jueves, 11 de diciembre de 2014

Cerveza Berlina - Patagonia Foreign stout

Berlina Foreign stout
Cerveza negra extra (eso significa, lector desprevenido, que tiene bastante malta en su composición porincipal al macerarse y, por ello mismo, tendrán un cuerpo interesante y un nivel de graduación alcohólica un poco mayor), estilo stout, de 6% de alcohol en volumen. Ha sido ganadora, según lo anuncia la etiqueta, de diferentes concursos cerveceros en 2011 y 2012. 
Espuma de color marrón como se aprecia en la foto, muy cremosa, densa y persistente. El color de la cerveza era opaco, sin nada de sedimento en el fondo. 
Ya en el aroma la presencia del alcohol es notable, y combina con el café y el lúpulo terruño, aunque este último en menor medida. 
De gusto robusto en donde el café aportado por las maltas tostadas predomina en esta cerveza con gasificación baja, muy buen cuerpo y seca, bastante seca. Pero también hay un dejo de dulzor por las maltas caramelo, como toda stout -estimo- debe tener.
Como señalé, la presencia del alcohol tanto en el aroma como en el gusto aparentan forjar una cerveza madurada en barricas de madera, aunque no sea necesariamente así.
La cerveza es realmente excelente a tal punto que no hace falta tomarla muy fría y evidentemente es una cerveza ideal para lugares de bajas temperaturas como Bariloche.
Pienso que debe maridar muy bien con un guiso de cordero bien condimentado con pimienta negra y curry. En conclusión: excelente cerveza. Los premios los tiene bien merecidos y es absolutamente acorde con el estilo.  
Hasta la próxima cata....

domingo, 30 de noviembre de 2014

El rati horror show - Dir, Enrique Piñeyro

El espectáculo de horror rati
Directora / Productor: Enrique Piñeyro
Co-director: Pablo Tesoriere
Guion: Enrique Piñeyro
Montaje: Germán Cantore
Elenco: Enrique Piñeyro, Germán Cantore, Agustín Negrussi, Andrés Bagg.

