miércoles, 15 de agosto de 2012

Patas arriba. La escuela del mundo al revés - Eduardo Galeano

Patas arriba

No digo nada nuevo al afirmar que Eduardo Galeano es uno de los intelectuales más lúcidos de la actualidad y, además, uno de los más comprometidos con la realidad latinoamericana. Este libro es de 1998 y es, al mismo tiempo, actual e inactual. Me explico. Aquí los relatos del autor uruguayo retratan con envidiable ironía las características de las democracias liberales que definen al mundo desde la década de 1990. En ese sentido, los relatos -hilvanados cual programa de escuela que invita a recorrer sus páginas de una manera no sistemática ni lineal necesariamente- dan cuenta de la violación de los Derechos Humanos, de la instauración del miedo, de la influencia de los medios de comunicación, de la organización desigual e injusta de las riquezas del mundo, del racismo y el machismo, de la impunidad, de la explotación infantil, de la globalización y su consecuente pobreza, de la sociedad de consumo y los manejos de las grandes empresas multinacionales, de tejes y manejes de la política, de los planes de las superpotencias para con el resto del globo. Y, en este sentido, el panorama pintado por Galeano que responde, ni más ni menos, a lo que por aquellos años y aún hoy sigue ocurriendo, es desolador y perplejo. Sin embargo, el libro también es inactual porque -si bien hay cierto atisbo de lo que podría llegar a suceder- ocurrió antes de la caída de las torres gemelas del 2001 y de este promisorio campo político abierto en Latinoamérica desde mediados de la década del 2000 en adelante, con gobiernos y políticas públicas que intentan, a su manera, revertir el posicionamiento económico, cultural, social y científico de estos lares del planeta. La agudeza crítica, la riquísima prosa y la facilidad con la que el escritor uruguayo retrata el mundo hacen de esta obra una lectura ineludible para todo aquel que quiera no sólo informarse (es destacable la referencia permanente a la bibliografía que hace el autor) sino también reflexionar acerca de nuestro accionar en tanto ciudadanos. Allá por 1998 Galeano decía: "Han pasado los años, el siglo está muriendo. ¿Cuál es el mundo que nos deja? Un mundo sin alma, des-almado, que practica la superstición de las máquinas y la idolatría de las armas; un mundo al revés, con la izquierda a la derecha, el ombligo en la espalda y la cabeza en los pies". Queda en cada lector el análisis y la lectura del mundo en la actualidad. Un libro impresionante, excelente, sumamente recomendable.    

domingo, 5 de agosto de 2012

Cerveza Olaff Roja

Cerveza Olaff
La cerveza Olaff roja es producida en Villa General Belgrano. La etiqueta no cuenta con datos de producción, elaboración, graduación alcohólica, etc., lo cual ya es un problema para establecer algunos parámetros. De todos modos van algunas características y la impresión que me causó beber esta cerveza. Con respecto a la espuma, era de color blanca con leves pintas de rosado y de persistencia baja. El color de la cerveza era de un rojizo claro muy parecido al de un vino rosado y de una brillantez intensa sin turbidez alguna, lo cual pintaba como un buen presagio. En cuanto al aroma se percibía la presencia floral del lúpulo aromático con bastante probabilidad de que haya sido agregado en el whirlpool, sin presencia alguna de olores desagradables aunque tampoco se sentía ni aroma a malta (lo cual resulta extraño para una cerveza que debiera usar maltas caramelos) ni de amargor de lúpulo. Y si vamos al gusto en boca eso para mí ya constituyó un defecto, porque no se apreció nada del amargor del lúpulo. Sí sentí un toque de dulzor frutal pero no de la malta. La carbonatación fue leve con burbujas pequeñas. En resumen, una cerveza muy "ligth" para mi gusto, casi sin presencia de alcohol, muy parecida a un vino rosado porque no se percibe ni la malta ni el amargor del lúpulo. Si bien tiene un aroma floral/frutal esto no la hace ni particular ni interesante. Para mí fue como tomar granadina. Es probable que haya sido una tirada especial para el verano, para que la gente la tome como un refresco pero verdaderamente me decepcionó. Bastante floja para un reducto (el de Villa General Belgrano) que cada vez tiene más adeptos a la cerveza artesanal. La próxima cerveza que cate prometo que será muy buena así comparto mis impresiones y puedo recomendar, no como esta vez.    

lunes, 16 de julio de 2012

eXistenZ - Dir. David Cronenberg

eXistenZ
Dirección y guión: David Cronenberg.
País: USA.
Año: 1999.
Duración: 97 min.
Intérpretes: Jennifer Jason Leigh (Allegra Geller), Jude Law (Ted Pikul), Willem Dafoe (Gas), Ian Holm (Kiri Vinokur), Christopher Eccleston (Wittold Levi/Líder del Seminario).
Producción: Robert Lantos, Andras Hamori y David Cronenberg.
Fotografía: Peter Suschitzky.
Montaje: Ronald Sanders.
Música: Howard Shore.
Diseño de producción: Carol Spier.


