viernes, 20 de septiembre de 2013

El señor de las moscas - William Golding

El señor de las moscas
Conmemorándose ayer 19 de septiembre el nacimiento de William Golding, premio Nobel de Literatura en 1983, aprovecho para reseñar esta novela que leí vorazmente. Curiosidades de lector: confieso ser un fanático de la serie Lost y a cada momento que fui leyendo esta magnífica obra literaria de Golding (más allá de conocer el argumento central), más los recuerdos se acercaban a la serie televisiva. Coincidencia -o no- incluso de que uno de sus personajes principales, erigido en líder (aunque un liderazgo negativo a diferencia de Lost), se denomine Jack. La trama de El señor de las moscas es la de un grupo de adolescentes, púberes e incluso niños británicos cuyo avión choca y naufragan en una isla desierta del Pacífico, sin la presencia de ningún adulto. Salvedad: si ven la película de 1990 dirigida por Harry Hook nos damos cuenta que la transposición cinematográfica no es fiel al libro en este sentido. Este hecho lleva a que los niños rápidamente deban organizarse socialmente cual si fueran adultos, apelando -en un comienzo- a herramientas democráticas en el uso de la palabra en asambleas (a través de un instrumento de poder representado en una gran caracola que emite un sonido poderoso), la elección de un líder, la distribución de las tareas y el ejercicio del poder. Pero son niños. Esto es, rápidamente los grupos comienzan a dejar de cumplir sus funciones asignadas para distraerse con diversiones y juegos. Pero lo que, al principio, parece un juego no lo es. Y esto lo advierte Piggy, personaje que representa un aire de madurez y sabiduría en cuanto a la toma de decisiones pero su constitución física (es un niño obeso y corto de vista) y el temor lo vuelven sumamente vulnerable. Piggy se ampara, la mayor parte de las veces, en Ralph, uno de los púberes mayores a quienes la mayoría ha votado para convertirse en líder, frente a la figura del mencionado Jack. Jack será, justamente, el encargado de cuidar y mantener viva la hoguera que los niños hicieron con los anteojos de Piggy, pero rápidamente olvidará su rol y el de sus subordinados para inclinarse por la caza de un jabalí. ese es, entre otros puntos secundarios, el momento de inflexión que dará un giro rotundo en la obra. Haber cazado un jabalí y ser consciente de la posibilidad de matar, le otorga a Jack otro status, otro poder, otra fuerza que ni él ni nadie imaginaba. Claramente desde este punto se abrirá la brecha entre dos grupos bien diferenciados y marcados: los que seguirán apostando al diálogo como forma de solucionar los conflictos, a la toma de decisiones conjuntas y a la racionalidad, apoyados en la figura de Ralph; y el salvajismo, la espontaneidad e incluso la irracionalidad obtenida por el poder desmesurado, apoyados en la figura de Jack. Esta dicotomía de fuerzas recuerda mucho a la dualidad de lo apolíneo y lo dionisíaco que Nietzsche mostraba en El nacimiento de la tragedia
Son múltiples los interrogantes filosóficos/sociológicos que pueden desprenderse de esta gran novela. ¿Es necesaria la ética para organizarse socialmente? ¿Cuáles son los límites del poder? ¿Qué pasa en una sociedad cuando sus miembros comienzan a transgredir las normas autoimpuestas? ¿Es verdad que no podemos prescindir de los otros para vivir? ¿Pero no resulta curioso, además, que no podemos soportarlos? ¿Es el hombre el lobo del hombre como sostenía Hobbes? ¿O bien la naturaleza humana es solidaria y el unirse en grupo lleva al egoísmo? Son muy pocos de la cantidad innumerable de interrogaciones que pueden derivarse de esta novela rica, simbólica, atrayente, de una crueldad y dureza que nos deja apelmazados cuando reflexionamos sobre la condición humana. Excelente relato.  

