jueves, 27 de diciembre de 2012

Los hombres que no amaban a las mujeres - Stieg Larsson

Los hombres que no amaban
a las mujeres
Venía buscando una novela policial para seguir una línea de lectura iniciada este año con algunas novelas de Guillermo Martínez, una de las que antes ya he publicado mi crítica. Esta novela de Stieg Larsson (autor fallecido hace algunos años cuya ópera prima fue este libro) no me decepcionó. Al contrario. Si están buscando una novela policial negra para el verano, una lectura con la cual entretenerse, uno de esos libros que nos mantienen al vilo todo el tiempo, no dejen de leer la primera entrega de la trilogía Millennium
La historia presenta un narrador omninsciente, escrita en tercera persona y con descripciones minuciosas no sólo de las características centrales de los personajes principales y secundarios que van apareciendo, sino de las acciones y reacciones que desencadenan los hechos aquí narrados. Básicamente empezamos a tomar contacto de la situación de Mikael Blomkvist, un periodista que acaba de perder una disputa judicial por haber difamado, en la revista de la cual es editor en jefe y co-fundador (Millennium), a un gran empresario sueco. Por ese hecho, no sólo deberá pagar una suma cuantiosa de dinero, sino también pasar tres meses en la cárcel. Destrozado y enfurecido, el periodista recibe la oferta del empresario Harry Vanger para pasar todo un año en la isla de Hedeby, lugar en el que hace más de 30 años desapareció Harriet Vanger y de la que nunca más se supo. ¿Qué le ocurrió a Harriet? Esa es la tarea encomendada -y muy bien remunerada y recompensada- que Vanger le propuso a Blomkvist. El problema es que, aparentemente, las pesquisas policiales para resolver el caso fueron desarrolladas de una manera muy detallista y, sin embargo, Harriet Vanger parece haber sido devorada por la nada. Sin proponérselo, Mikael Blomkvist recibirá la ayuda y colaboración de Lisbeth Salander, una joven hacker, problemática a los ojos de la sociedad, que actúa y piensa fuera de los parámetros "normales" que la rígida sociedad sueca (y por qué no occidental) establece. Lisbeth es una genia: metódica, precisa, con una memoria fotográfica inusual, perseverante, posee todos los condimentos esenciales para hacer lo que hace, es decir trabajar para una empresa de seguridad como investigadora que, obviamente, no da cuenta de modo explícito de la manera de proporcionar la información que se le solicita. El de Lisbeth es un personaje fabuloso. Y todo el libro de Larsson está, desde mi óptica, empeñado en defender a las mujeres, en reivindicar sus derechos y en denostar a quienes no las aman. Lo cual vuelve a la novela mucho más interesante de lo que es. Así, la novela posee todo lo que un policial negro debe tener: sexo, mafia, dinero, muertes, violencia, suspenso, psicópatas, el doble juego mentira/verdad, reflexiones morales, indagaciones filosóficas y mucha intriga. Tal vez, uno podría pensar que el final es un tanto predecible, es decir, entre las posibilidades que nos va abriendo y cerrando el autor en tratar de descubrir por nuestra cuenta quién es el asesino (recuerden que, a fin de cuentas, eso es lo que el periodista está buscando), nuestra anticipación al resultado puede haber estado en lo correcto o no. Pero ese es un juicio que el lector puede hacer sólo cuando haya terminado de leer la última página de esta fabulosa novela. Ahora me embarcaré en la segunda entrega de la trilogía y en la película homónima de la cual he leído buenas críticas. Sumamente recomendable.     