David Cronenberg es un director que nos tiene acostumbrados a obras que escapan fuera de los cánones tradicionales de una obra narrativa lineal y donde el surrealismo y el grotesco suelen inundar su cinematografía. Sin embargo, siempre hay cierto contenido que va más allá de lo que las imágenes muestran y que hacen a cada realización de este director canadiense objeto de reflexión. En el caso de eXistenZ Allegra Geller (Jennifer Jason Leigh)la mejor diseñadora de videojuegos del mundo, adorada por millones, va a probar su última obra, el videojuego "eXistenZ", con un grupo de 12 personas escogidas al azar. Cuando un espectador intenta asesinarla con una exótica arma, un representante de la empresa para la que Geller trabaja llamado Ted Pikul (Jude Law), hace las veces de guardaespaldas para proteger a la creadora y su producto. De allí en más, irán atravesando diferentes situaciones para sortear el peligro que implica tener el mejor juego del mundo y a su creadora, al mismo tiempo que se irán adentrando en los niveles de este juego de realidad virtual al que, para jugarlo, hay que conectarse (literalmente enchufarse una especie de cordón umbilical en la zona lumbar) a una consola y jugar con un "amigo" para poder disfrutar de las virtudes del videojuego. ¿Qué es la realidad? ¿Cómo distinguir lo verdadero de lo falso? ¿Cuáles son los límites de la tecnología? ¿Puede la ciencia suplantar la realidad? ¿Hasta qué punto la ambición y la codicia revelan la naturaleza humana? Se me ocurre que éstas y otras interrogaciones filosóficas se planteará aquel que vea esta película de ciencia ficción, de bajo presupuesto, que salió el mismo año que Matrix (las diferencias de presupuestos son obvias) y que también nos inserta en la problemática metafísica de la realidad. ¿Vivimos en un videojuego? No tengo garantías para asegurarlo ni para desmentirlo. Que alguien vea este filme y me ilumine al respecto.... Hasta la próxima.

sábado, 14 de julio de 2012

Lost - La filosofía. Simone Regazzoni

Lost - La Filosofía
Hace mucho que no escribía nada en el blog. Hoy vuelvo después de haber leído varios libros desde la última publicación pero me detengo en este que compré casi regalado de oferta en un super. Este es un librito dirigido predominantemente a un público adolescente, esa masa de fanáticos que inundaron blogs, páginas webs, enciclopedias en internet, y otros tantos recursos on line de los que se valieron los creadores de la serie Lost para ir "reacomodando" el desarrollo de los capítulos de la serie, sobretodo después del inusitado éxito de la primera temporada. De hecho el texto está escrito en primera persona del singular pero se dirige a un lector en segunda del singular, lo cual demarca la "complicidad" entre escritor y lector. No me parece mal como estrategia de venta del libro. Lo interesante, de verdad, es que Regazzoni intenta "contaminar" a sus lectores de filosofía, concibiendo el supuesto de que la filosofía no es algo útil sólo para unos pocos "iluminados" y amantes de los problemas que nadie puede resolver, pues se tratan de asuntos a los que nadie les interesa y tan especiales que sólo a algunos se abocan a su reflexión. No, para nada. Este autor italiano tiene la firme convicción de que la filosofía también puede abordar elementos de la cultura pop y de que ya es hora que la filosofía se ocupe de las series de televisión como Lost, 24 o House, que pueden ser objeto de reflexión tan o más importante que cualquier obra de arte contemporáneo "culta". Y en eso estoy de acuerdo. Es así que Simone Regazzoni nos devuelve al interior de la isla no cayendo en un análisis exclusivamente ligado al nombre que comparten algunos filósofos reales con los personajes de la serie (John Locke, Rousseau, Hume, etc.), sino que parte de preguntas, de problemas filosóficos vinculados con algunas claves de la serie. De modo tal que encontramos reflexiones acerca de la condición humana, las formas de organización social, el destino, el uso del poder, las experiencias religiosas/místicas, la posibilidad de distinguir lo real de lo falso, el origen del hombre, los límites de la verdad y la mentira, etc. Dado que, como señalé antes, está dirigido a un público aún novato (no en el sentido de no haberse hecho preguntas filosóficas sino en el sentido de no haber tomado conciencia de que lo son) respecto de problemáticas filosóficas, mi crítica es que en el análisis de cada capítulo Regazzoni se queda en un nivel un tanto superficial y podría haber ahondado más todavía. Pero lo bueno es que al último hay un apartado donde señala cuál es la bibliografía usada para cada uno de estos capítulos. En suma, para quienes fuimos o somos aún fanáticos de la serie, es un libro muy recomendable, ameno y de una lectura atrapante. No deja de ser, en suma, un escalón para poder repensar algunos asuntos filosóficos a la luz de un elemento estético propio de nuestros tiempos.  