miércoles, 28 de agosto de 2013

Cerveza Paulaner Hefe-WeiBbier

Paulaner de trigo
Cerveza Paulaner Hefe - WeiBbier Naturtrüb. Realizada con malta de cebada y malta de trigo, Contenido alcohólico: 5,5%. Origen: Alemania. 
De color ámbar opaco con tonalidades anaranjadas. Encontré poca turbidez (inexistente en realidad casi) para ser una cerveza de trigo, con una claridad envidiable. Cuando incluso su estilo se define así: de "naturaleza turbia". Presenta sedimento en el fondo de la botella con lo cual los cerveceros caseros y microcerveceros nos sentimos a gusto porque sabemos que, incluso, una cerveza industrial e importada tiene ese rasgo. Con la espuma muy persistente (duró varios minutos sin modificarse), densa y de color claro. De gasificación media y nada invasiva. Con respecto al aroma, se nota la presencia de un lúpulo frutado, del caramelo y el tofee y cierto grado de especiado, similar al clavo de olor. Aparece el diacetilo pero sin incomodar el olfato ni el paladar. 
Con respecto al gusto, se nota la mezcla de las maltas de trigo y cebada, con un amargor equilibrado aunque con cierta tendencia hacia la malta más que al lúpulo. 
Impresión general: una cerveza excelente, muy recomendable y dentro de todo accesible por su precio. Para seguir tomándola. Excelente para un día caluroso (aunque beberla a temperatura ambiente en un día templado no viene nada mal) y para maridar con algún salame picantón, una bondiola ahumada y unas tostadas con leberwurst.  A seguir probando cervezas. 

sábado, 24 de agosto de 2013

Mentiras que matan - Dir. Barry Levinson

Mentiras que matan
Título original: Wag the dog
Dirección: Barry Levinson
Guión: Hilary Henkin y David mamet
Música: Mark Knopfler
Elenco: Robert De Niro, Dustin Hoffman, Anne Heche, Denis Leary, Willie Nelson, Kirsten Dunst
Año: 1997
País: EEUU
Género: Drama

Once días antes de las elecciones en la que planea candidatearse para ser reelecto, descubren que el presidente de EEUU es denunciado por acoso sexual por una pequeña niña exploradora. Frente a semejante escándalo en puerta, contratan a uno de sus consejeros, Conrad Bean, quien -al mismo tiempo- requiere del talento de un productor de Hollywood para solucionar el problema. ¿De qué manera? Inventando una guerra en Albania en la que EEUU interviene y el presidente del país pueda terminarla heroicamente delante de todas las cadenas televisivas del país. Este argumento, para nada descabellado ni alejado de la realidad, busca generar las dudas en el espectador -como muchas otras películas lo han hecho- acerca de qué es lo que los medios nos venden. En este caso, además, está más que claro el concepto de videocracia de Sartori y el de la estetización de la política de Benjamin. La política se ha transformado en una cuestión de imagen y el efecto de la imagen lo produce, inevitablemente, el mensaje de los medios. Además esta película nos permite pensar en toda la parafernalia construida alrededor de la información y de la construcción/manipulación de la realidad a partir de los medios de comunicación. 
¿Cuál es la función de los medios de comunicación, informar o desinformar? ¿Cómo puede un medio de comunicación determinar la opinión pública y hasta qué punto es ético hacerlo? ¿Puede desentrañarse la estrecha relación entre el poder político y los medios de comunicación? Algunos interrogantes para pensar a partir de este genial filme. No me gusta tanto hablar de los actores, pero chapeau para Dustin Hoffman.   