domingo, 23 de diciembre de 2012

Cerveza San Javier

Cerveza San Javier
En primer lugar el dato más interesante: Cerveza San Javier es una cerveza tucumana que ya se consigue en algunos bares de nuestra ciudad y que igualmente se puede pedir de manera particular a su productor y maestro cervecero Fernando Alonso que le está poniendo mucho empeño, responsabilidad y seriedad a un producto realmente excelente. Este prólogo ya anticipa, de alguna manera, mi crítica a la cerveza. En esta oportunidad y luego de haber realizado un intercambio de cervezas con Fernando, voy a contarles de la cerveza San Javier Dorada. Su espuma es blanca, persistente que deja lacing (como ya dije en otras entradas, la huella o el camino que deja la espuma en el vaso cuando éste va "perdiendo" su contenido -en nuestras gargantas-), lo cual ya es una buena señal. De color ámbar claro, muy bien clarificada y casi sin sedimento en el fondo de la botella, una virtud en las cervezas artesanales. Las burbujas del gas no son invasivas, al contrario, tiene su justa medida para el estilo. Esta cerveza tiene un cuerpo muy interesante que le da gran tomabilidad. En el aroma se percibe con nitidez la maltosidad, definitivamente el balance se inclina hacia la malta pero tiene un amargor equilibrado y preciso. El aroma del lúpulo se aproxima hacia el tipo de los terruños, como a madera probablemente. El aroma y gusto a malta se acercan al biscuit, a pan recién horneado y tal vez un poco de diacetilo (como a manteca) pero que no es desagradable, al contrario, complejiza su aroma y gusto. Impresión general: un cerveza riquísima, artesanal de pura cepa y altamente recomendable. 
Esta dorada de 5% de alcohol cumple con la Ley de Pureza (Reinheitsgebot) de 1516 impuesta por Guillermo IV de Baviera, es decir, está hecha con malta, agua, lúpulo y levadura, y es una excelente exponente de cerveza artesanal hecha en nuestros pagos del Jardín de la República. Como dije, Fernando no sólo es un apasionado por lo que hace sino que, además, es sumamente cuidadoso en su elaboración y maduración para elaborar un producto de la mayor calidad, y verdaderamente lo logra con esta dorada. 
Recomiendo -dado que, en general, nuestros paladares los hemos acostumbrado a tal combinación- maridar con una pizza de mozzarella, albahaca y tomate (rociada con aceite de oliva); o bien, con una de provenzal fresco y mozzarella. Estimo que no se van a arrepentir. Pueden contactarse con Fernando y hacer pedidos por facebook www.facebook.com/cervezasanjavier o bien a través de su página de internet (muy bien lograda por cierto) www.cervezasanjavier.com
Salud, felices fiestas y hasta la próxima entrega!!!!

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Carretera perdida - Dir. David Lynch

Lost Highway
Director: David Lynch
Guión: David Lynch y Barry Gifford
Género: Drama/Misterio/Suspenso
Año: 1997
Reparto: Bill Pullman (Fred Madison), Patricia Arquette (Renee Madison/Alice Wakefield), John Roselius (Al), Louis Eppolito (Ed), Robert Blake (Hombre misterioso).
Duración: 134 minutos
País: Francia/EEUU

Básicamente la historia está dividida en dos grandes partes. En la primera de ellas, Fred Madison junto con su mujer Renee reciben unas extrañas cintas de video en su casa que van mostrando filmaciones del interior de su hogar, de ellos durmiendo hasta que llega uno que muestra el asesinato de la mujer. Frente a las inconsistencias de las explicaciones de Fred sobre este asunto, la policía termina encarcelándolo por ser el principal sospechoso. A partir de allí comienza la segunda parte de la película. Y el misterio, el suspenso y hasta el terror se reemplaza por los escándalos de la razón a los que nos ha acostumbrado Lynch. Por ello puedo afirmar que estamos frente al más puro cine de David Lynch, este director surrealista que juega permanentemente con los límites a los que nos lleva nuestro inconsciente y donde lo onírico es el bastión fundamental sobre el que se apoyan las imágenes. ¿Por qué? Porque dentro de la cárcel y sin ningún signo lógico y racional aparente, Fred se convierte en otra persona, en un joven mecánico que tiene una aventura con la mujer de un mafioso. La "casualidad" es que la mujer es la misma que la mujer de Fred pero con otro color de cabello. Patricia Arquette se pasa, se come la cancha. Con esto aparecen casi todos los elementos del cine negro: celos, violencia, erotismo, traiciones, gángsters, sexo, mujeres, autos y persecuciones. Pero los escándalos de la razón siguen al pie del cañón con la aparición de un hombre misterioso, cuya aparición en distintas secuencias ignoramos y que, además, David Lynch se encargará de hacernos saber que no tenemos porqué encontrar una explicación causal. Y esto es Lynch; un director alucinante, enigmático, cuyas obras -casi siempre- dan lugar a múltiples conjeturas y que interpela constantemente al espectador para que éste cierre sus propios círculos, elabore sus propias tramas narrativas, resignifique la historia sobre la base de su propia experiencia onírica-imaginativa. Creo que no hay que buscar necesariamente un sentido unívoco a este filme, es más no nos defraudemos si no lo hallamos. En vez de ello, pienso que hay que disfrutar y gozar de los que escapa a nuestros enquistados cánones tradicionales a la hora de ver una película. Impresionante!!  
Hasta la próxima...  