El documental del realizador argentino Enrique Piñeyro retrata, a modo de denuncia, la historia, trágica por cierto, de Fernando Ariel Carrera, quien fue condenado injusta e intencionadamente a 30 años de prisión, mediante una causa y una investigación fraguada, plagada de contradicciones, manipulación de testigos, excesos policiales y judiciales. La denominada “masacre de Pompeya” del año 2005 tuvo como desafortunado protagonista a Carrera quien, luego de recibir dos impactos de bala y quedar inconsciente manejando su automóvil particular, atropelló a cinco personas (de las cuales fallecieron tres) y colisionó contra otro vehículo, recibiendo -a posteriori- otros seis balazos por parte de policías de civil, que en total gatillaron 18 veces. El caso se caratuló originalmente como “robo con armas reiterado, homicidio agravado reiterado (tres hechos), lesiones agravadas, resistencia a la autoridad, daños y encubrimiento”. ¿Cuál fue el crimen del acusado? Haber tenido un auto similar al que unos policías perseguían luego de recibir una denuncia de robo armado y escape. En efecto, Carrera se encontraba en su Peugeot 205 blanco en un semáforo del Barrio de Pompeya cuando percibió que, desde otro auto, comenzaron a dispararle. Ante la desesperación, aceleró tomando el carril a contramano de una avenida quedando inconsciente por un disparo en su mandíbula, y ocasionando los exabruptos del accidente.
            A lo largo del relato de este “thriller real”, dinámico, irónico, reflexivo, sagaz, Piñeyro va develando un sinfín de contradicciones resultantes de un caso complejo y confuso, a través de toda una parafernalia tecnológica que derivan en un producto de excelente calidad. El director despliega todo su arsenal retórico, su propia investigación detallada y exhaustiva para mostrar las mentiras de jueces y fiscales, declaraciones contradictorias de los testigos, pruebas plantadas, un abogado defensor comprometido con intereses ajenos al imputado, la poca claridad de las circunstancias del tiroteo, la indiferencia de los jueces ante testimonios que podrían haber arrojado luz sobre el asunto. Y, lo que es peor aún, la patética cobertura del hecho por parte de los medios de comunicación, proyectando una manipulación despiadada de la opinión pública. Es que, en efecto, los medios pusieron detallado énfasis en mostrar cómo los testigos del accidente pretendían linchar a Carrera y cómo la burbuja de la definición del incidente fue creciendo hasta lugares insospechados. De hecho, es caricaturesca la “información” que cada canal de televisión iba dando del asunto: para algunos eran cuatro delincuentes, para otros tres, para otros los cómplices se escaparon; en todos los casos se dieron informaciones erróneas de cuál fue el móvil del hecho. Lo importante fue, mejor dicho es, en televisión, dar una respuesta inmediata, urgente, aún sin mediar reflexión ni investigación seria, aún sin chequear verazmente los datos. Pero, además, la criminología mediática se encargó de despertar los mayores prejuicios y potenciar los más terribles resabios de odio y repugnancia por el otro, en este caso la víctima de un poder punitivo corrupto, corporativo e inhumano. ¿De qué manera? Reproduciendo un discurso de seguridad social, higienista, que remarca la necesidad de pulverizar y expulsar la mierda (es decir el otro, el diferente) de la sociedad. Dice Zaffaroni: “lo que la criminología mediática oculta cuidadosamente al público es el efecto potenciador del control y reductor de nuestra libertad. Al crear la necesidad de protegernos de ellos justifica todos los controles estatales -primitivos y sofisticados- para proveer seguridad”.[1] Lo que los impávidos espectadores de este circo mediático no se dan -no nos damos- cuenta, es que, en realidad, el poder punitivo busca el control de todos, es decir tanto de ellos como de nosotros. Pues así y sólo así, la vigilancia y el control se harán efectivos. Y los medios se ponen a su servicio.



[1] Zaffaroni Eugenio Raúl: Op. Cit., p. 230. [La cursiva es del autor]

martes, 4 de noviembre de 2014

El poder de los medios. Seis intelectuales en busca de definiciones - Iván Schuliaquer

El poder de los medios
El libro del Licenciado en Ciencia Política Iván Schuliaquer tiene, a mi criterio, una gran ventaja y otra desventaja igualmente proporcional. La virtud del libro es apelar a las voces de seis intelectuales de primer nivel para entrevistarlos y, de ellos, extraer ideas que parecen un oasis en medio de un desierto, una especie de elixir nutritivo de nuestro pensar. La desventaja es lo exigua de cada entrevista y la falta de desarrollo de las ideas del propio Schuliaquer al respecto, quien se limita a explicar brevemente las concepciones sobre las que se apoya cada entrevistado y a preguntar y repreguntar, en su rol de periodista-escritor. 
Los seis intelectuales de los que estamos hablando son, ni más ni menos, que Néstor García Canclini, Gianni Vattimo, Ernesto Laclau, Pablo Boczkowski, Gabriel Vommaro y Toni Negri. Los seis están absolutamente a la altura de las circunstancias que engloban al complejo y actual problema concerniente al poder de los medios. ¿Dónde radica ese poder? ¿De qué modo se cristaliza? ¿Cuál es su vínculo con los partidos políticos? ¿Hasta qué punto se legitiman socialmente? ¿De qué manera la hegemonía se trasluce en ellos?  ¿Cómo influyen los nuevos dispositivos tecnológicos en su desarrollo? ¿Es subjetivo u objetivo el carácter de los medios? ¿Seguirán siendo bastión de los grandes monopolios económicos en la organización del mudo actual y de Latinoamérica? Son solamente algunas de las líneas de discusión que se disparan con la lectura de este breve libro.  
La discusión es fundamental para entender la tensión que atraviesa el mundo de la política con el de los medios de comunicación; tensión en la que se entretejen nociones como manipulación, conglomerados económicos, mirada crítica, emisores y receptores, convergencia tecnológica, audiencia, homogeneización, multiculturalidad, hegemonía.  
Un libro fundamental para repensar un tema del que nuestro país en particular se nutre y se hace eco de sus variadas voces. Un texto que ayuda, además, a tomar posición al respecto. 