domingo, 14 de julio de 2013

La edad de la duda - Andrea Camilleri

La edad de la duda
Llega un momento en la vida del ser humano en que muchas de las certezas sobre las que ha apoyado su existencia comienza a ponerse en tela de juicio. Ineludiblemente nos pasa, nos pasó o nos pasará a todos. Es, uno de esos momentos, la cristalización más sana de nuestra capacidad de filosofar. Algo así le pasa Salvo Montalbano, el rústico comisario de esa pequeña ciudad de Sicilia en la que los pormenores en relación con su tarea no acaban. Confieso que es el primer libro que leo de este viejo escritor italiano y me ha cautivado. Evidentemente la serie de policiales negros sobre Montalbano tiene muchos libros más que iré, seguramente, leyendo de a poco. La rusticidad aurática del personaje no tiene que ver con su hombría, su rudeza, su porte físico, su trato duro para con los criminales, sino con una extraña muletilla orgánica: cada vez que Montalbano se confunde, no puede responder una pregunta, se pone triste, medita ingeniosamente una cuestión o pierde el tiempo, se da uno que otro atracón de comida en la trattoría de Enzo. Y siempre es tal la cantidad de comida ingerida que debe procurarse una larga caminata sobre el puerto para fumarse un par de cigarrillos. En esta ocasión, además, las caminatas son buenas razones para tratar de indagar, con mayor precisión y profundidad, el enigmático caso de un hombre que fue asesinado y encontrado en un bote inflable por el velero Vanna, que lo tiene a él como responsable y no a la policía marítima. El misterio sobre Vanna lo suscitará una mujer, aparentemente inútil e inofensiva, que circunstancialmente se cruza en el camino de Montalbano y que, casualmente, porta el mismo nombre del velero: Vanna Digiulio. A partir de allí asistimos al interesante modo de desentrañar el asunto que tiene Montalbano y las dudas que van in crescendo respecto de la relación que mantiene con Livia. Relación que tambalea por la aparición, precisamente, de la teniente Laura Belladonna de quien Montalbano se sentirá profundamente atraído rozando, casi, el enamoramiento juvenil. Pero el amor, como casi todo en la vida, se trata -ni más ni menos- que de las elecciones que vamos haciendo. Una novela hermosa, atractiva, fácil de leer, divertida y con algunas joyitas como algunos monólogos del protagonista y el lenguaje de uno de sus asistentes. Excelente libro y vamos por más aventuras de Montalbano.  

martes, 9 de julio de 2013

Cerveza Guinness negra

Guinness
Lo primero que llama la atención de esta cerveza irlandesa de 4,2 % de alcohol, es la poderosa retención de la espuma. Duró varios minutos y tenía una consistencia bien cremosa. Su color es marrón claro gracias a la cebada tostada que se utiliza.
El color de la cerveza es negro opaco, muy oscuro con levísimo haz de colorado. Su gasificación media y adecuada.
Con respecto al aroma, aparecen los aportes del café, pan tostado, tofee, caramelo y nueces. Tal vez con un poquito de diacetilo (como manteca) pero que no molesta. No hay presencia de lúpulo aromático en el aroma.
El gusto es intenso, seco, con un amargor pronunciado y combinación moderada de lúpulo y malta. Es notable la presencia de la cebada tostada y de lúpulo amaderado (en el gusto). De retrogusto inclinado al café y -quizás, aunque en menor medida- a cacao amargo.
Como impresión general, diría que es una cerveza muy buena, un clásico dentro de las negras importadas. Quienes tuvimos la suerte, alguna vez, de estar en Irlanda, sabemos que una Guinness tirada en un pub es incomparable con esta botellita comprada en Argentina. De todos modos, es una excelente medida para comparar con cualquier cerveza industrial negra que se hace en nuestro país, y formarse una idea apropiada de lo que es una cerveza negra, y no ese jarabe dulce y artificial que se impone en el mercado de consumo.
Ideal para combinar con el postre que denomino “Frutos tentación”. Usen frutas de estación como banana, pera y manzana (los cítricos también vienen muy bien); pongan en una sartén grande manteca a derretir, bastante azúcar y las frutas; saltear uno o dos minutos y agregar ron cubano para flambear por un minuto más. Terminar espolvoreando con canela y cacao. Prueben maridando este postre con la cerveza. Ideal para el invierno que se viene. No digan que no les avisé.


lunes, 17 de junio de 2013

Mentiras - Dir. Jang Sun-Woo

Mentiras
Dirección y guion: Jang Sun-Woo    
Basado en la novela “Tell me a lie” de Jang Jung Il    
País de origen: Corea del Sur    
Año: 1999
Duración: 115minutos    
Idioma: coreano
Reparto: Lee Sang Hyun (J), Kim Tae Yeon (Y), Jeon Hye Jin (Woori), Hyun Joo (Choi), G (mujer de J).     

¿Cuál es el límite soportable en la adquisición del placer aún a instancias de recibir dolor? ¿Qué pasa con la tesis hedonista que defiende la búsqueda del placer y la ausencia del dolor cuando este último es, justamente, el que produce mayores niveles de placer? ¿Puede el amor verdadero conducirse por los vertiginosos límites de lo prohibido, lo tabú? ¿O inexorablemente tiende al fracaso? Interrogantes que, a mi criterio, dan razón de ser a esta provocadora película del director coreano Jang Sun-Woo.