jueves, 10 de mayo de 2012

Cerveza Hoegaarden

Cerveza Hoegaarden
Esta cerveza de trigo belga  con aroma a cilantro y curacao pertenece a una cervecería que data de 1445 y es del estilo Wit-Blanche, con 4,9 % de alcohol en volumen. Al contrario de las mayorías de las cervezas de trigo a las que se les acepta a veces una pronunciada turbidez (propia de la malta de trigo justamente) esta cerveza es dorada pálida y más cristalina que de costumbre. Es un poquito turbia pero casi nada en comparación con el resto de las cervezas de trigo. Su espuma es blanca y tiene una muy buena retención. El aroma es bastante floral, propio de los lúpulos nobles europeos, y especiado a la vez, con efectivas notas distintivas a cilantro y curacao, y cierto dejo a madera. Aparece bastante acentuado el flavor de la malta y el trigo. Bien balanceado el gusto a lúpulo, con retrogusto entre dulzón, floral y especiado. Con respecto a las sensaciones en boca, debo decir que es una cerveza delicada, con importante gasificación, de cuerpo y densidad de media a alta y muy interesante por la mezcla de sabores y aromas. 
Impresión general: me parece una excelente representante de las cervezas de trigo, que se potencia con la originalidad del uso de las especias. Las belgas no suelen fallar y ésta superó mis expectativas. Creo que para un buen maridaje, combinaría muy bien con unas brusquetas de camarón y queso blanco, condimentadas con pimentón y cardamomo, de modo tal que se reactiven los sentidos entre bebida y comida. Ideal beber entre 4 y 7 grados centígrados. Se la consigue en la mayoría de los supermercados. No dejen de probarla que no se van a arrepentir. Hasta la próxima y disfruten.   

martes, 24 de abril de 2012

Doce hombres en pugna - Dir: Sidney Lumet

                                                               

Título original: 12 Angry Men 
Dirección: Sydney Lumet
Producción: Henry Fonda, Reginald Rose
Guión: Reginald Rose
Argumento Original: Sobre la obra de de Reginald Rose
Año: 1957
Duración: 95 min (aprox.)
País: USA
Música: Kenyon Hopkins
Sonido: James A. Gleason
Productora: Metro-Goldwyn-Mayer

Reparto: Henry Fonda (Jurado #8 - Mr. Davis), Lee J. Cobb (Jurado #3), Ed Bigley (Jurado #10), E.G. Marshall (Jurado #4), Jack Warden (Jurado #7), Martin Balsam (Jurado #1), John Fiedler (I) (Jurado #2), Jack Klugman (Jurado #5), Edward Binns (Jurado #6), Joseph Sweeney (Juror #9 - Mr. McCardle), George Voskovec (Jurado #11), Robert Webber (I) (Jurado #12)



Doce hombres en pugna es una gran película. Lo mismo que dije respecto de Tesis lo repito con este filme: fue la ópera prima en el cine de Sidney Lumet y no es un dato menor considerando la maestría con la que filmó este película y la enorme dirección actoral que se percibe en esta realización basada en una obra de teatro.  Esto conforma, entonces, una gran puesta en escena de una hora y media. La película narra el desarrollo de las deliberación de doce hombres que deben decidir la inocencia o culpabilidad de un joven de 18 años acusado de asesinar a su padre con un cuchillo. El juez le advierte al jurado que la decisión debe ser unánime: o se lo declara inocente o se lo manda a la silla eléctrica; por ello si alguno presenta una "duda razonable" ha de imponerse una discusión crítica, un debate de ideas, una contienda dialógica entre los doce integrantes del jurado para llegar a una solución que será, finalmente, inapelable. Apenas ingresan al recinto de deliberación, once de los doce hombres están absolutamente convencidos de la culpabilidad del joven a partir de los testimonios de los testigos y la endeble defensa del abogado del acusado. Sin embargo, uno de ellos (una sobria actuación de Henry Fonda) advierte que tiene una duda razonable y proclama la necesidad de discutir nuevamente algunos puntos oscuros del juicio. La apatía, el apuro, la arrogancia y los prejuicios sociales empiezan a inquietar al resto del jurado de modo tal que se consensúa que el resto de los jurados deberá convencer al jurado nº 8 y dar razones de porqué el joven acusado sería culpable. Allí comienza lo delicioso de la película dado que cada uno (y me refiero absolutamente a todos) de los jurados comenzarán a brindar todo tipo de falacias no formales (apelación a la ignorancia, apelación al pueblo, la causa falsa, el argumento ad hominem, la generalización inadecuada, el recurso a la fuerza, la falacia de composición, el "tu quoque", etc.) con tal de persuadir al jurado 8. Se hace otra votación admitiendo que si alguno más apoya la moción de la inocencia deberán seguir discutiendo, en cambio si todo el resto mantiene firme su posición de inocencia, el jurado 8 aceptaría la decisión del resto. Otro de los jurados acepta el desafío y de allí en más asistiremos a jugosas discusiones que evidenciarán paralelamente las noblezas como las bajezas de la condición humana. Se advierten, de este modo, los terribles prejuicios sociales de una clase media norteamericana que desprecia y aborrece a la clase de aquellos que no concretaron la "american way of life". Es clave destacar que no sólo los argumentos falaces son los que apuntan a la persuasión de los otros sino también la comunicación no verbal: gestos, entonaciones, expresiones faciales, la proxémica, el movimiento de los ojos están acertadamente conjugados en cada uno de los personajes para que los espectadores nos comprometamos con la causa y, de a poco, elaboremos nuestra propia hipótesis acerca del posible asesinato.

