asistiremos a jugosas discusiones que evidenciarán paralelamente las noblezas como las bajezas de la condición humana. Se advierten, de este modo, los terribles prejuicios sociales de una clase media norteamericana que desprecia y aborrece a la clase de aquellos que no concretaron la "american way of life". Es clave destacar que no sólo los argumentos falaces son los que apuntan a la persuasión de los otros sino también la comunicación no verbal: gestos, entonaciones, expresiones faciales, la proxémica, el movimiento de los ojos están acertadamente conjugados en cada uno de los personajes para que los espectadores nos comprometamos con la causa y, de a poco, elaboremos nuestra propia hipótesis acerca del posible asesinato.

La deliberación transcurre en tiempo real y este es, a mi criterio, otro acierto de Lumet porque logra que el espectador se adentre en el clima de claustrofobia y asfixia climática que inunda la sala. La violencia, el racismo, las responsabilidades cívicas, la cerrazón mental y el dogmatismo, la importancia de la duda y la pregunta hacen de este filme un bastión de la filosofía y de la lógica. En fin, una excelente película que puede abordarse desde diversas perspectivas. Y para que se den cuenta de su valor les planteo la siguiente situación: la película es de 1957, en blanco y negro, y durante 90 minutos se desarrolla en un solo escenario (la sala de deliberación del jurado) en el que hay sólo 12 hombres discutiendo. ¿Puede haber, a priori, algo más aburrido para un adolescente de 17 años que busca acción, aventuras, ciencia ficción o comedia y si es en 3D mejor? Pues les aseguro que a los alumnos a los que les he proyectado este filme les ha encantado y se han mostrado agradecidos por ello.
Saludos y hasta la próxima reseña.

12 hombres en pugna



































martes, 10 de abril de 2012

La muerte lenta de Luciana B. - Guillermo Martínez

 De Guillermo Martínez había leído sólo Crímenes imperceptibles que me pareció una genial novela policial en la que se conjugaban la matemática, la lógica y la filosofía de Wittgenstein entre casos de engimas policiales, muerte y suspenso. Con el propósito de ver si ese estilo se mantenía en esta novela, me embarqué en su lectura. Debo decir que mis expectativas se cumplieron ampliamente, dado que las cuestiones filosóficas como la dualidad causalidad/casualidad, el destino, la muerte como condición humana, los valores intrínsecos a la naturaleza del hombre, los dilemas morales, siguen enrevesadas con asesinatos, misterios y venganzas en este policial sumamente atrapante. Les digo esto: me devoré la novela en 4 días, algo difícil cuando uno tiene hijos pequeñitos a los que atender (además de otros menesteres de la vida cotidiana).
La novela relata la historia de Luciana B., una joven que acude al personaje principal de la novela, el narrador en primera persona, innombrado, para desarrollar su hipótesis acerca de la muerte de sus seres queridos como corolario del sádico plan de Kloster, otro escritor (parcialmente rival del narrador) que parece haber padecido una daño irreparable por parte de Luciana diez años antes de que se desencadenen estos acontecimientos trágicos. La tensión de la novela nos lleva a descubrir teorías acerca de cada una de las muertes, que dependen del punto de vista de cada uno de los personajes, de modo tal que se van elucubrando estos intentos de explicación y llevan al lector de una cuasi certeza sobre el autor de los crímenes a una perplejidad ocasianada por la ambigüedad en los puntos de vista de los distintos relatos. Empero, en ningún momento se cae en contradicciones lógicas, enorme y pulida tarea de Martínez que consigue despistar al lector. El principio de economía en el uso del lenguaje es otra de las virtudes de Guillermo Martínez, que no gasta hojas para caer en atiborrados e insolventes detalles sino que usa su pluma para describir puntual y concisamente los elementos necesarios para la trama de suspenso que necesita el clima de cada secuencia.
En definitiva, una excelente novela, altamente recomendable. Probaré, más adelante, con otros textos de Martínez, quien ha mostrado un fructífero y potable acercamiento entre la filosofía y la literatura. Una disgresión más: Crímenes imperceptibles terminó siendo un producto cinematográfico de la mano de Alex de la Iglesia cuando filmó Los crímenes de Oxford; pienso que no estaría mal -a ver si algún productor cinematográfico interesado lee estas líneas- hacer de La muerte lenta de Luciana B. una gran película. Saludos y hasta la próxima.  