Los personajes principales sólo representan letras. Y es una estudiante secundaria que pretende perder su virginidad antes de graduarse y antes de ser violada (como les ocurrió a sus hermanas). J es un escultor adulto, famoso y casado que conoce a Woori, mejor amiga de Y, con quien comienza un leve flirteo que deriva en el abandono de la joven por la imposibilidad de llevar a cabo los deseos del escultor. Digamos que ante la histeriqueada de Woori, J seduce a Y, a quien cumple del deseo de desflorarla. Este es el inicio de una relación de amantes que se atraen, que se complementan -primero tímidamente, luego de un modo desaforado- a través del dolor, de una experiencia sexual marcada por el sadomasoquismo, por la variación de los roles dominador-dominada, por el uso de cualesquiera instrumentos que coadyuven a la satisfacción, a la búsqueda de placeres intensos, pero a través del dolor. Pero detrás de esta relación hay muchas cosas: hay una sociedad violenta y un machismo insoportable, hay leyes sociales que restringen la libertad, hay caos y confusión, hay mentiras que van desbaratando el árbol de la vida, hay obsesión y deseos intensos, hay censura. Cuando Y le cuenta a Woori los pormenores de su relación con J, aquella la ataca salvajemente en un acto de ira y celos. Secuencia, tal vez, más brutal que cualquiera de las secuencias que muestran el sexo duro de los amantes en el que una vara de madera, un tubo, una soga, una rama o un látigo son herramientas para la consecución del placer. La pasión, la fuerza bruta, la energía libidinal y el desequilibrio marcarán el rumbo de esta intensa relación de amor. Prohibida. Transgresora. Extraordinaria. Todo: la relación y la película. Imperdible desde mi punto de vista.      

miércoles, 5 de junio de 2013

Parker 51 - Samuel Schkolnik

Parker 51
El presente libro fue escrito por Samuel Schkolnik en 2009, un año antes de morir, y compila una serie de relatos de ficción y ensayo con enorme tinte filosófico y bellas pinceladas literarias. Muchos de estos ensayos Schkolnik los había publicado en el suplemento literario del Diario La Gaceta. Además del estilo ensayístico, aunque alejado de academicismos, el eje que une a cada uno de estos relatos es la pluma con la que el autor los escribió que da nombre al título de la obra. Ya desde el comienzo se percibe el aire de modestia y humildad de este noble escritor. Quienes tuvimos la suerte de ser sus alumnos en la Facultad de Filosofía y Letras sabemos que Schkolnik escribe básicamente como habla y como piensa. En muchos de los relatos de esta publicación, sopesa y enaltece la paciencia necesaria para pensar y reflexionar acerca de los avatares de la realidad. Y en los pasillos de nuestra facultad, en el bar sentado con un café o en los mismos intersticios de las aulas en las que daba clase, se respiraba -cerca suyo- un aire de serenidad propio de aquel que está calculando exactamente qué paso dar, qué palabra expulsar de su boca, a qué pensamiento conferirle realidad. El profesor Schkolnik fue un filósofo con todas las letras, con una creatividad y una originalidad admirables. Los relatos de este libro así lo demuestran. Quien lo conoció, no podrá parar de reírse con el relato "Tiempo recuperado" en el que nuestro autor cuenta el alboroto que armó cuando tuvo la dicha de poseer cinco figuritas del prócer San Martín para completar un álbum cuya inalcanzable estampa era, justamente, la del padre de la Patria; no podrá dejar de admirar la originalidad del relato "No escriba" en el que, mediante un eficiente cálculo matemático, nos advierte que si todos escribiéramos las probabilidades de que seamos leídos serian nimias y, por ello, se escribiría más para el olvido que para la memoria; no podrá dejar de asentir o disentir respecto de su postura en "Acerca de los intelectuales"; no podrá dejar de sazonar su vida junto con amigos y buen vino luego de leer "De la amistad". En fin, usando palabras del propio autor, este libro deja entrever que "lo que buscamos es la sintonía de lo esencial". El humor, la filosofía, la critica, la meditación profunda, la ironía y la sagacidad inundan las páginas de esta obra fantástica. Todos y cada uno de los relatos son inagotables fuentes de estos elementos y más. Valga esta breve reseña como un diminuto homenaje a Lito Schkolnik, sólo desde mi sencilla condición de alumno. Nada más que eso.