La deliberación transcurre en tiempo real y este es, a mi criterio, otro acierto de Lumet porque logra que el espectador se adentre en el clima de claustrofobia y asfixia climática que inunda la sala. La violencia, el racismo, las responsabilidades cívicas, la cerrazón mental y el dogmatismo, la importancia de la duda y la pregunta hacen de este filme un bastión de la filosofía y de la lógica. En fin, una excelente película que puede abordarse desde diversas perspectivas. Y para que se den cuenta de su valor les planteo la siguiente situación: la película es de 1957, en blanco y negro, y durante 90 minutos se desarrolla en un solo escenario (la sala de deliberación del jurado) en el que hay sólo 12 hombres discutiendo. ¿Puede haber, a priori, algo más aburrido para un adolescente de 17 años que busca acción, aventuras, ciencia ficción o comedia y si es en 3D mejor? Pues les aseguro que a los alumnos a los que les he proyectado este filme les ha encantado y se han mostrado agradecidos por ello.
Saludos y hasta la próxima reseña.

12 hombres en pugna



































martes, 10 de abril de 2012

La muerte lenta de Luciana B. - Guillermo Martínez

 De Guillermo Martínez había leído sólo Crímenes imperceptibles que me pareció una genial novela policial en la que se conjugaban la matemática, la lógica y la filosofía de Wittgenstein entre casos de engimas policiales, muerte y suspenso. Con el propósito de ver si ese estilo se mantenía en esta novela, me embarqué en su lectura. Debo decir que mis expectativas se cumplieron ampliamente, dado que las cuestiones filosóficas como la dualidad causalidad/casualidad, el destino, la muerte como condición humana, los valores intrínsecos a la naturaleza del hombre, los dilemas morales, siguen enrevesadas con asesinatos, misterios y venganzas en este policial sumamente atrapante. Les digo esto: me devoré la novela en 4 días, algo difícil cuando uno tiene hijos pequeñitos a los que atender (además de otros menesteres de la vida cotidiana).
La novela relata la historia de Luciana B., una joven que acude al personaje principal de la novela, el narrador en primera persona, innombrado, para desarrollar su hipótesis acerca de la muerte de sus seres queridos como corolario del sádico plan de Kloster, otro escritor (parcialmente rival del narrador) que parece haber padecido una daño irreparable por parte de Luciana diez años antes de que se desencadenen estos acontecimientos trágicos. La tensión de la novela nos lleva a descubrir teorías acerca de cada una de las muertes, que dependen del punto de vista de cada uno de los personajes, de modo tal que se van elucubrando estos intentos de explicación y llevan al lector de una cuasi certeza sobre el autor de los crímenes a una perplejidad ocasianada por la ambigüedad en los puntos de vista de los distintos relatos. Empero, en ningún momento se cae en contradicciones lógicas, enorme y pulida tarea de Martínez que consigue despistar al lector. El principio de economía en el uso del lenguaje es otra de las virtudes de Guillermo Martínez, que no gasta hojas para caer en atiborrados e insolventes detalles sino que usa su pluma para describir puntual y concisamente los elementos necesarios para la trama de suspenso que necesita el clima de cada secuencia.
En definitiva, una excelente novela, altamente recomendable. Probaré, más adelante, con otros textos de Martínez, quien ha mostrado un fructífero y potable acercamiento entre la filosofía y la literatura. Una disgresión más: Crímenes imperceptibles terminó siendo un producto cinematográfico de la mano de Alex de la Iglesia cuando filmó Los crímenes de Oxford; pienso que no estaría mal -a ver si algún productor cinematográfico interesado lee estas líneas- hacer de La muerte lenta de Luciana B. una gran película. Saludos y hasta la próxima.