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Cerveza San Javier - Especial con Algarroba

San Javier - Algarrobo
Esta cerveza tucumana especial con algarroba tiene 5% de alcohol. De espuma blanca y persistente, cremosa que dejó lacing en el vaso. De color dorado brillante, muy bien gasificada, muy bien clarificada y casi sin sedimento en el fondo. 
Aroma complejo, frutado con dejo a banana, manzana verde y frutos rojos, seguramente por acción de la levadura. La composición del uso de las maltas en combinación con la algarroba contribuyen a un "dulzor" aromático muy similar al de las vainas de vainilla, y bien entremezclado con reminiscencia a maderas, propias del lúpulo. 
El sabor no es menos complejo, pues ese dulzor producto de la malta y la algarroba se equilibra perfectamente con el amargor del lúpulo en su punto justo.
De cuerpo liviano, esta cerveza se convierte en un producto muy refrescante, muy aromática y absolutamente susceptible a ser tomada y disfrutada. La graduación alcohólica es baja y ello potencia las virtudes recién mencionadas. 
Pienso que puede maridar de modo excelente con un postre muy dulce como la ambrosía. Sólo hay que animarse a gozar de esa combinación.
Excelente cerveza. Lo mejor que he probado en Tucumán. Felicitaciones para su maestro cervecero Fernando Alonso. Pueden consultar en http://www.cervezasanjavier.com/ o en su página de facebook: www.facebook.com/cervezasanjavier 

jueves, 28 de agosto de 2014

La mejor oferta - Dir. Giuseppe Tornatore

La migliore offerta
Título original: La migliore offerta
Director: Giuseppe Tornatore
Género: Thriller, Drama romántico
Año: 2013
País: Italia
Reparto: Geoffrey Rush, Jim Sturgess, Sylvia Hoeks, Donald Sutherland, Philip Jackson
Guion: Giuseppe Tornatore

El listado de películas dirigidas por Tornatore (director de Cinema Paradiso, Malena, La desconocida, entre otras) tiene un denominador común: la fuerza de un guion muy bien pensado y el impacto de un final que suele deslumbrar o conmover. El caso de La mejor oferta cumple con ambos requisitos. Más allá del típico costumbrismo que retrata algunas tradiciones de sus filmes y de los escenarios minimalistas que ilustran lo mejor de su país, esta vez es más importante el mundo interno, de la mansión en donde mayormente acontece la trama y el del personaje principal, que el externo. En esta oportunidad estamos hablando del mundo de Virgil Oldman, un excéntrico e introvertido millonario vendedor de antigüedades y especialista en restauración. Dar con Virgil no es fácil. Sus propias obsesiones, su pudor, su autoritarismo, su humor (bastante malo por cierto) son la clave de interpretación de un personaje complejo, muy bien caracterizado y brillantemente logrado por Geoffrey Rush. La vida de Virgil parece estar perfectamente calculada y ordenada; la pulcritud con la que vive se plasma incluso a la hora de la cena, pues ni allí se saca los guantes. Dentro de sus excentricidades, destacamos la de coleccionista de retratos de mujeres pintados por diferentes artistas de distintas corrientes y épocas. En determinado momento, recibe -luego de una larga insistencia- el encargo de una misteriosa joven que desea tasar y vender las antigüedades de su fallecido padre, dueño de una importante cantidad de muebles, obras de arte, ornamentos, etc. La atención de Virgil se focaliza en la extraña joven quien padece de una rara anomalía psicológica que no le permite tener contacto con el mundo externo y, por ello, se encuentra sumida en un aislamiento enfermizo. La agorafobia parece alterar los estados de ánimo de Claire, y eso enfurece y entiernece a Oldman. 
Los avatares, los enredos de una relación que se va fortaleciendo comienzan a conformar la atmósfera de un thriller que se convierte en un drama romántico, con un giro hacia el final impecable. La inexperiencia con las mujeres llevan a Virgil a consultar con un joven -experto en reparar artefactos mecánicos- con mayor experiencia en el trato con el género femenino. Y así, entre consejo y consejo, aparece la seducción como arma fatal. El brillante epílogo me ha llevado a la reflexión acerca de qué entender por lo auténtico. ¿Cuándo un amor es auténtico? ¿Cuándo una obra de arte es original? ¿Cuándo un sentimiento es noble? ¿Y si todo ello no es más que una fachada, una máscara, un envoltorio cuyo contenido es vacío finalmente? Y en este punto es donde la referencia a las ideas de Walter Benjamin, sobre todo el Benjamin de "La obra de arte en la época de la reproductividad técnica" son absolutamente visibles. Y esto es un gran acierto del guion de Tornatore. Benjamin es, probablemente, uno de los filósofos cuyas ideas han de ser muy difíciles de plasmar en imágenes. Empero, Tornatore lo logra a la perfección, haciendo referencia, incluso, al autómata manejado por el enano corcovado que hacía ganar las partidas de ajedrez. Y el filme de Tornatore termina siendo eso, un partido de ajedrez en el que la razón y el cálculo se vuelven más importantes que los deseos y sentimientos. Mal que les cueste a los románticos y caiga quien caiga.
Brillante, excelente, conmovedora película.      