jueves, 22 de noviembre de 2012

El factor humano - John Carlin

El factor humano
John Carlin es un periodista inglés, radicado en España desde 1998 que trabaja en el diario El País y colaborador de otros periódicos de importancia como The New York Times y Observer. Tuvo la "dicha" de ser corresponsal durante muchísimos años en Sudáfica, lo que le permitió -literalmente- apropiarse de la terrible historia de ese país y de los avatares sociales, culturales y políticos que se sucedieron a lo largo del régimen racista del apartheid. No sé muy bien como clasificar este libro, pues está basado no sólo en los artículos y crónicas que Carlin fue escribiendo como corresponsal, sino además en un extensa bibliografía y en las tantísimas entrevistas que Nelson Mandela le concedió al periodista. Pero todo ese material está "novelado", lo que hace que los hechos acá narrados no pertenezcan a la ficción pero sean tan atrapantes como si lo fueran. Resultado final: uno se devora el libro en menos de una semana.
El factor humano mezcla presente (mediados de la década de los ´90) con pasado en torno a la figura de Nelson Mandela, quien llegó a la presidencia de Sudáfrica para terminar (sólo simbólicamente dirán muchos) con el régimen del apartheid que hostigó duramente a los negros de ese país condenándolos a la marginación, la exclusión, el maltrato y a inimaginables segregaciones culturales, sociales, económicas y políticas. Cuando Mandela obtuvo el poder se planteó un objetivo político: no dar rienda suelta a la vendetta y pagar con el mismo dolor de la fusta, sino, por el contrario, reconciliar a los negros con los blancos en el contexto de un país casi al borde de la guerra civil. Y el pragmatismo y genio político de Mandela tuvo una herramienta para lograr su cometido: el deporte (poderoso instrumento de movilización de masas), más precisamente el rugby y la organización del mundial de 1995 (dando cuenta, así, de la reincorporación de Sudáfrica al plano internacional). Aquel deporte que practicaban los blancos, esos descendientes de ingleses y holandeses que también se había constituido como una herramienta de segregación. Pero Mandela tenía muy en claro que el deporte tiene el poder de transformar el mundo, de unir a la gente, de inspirar y con él pudo cumplir su utopía: "que un día, a la gente de su país, se la juzgara no por el color de su piel sino por su carácter". Magnífico y alentador. 
Así, El factor humano relata anécdotas referidas a la vida política que muestran cómo el diálogo, la redención, el acuerdo racional y la compasión también son elementos presentes en la política de un pragmático (en el buen sentido del término) impecable como Mandela. Pero también están presentes situaciones que tienen que ver con la vida cotidiana e íntima de los Springbooks, el seleccionado sudafricano de rugby y con la figura del capitán de aquel entonces François Pienaar, uno de los brazos de apoyo fundamentales para que Nelson Mandela cumpla su utopía. Anécdotas muy ricas como las que refieren al aprendizaje de los jugadores sudafricanos del nuevo himno nacional, no tienen desperdicio. Este libro es un homenaje a una de las figuras políticas vivas más importantes del mundo, un ejemplo por donde se lo mire. Sin apelar a la providencia divina, sino mostrando su lado más humano, el milagro de la reconciliación fue posible por el factor humano que impulsó Mandela, un verdadero genio de la palabra, un seductor profesional que se valió de argumentos para acceder a la paz. 
Sobre la base de este libro Clint Eastwood filmó la película Invictus, muy bien lograda aunque las secuencias de los partidos de rugby sean sumamente artificiales para quienes practicamos este deporte. Es una buena película y recomendable. Pero el libro es imprescindible. Muy recomendable para quienes les guste la política, el rugby, el deporte en general, el diálogo, la historia. Conmovedor. 
Hasta la próxima.     