sábado, 24 de marzo de 2012

Cerveza Indias

Otra de las cervezas que compré en mis vacaciones y que sigo disfrutando todavía es la cerveza Indias, marplatense y apta para celíacos dado que está hecha 100% con malta de maíz. Esta cerveza en particular es negra y reza en su etiqueta "negra canela y café", lo cual es un incentivo a la curiosidad del buen bebedor de cerveza. Respecto de su apariencia, la espuma fue de persistencia media con apenas coloración amrronada, estimo que por el tostado de la malta de maíz. Su color es negro opaco con resabios de cobre profundo, vale decir con la opacidad propia del estilo. Respecto del bouquet, debo decir que tuvo una fuerte presencia del tostado de la malta con clara detección del aroma a café pero sin distinción de la canela, lo cual para mi ya fue una pequeña decepción pues me intrigaba como podía quedar (habiendo, además, hecho una vez una cerveza rubia con miel y canela). No había una poderosa contribución del lúpulo en lo aromático y apareció un olor con tendencia a mantecoso que debilitó mi impresión general de la cerveza; es probable que se deba a una irregular conservación (es de Mar del Plata y la compré en Córdoba) aunque no lo sé con precisión.
Respecto del amargor, si se siente el lúpulo para este efecto aunque no para el aroma, aunque presentaba cierta astringencia. No se distingue el dulzor que pudo haber aportado la malta de maíz dado que predomina el sabor de las maltas tostadas. Su carbonatación es media, una medida justa para el estilo desde mi óptica.
Como impresión general, debo decir que me resultó una cerveza regular que presentó algunos defectos que deterioraron su "calificación" final. Pienso que si la canela se percibiera y no apareciera ese débil olor desagradable, podría ser una excelente cerveza para acompañar un postre como brownie con dulce de leche y crema chantilly. La serví en el típico vaso para las weizebier alemanas.
Saludos y hasta la próxima.

jueves, 22 de marzo de 2012

Match Point - Dir. Woody Allen

Dirección y guión: Woody Allen.
País:
Reino Unido.Año: 2005.Duración: 123 min.Género: Drama.
Interpretación: Jonathan Rhys Meyers (Chris Wilton), Matthew Goode (Tom Hewett), Emily Mortimer (Chloe Hewett Wilton), Scarlett Johansson (Nola Rice), Brian Cox (Alec Hewett), Penelope Wilton (Eleanor Hewett), James Nesbitt (Detective Banner), Alexander Armstrong (Sr. Townsend), John Fortune (John), Ewen Bremner (Inspector Dowd).
¿De qué trata Match Point? Chris Wilton, ex tenista profesional devenido en profesor se instala en Londres para tratar de afianzarse en el aspecto laboral. En un club privado conoce a Tom Hewett quien lo hará ingresar en la alta sociedad inglesa en la que la ópera, el caviar, las reuniones en su casa de campo, los manjares y el buen vino, funcionarán como un poderoso atractivo que lo llevará a vincularse y casarse con Chloe, hermana de Tom. Éste, al mismo tiempo, tiene una relación con Nola Rice, una hermosa joven norteamericana y aspirante a actriz que ejerce sobre Chris tal seducción que el dilema moral se hace presente: ¿qué elegir? ¿los privilegios del dinero y, por ello, el aburrimiento de un matrimonio insufrible? ¿o la pasión y el sexo fogoso que tiene con su cuñada, aún a riesgo de perder su estatus? La tensión aumenta a cada secuencia y la mano de Allen va conformando el aura trágica de una historia que se convierte en un thriller pesimista, pues asistimos a la superación de poder y el dinero por encima de la pasión y el amor. El plexo de elecciones que atormentan a Chris oscurece aun más su panorama cuando Nola queda embarazada y se niega a provocar lo que sería ya su tercer aborto.