viernes, 8 de agosto de 2014

¿Para qué sirve la filosofía? (Pequeño tratado sobre la demolición) - Darío Sztajnszrajber

¿Para qué sirve la filosofía?
Quienes tuvieron la posibilidad de ver las dos temporadas completas -o, en su defecto sólo algunos capítulos- del programa Mentira la Verdad difundido por Canal Encuentro y conducido por Darío Sztanjnszrajber, no se van a sentir defraudados en la lectura de este libro. Porque el dinamismo con el que el autor escribe se asemeja a la vertiginosidad de las historias elucubradas en el producto audiovisual. Salvo que, en este caso, la escritura en primera persona va moldeando los avatares y peripecias de su protagonista en primera persona. Y hay, a mi criterio, una intencionalidad marcada: que la filosofía salga a la calle, que la filosofía se entremezcle con la vida y los personajes de nuestra cotidianeidad. Claro que bajo la premisa que da título este texto, es decir, preguntándose e interpelándose por la utilidad de la filosofía. ¿Para qué sirve la filosofía? ¿Es que necesariamente debemos encontrarle un sentido útil a la filosofía? ¿Y qué tal si no sirviera para nada? Esta es la excusa ideal para hacer un recorrido por la historia de la filosofía, recorrido que no sigue al pie de la letra ni la historiografía clásica ni una linealidad espacio-temporal común, sino que va hilvanando las ideas de una multiplicidad de filósofos a lo largo de situaciones de la vida real y partir de la formulación de problemas filosóficos. Darío se pregunta, entonces, en medio de la calle, en el vagón de un tren, en la cafetería de una estación de servicio, si la filosofía sirve para algo, si se puede salir del conjunto de dicotomías que Occidente forjó delante de sí; se interroga porqué hay algo y no más bien nada, se pregunta por el destino, por las causas, por Dios, por el orden y el caos, por la justicia, por la esencia, por cómo accedemos al conocimiento y se interpela por la posibilidades de encontrarle certeza. Sztanjnszrajber lleva a cabo una intrincada labor filosófica porque busca la desnaturalización de lo obvio, el extrañamiento de lo cotidiano y porque lleva el cuestionamiento hasta las bases mismas del fundamento, porque lleva la pregunta "¿por qué?" a su máxima expresión; la mastica, la potencia, la asimila, y la devuelve al lector, al que no le queda otra más que hacerla suya y cuestionarse, indagarse y subirse al oleaje de este portentoso hábito que es filosofar. 
Así, desde Sócrates, Platón, Tales de Mileto, pasando por Agustín, Descartes, Leibniz, Hume, Kant, hasta Heidegger, Derrida o Habermas, el libro busca atrapar y dar cuenta del mismo fundamento a partir del cual surge la filosofía, amar el saber. Porque, en definitiva, la filosofía también tiene que ver con eso, con el amor.
Aclaración: no busca éste ser un texto para especialistas en filosofía, ni persigue convertirse en un tratado específico que desarrolla teorías inéditas en el campo filosófico. Es, más bien, un libro de divulgación filosófica, no exento de rigurosidad, alejado de los academicismos aunque busca, logrando con éxito, acercar la filosofía a la gente, mostrando que no hace falta dedicarse profesionalmente a la filosofía para indagarse filosóficamente. ¿Por qué? Porque la filosofía es, en palabras del autor, una manera de pensar. Adhiero a su postura y celebro su publicación. 