lunes, 19 de noviembre de 2012

Cerveza Interlaken

Rubia
Es una cerveza producida en Villa General Belgrano, provincia de Córdoba. Carecía de datos sobre graduación alcohólica, quien la elabora, el lugar, etc.
Rubia:
Apariencia: dorada clara con espuma blanca y persistente. Sin turbidez y con una gasificación adecuada. Respecto del aroma se nota la presencia del lúpulo aunque es más fuerte el DMS propio, probablemente de la malta Pilsen o de la levadura Lager. Es una típica cerveza Lager, refrescante aunque nada extraordinaria para ser artesanal. El balance se vuelca más hacia el amargor del lúpulo y el DMS (como a choclo hervido). En la etiqueta de ninguno de los tres estilos que probé se mencionaba el grado de volumen de alcohol. En esta cerveza ni se siente. Como impresión general, sostengo que es una buena cerveza, nada del otro mundo pero interesante para refrescarse en un día de bastante calor. Buen acompañamiento podrían resultar las sfijas. 

Extra Red Ale
Extra red ale:
Apariencia: color marrón clarito con dejo de dorado y ámbar. Espuma mestiza entre blanca y marrón, de persistencia media sin dejar rastros perdurables en el vaso. La gasificación es media. Aroma: aparece el aroma a malta caramelo combinado con el olor a nuez, parecido al de una Nut Brown Ale. Definitivamente se siente la presencia de los ésteres de la levadura ale que permiten la aparición de cierto aroma a pan o bizcocho. El defecto en el aroma es la presencia del diacetilo que tal vez esté más presente de lo adecuado. Esto perjudica también el gusto y el retrogusto, desapareciendo el gusto a malta que aparecía en el olor. Otra vez el lúpulo está ausente y el amargor es bajo. Tampoco la graduación alcohólica se hace sentir. Como impresión general concluyo que es una cerveza aceptable, para acompañar con una comida que le haga contrapunto y contraste, algo así como un taco mexicano con porotos negros, pepino y tabasco.
Stout


Negra Stout:
De espuma marrón, persistente y que deja sus huellas en el vaso. El color es negro aunque no del todo opaco sino con dejos de marrón oscuro. Gasificación adecuada al estilo. Su aroma es leve a caramelo y grano tostado, más parecido a pan tostado que a café. También aparece levemente el aroma a diacetilo (como a manteca). El gusto es balanceado hacia la malta aunque la presencia del amargor (pero en aroma) del lúpulo es mayor que en los otros estilos. Bien balanceado el amargor diría yo. Otra vez la presencia del alcohol no se distingue, con lo cual como crítica podría decirse que bien le vendría mayor “picor” por volumen de alcohol. Fue la mejor cerveza de los tres estilos de Interlaken. Buena para acompañar carnes rojas como un estofado de osobuco o tal vez de cordero.    

viernes, 19 de octubre de 2012

Géminis - Dir. Albertina Carri

Géminis
Dirección Albertina Carri. Guión: Albertina Carri y Santiago Giralt. Elenco Cristina Banegas, Daniel Fanego, María Abadi, Lucas Escariz, Julieta Zylberberg, Damián Ramonda, Sylvia Bayle, Beatriz Spelzini, Gogó Andreu, Vivi Tellas y elenco. Productor Pablo Trapero Productores Ejecutivos Martina Gusman – Hugo Castro Fau Co Productora Marianne Slot Dirección de Fotografía y Cámara Guillermo Nieto Dirección de Arte Maria Euegenia Sueiro Montaje Rosario Suarez Música Edgardo Rudnitzky Sonido Jesica Suarez Post Producción de Sonido Federico Esquerro Vestuario Mónica Toschi Diseño de Peinado y Maquillaje Oscar Mulet Jefe de Producción Matías Miller Asistente de Dirección Emiliano Torres Dirección de Casting Norma Angeleri Duración: 85 min