Ahora bien, el filme comienza y termina con una secuencia en la que una pelota de tenis golpea la red y el guion enfatiza las posibilidades fehacientes: como en el tenis, en la vida misma la pelota puede pasar la red y triunfar o bien quedarse y fracasar. La metáfora, planteada desde la trabajada arista del realismo mágico, sirve para reflexionar sobre la influencia del azar en el derrotero de la vida humana. Los personajes no se cansan de repetir que es preferible tener suerte a ser bueno, y ayudándola un poco, la suerte puede acarrear resultados excelentes. Necesito adentrarme en el desenlace de la película para aclarar este punto. La presión de Nola, ya separada de Tom, es cada vez mayor para que Chris abandone a su mujer. Las promesas de éste son vanas y la mentira se acrecienta a pasos agigantados. Este motivo lleva a Chris a pergeñar un plan para asesinar a su amante, inventando una coartada mediante un robo a su vieja vecina en el que Nola sufrió la consecuencia de ser testigo. Puliendo casi todos los detalles para borrar cualquier evidencia, Chris intenta deshacerse de un anillo que -como vemos en la secuencia se asimila a la de la pelota de tenis en la red- golpea el borde de una pirca y no cae en el Río Támesis sino en la calle. En tanto espectador uno aventura un final adverso para Chris; sin embargo, Allen maniobra un giro mediante el guion dado que la policía descubre el anillo en las ropas de un delincuente menor involucrado en un caso de drogas, nuevo blanco de sospechas y certezas en la resolución del crimen. El juego de simetrías, oposiciones y contrastes en la película es permanente. Cuando Chris se enceguece con el dinero, su felicidad disminuye; cuando se aburre -literalmente- con su esposa, se divierte y apasiona con su amante; cuando el sexo es repetitivo, monótono y asfixiante con su mujer, con Nola es desenfrenado, extático y placentero; en tanto que Chloe no puede quedar embarazada más allá de los incansables tratamientos, Nola anuncia su embarazo de un potencial hijo bastardo; cuando Nola es asesinada ante el inminente derrumbe de la plenitud material, Chloe queda embarazada. Alternativas que remiten, todo el tiempo, a elecciones que calan hondo en el ser humano. Armonía y desequilibrios de un mundo y una vida en las que, aparentemente, no existe un orden ético pero en el que el castigo moral parece ser más doloroso y profundo que el social. Y es que, en efecto, ya como una herramienta de la que se vale Woody Allen en sus películas, Chris es atormentado por las personas que asesinó en secuencias oníricas en las que se atisba cierto humor negro y donde se percibe la enorme carga en la conciencia del asesino.

La justicia, en este mundo, ha sido derrotada por la inoperancia, la ambición, la codicia, los intereses privados y el alejamiento del bien común. Lobos vestidos de corderos triunfan y logran acceder a sus fines sin importar los medios. Las propuestas éticas de Aristóteles encontrando un justo y prudente punto medio entre defecto por exceso y por carencia, o de Kant aplicando un imperativo categórico que evalúe el deber de las acciones, no tiene sentido en nuestra realidad. Este es el sombrío panorama que nos pinta Woody Allen mediante esta magnífica obra. Porque “el universo guarda silencio y se muestra indiferente a lo que nosotros hagamos o dejemos de hacer. En un mundo gobernado por el azar, resulta perfectamente posible salir impune tras cometer un asesinato”.[1] Quedará en el accionar y las decisiones de cada individuo particular cuál será el match point que le permitirá ganar el partido de su vida.


[1] SCHICKEL Richard: Woody Allen por sí mismo. Todo lo que desearía saber sobe el genial cineasta y sus películas de su propia voz. Ediciones Robin Book, Buenos Aires, 2005, p. 49.