lunes, 14 de julio de 2014

Cerveza Neffer

Neffer Atón
Cerveza Neffer - Atón - American Ale
Según Wikipedia, Atón era una deidad egipcia que representaba al sol en el firmamento, considerado el espíritu que alentaba la vida en la tierra. Probablemente, no figura en su página web, la elección del nombre tenga que ver con su apariencia y color. Esta American Ale de 4,5 % de alcohol tiene, en efecto, un color dorado pálido, espuma blanca muy volátil, de baja persistencia. Muy límpida y con muy poco sedimento en el fondo. El aroma presenta u ndejo de banana y manzana verde propios de la levadura ale, y algo de clavo de olor. Tal como lo señala la etiqueta, casi imperceptible la presencia del lúpulo, entonces el balance del aroma y del gusto se inclina hacia la malta. Un gusto agradable y bien logrado para el estilo que, en general, suele caracterizarse por cervezas ligeras, claras, de cuerpo bajo y muy bebibles en días de calor por lo refrescantes que son.
Retrogusto también ligero, dejando el paladar con ganas de seguir disfrutando. Muy buena cerveza.
Típica cerveza considerada ideal para combinar con unas buenas pizzas caseras de mozzarella, jamón, morrón y aceitunas.
Neffer Puaniti
Cerveza Neffer - Puaniti - Pale Ale
A diferencia de la anterior, no encontré referencias al nombre literalmente pero sí su derivación. Puan era una tintura rojiza, el color rojo en la edad antigua. Esta cerveza tiene 5% de alcohol y un color realmente espectacular, evidenciando un cobrizo oscuro tirando a caoba. Muy brillante y clara, con poco sedimento en el fondo. Casi ni hizo espuma, lo cual es un defecto pero lo justifico porque hace bastante que la tenía esperando en la heladera.
Aroma a caramelo y frutos del bosque en una cerveza que no refleja aromas a lúpulos aunque sí se sienta su amargor en el gusto. En este punto la cerveza logra su cometido: se siente el amargor del lúpulo combinando con el dulzor de las maltas caramelo, dejando en el paladar la sensación de estar disfrutando de un flan o de un bocadito Holanda. Para ser una Pale Ale, a mi criterio, le falta amargor. También me hubiera gustado que el grado de alcohol sea más elevado y se haga notar.
Igualmente, como impresión general me parece una cerveza muy buena.
Creo que maridaría muy bien con carnes rojas, tipo estofado a la riojana de una carne un tanto crocante.
En conclusión: vale mucho la pena probar estas cervezas. Tiene, esta cervecería que funciona desde 2001 en la prov. de Buenos Aires, en total 6 estilos de cerveza. Estimo que vale la pena probar todos ellos!!!
Y poseen una página web muy bien lograda: www.cervecerianeffer.com.ar