La riqueza de la filosofía permite el abordaje de múltiples temáticas que pueden ir desde asuntos sobremanera complejos desde una óptica metafísica a cuestiones inherentes a la cotidianidad de la vida familiar. Por ello meteré la cuchara filosófica en el argumento de esta tremenda película. Meme y Jeremías son hermanos, pertenecientes a una burguesa familia porteña de clase alta cuyos padres, Lucía y Daniel, creen tener todo controlado, vigilado, pautado para que pueda celebrarse “felizmente” la réplica del casamiento de Ezequiel (el otro hijo de la familia) y Montse, quienes viven en España. Lucía llena los espacios vacíos con palabras todo el tiempo; Daniel habla lo justo y necesario, casi siempre inmerso en otro universo; Meme y Jere llevan adelante el huracanado desarrollo de la trama. ¿De qué manera? Cometiendo incesto. Una relación incestuosa intensa, que aparece muchas veces pero siempre a través de un reflejo, una puerta entreabierta, siempre con una insinuación que, por más implícita que pueda ser, cala hondo en la conciencia del espectador. Y acá me detengo para pensar un poco este hecho particular. Cuando uno lee Edipo Rey o cuando tiene la posibilidad de escuchar el relato de la tragedia de Sófocles, la relación incestuosa es un elemento más de la trama y no llama mucho más la atención que el trágico destino del desdichado protagonista. Considero que acá no pasa lo mismo. Alguien podría argüir que la relación de amor entre los dos hermanos de Géminis es una trama superficial que por detrás tiene una historia más real, propia de una familia que se interesa por la opulencia, los mandatos morales inquebrantables, los clichés, las mentiras y el enmascaramiento del resquebrajamiento interno respecto de los lazos sociales. Pero la relación incestuosa entre Meme y Jeremías parte nuestra conciencia en la medida en que nuestra racionalidad tiende a no poder aceptar los parámetros y las reglas de una historia de amor diferente. Y es que, por una cuestión cultural y/o social, no toleramos la diversidad, las otras maneras de ver el mundo, los pensamientos distintos o, como en este caso, las historias de amor verdadero que rompan nuestros estrictos esquemas mentales. Y eso hace que esta película sea maravillosa. Que Albertina Carri sea una directora de primer nivel y que las metáforas y los símbolos de Géminis no hagan otra cosa más que machacar nuestras ideas cual mortero de cocina. Por eso esta gran película es una piedra preciosa para la filosofía y para indagar sobre un sinnúmero de problemas filosóficos. Dice Diego Braude en www.imaginacionatrapada.com.ar: "En “Géminis” nada es lo que parece, y es necesario aceptar el reto de ver más allá de lo obvio, de escuchar el silencio, de hacerlo hablar. Adentro y fuera del cine". Impecable. No puedo agregar nada más. Sólo vean esta excelente obra cinematográfica. Saludos.   

jueves, 11 de octubre de 2012

Hacia una teoría general sobre los hijos de puta - Marcelino Cereijido

Marcelino Cereijido es Doctor en Fisiología por la UBA, desempeñándose como investigador, profesor universitario  y escritor. En este libro nos trae una investigación seria que intenta detectar si es que existe algún gen en el ser humano que permita desarrollar la hijoputez. En este sentido, desde el comienzo nos brinda una pantallazo general -a modo introductorio- de la hijoputez humana en todas sus variantes: desde sus formas cotidianas a las aberraciones faraónicas; desde los cuentos infantiles que ilustran maneras de ser hijo de puta al genocidio nazi; desde las torturas expuestas a las vidrieras del mundo a la esclavitud moderna africana, la heterogeneidad de la hijoputez es de lo más insólita y extravagante. Así, Cereijido muestra que desde que el hombre es hombre existió la hijoputez, insulto existente en casi todas las lenguas del mundo para denotar la perversidad y la maldad con la que algunas personas actúan. Lo interesante del libro es que en ningún momento el autor intenta hacer una moralina respecto del accionar humano, ni da consejos sobre cómo no ser hijo de puta o algo por el estilo. Por el contrario, y aunque su lectura tiente más por lo curioso del título que por otra cosa, es una investigación seria, ordenada, fundamentada histórica y biológicamente. En este sentido, entonces, la pregunta que guía esta investigación es si existen raíces biológicas de la hijoputez, es decir, saber si la hijoputez humana es algo inherente a la vida y si hay algo en nuestros genes que nos obligue a ser perversos. No voy a dar esa respuesta pues espero que el lector descubra por sí mismo la respuesta. Pero hay una clave: "para ser hijo de puta no basta damnificar al otro, sino también ser consciente de que lo estamos perjudicando" (p. 94). Excelente oportunidad para pensar en este asunto en el que se entretejen problemas éticos con cuestiones biológicas y para que aquellos que se sientan identificados puedan cambiar el rumbo de sus acciones (deseo personal más que posible situación fáctica) o para que quienes sean víctimas de algún hijo de puta asuman una posición que permita terminar con su calvario. La información acá vertida y la prosa elegida por el autor hacen de este texto un libro muy interesante para leer sin demasiados tecnicismos que oscurezcan su lectura. Bien recomendable.