jueves, 16 de enero de 2014

Mirando conceptos. El cine en la enseñanza de la filosofía - Laura Galazzi

Mirando conceptos - Laura Galazzi
Este libro fue publicado por editorial Libros del Zorzal dentro del marco de los títulos de la colección Formación Docente en Filosofía, dirigida por Alejandro Cerletti. A priori, entonces, podría pensarse que es una publicación sólo destinada a quienes nos dedicamos a la enseñanza de la filosofía. Arriesgo a negar la anterior afirmación y espero que esta reseña sirva para justificar mi tesis.
La enseñanza de la filosofía se plantea, en este texto, en relación con los encuentros o desencuentros que pueda tener con el cine. Por ello, original idea de la autora, se divide en cuatro partes: una introducción a modo de preproducción en la que se analiza la estrecha relación (tal vez impensable para algunos escépticos) entre el cine y la filosofía; un primer capítulo o una primera secuencia en la que la enseñanza de la filosofía se despliega mediante el cine de ficción; el segundo capítulo o segunda secuencia tal despliegue se realiza en torno al documental; un epílogo a modo de cierre para reafirmar las tesis centrales planteadas por Laura. Y, a modo de "bonus track" un breve glosario con algunos conceptos propios del lenguaje cinematográfico como para quienes no están aún empapados de esos términos.
A lo largo de este desafío, si se me permite, conceptual-audiovisual, la autora logra acercarse a un nuevo enfoque en lo que respecta a la enseñanza de la filosofía, una visión en la que el docente ya no sea el último eslabón de una cadena jerárquica que comienza con los filósofos (como si los profesores no lo fueran), luego los didactas (los que producen las técnicas adecuadas para enseñar las teorías creadas previamente) y por último el profesor como mero reproductor de lo planteado por las escalas precedentes. Frente a esto, Galazzi propone la tesis de que el docente es, a la vez, profesor, filósofo y didacta. Gran acierto. 
El segundo gran acierto que me interesa rescatar es que la filósofa muestra cómo se puede concebir al cine más allá de un simple recurso didáctico para el aula y se arriesga a evidenciar de qué modo la filosofía puede pensar al cine. Y, con respecto al cine de ficción, me pareció excelente la idea -que a veces encierra prejuicios en contra- de que incluso el cine comercial es objeto de análisis o de reflexión filosófica. Con lo cual, se descarta el hecho de que haya un solo cine para enseñar filosofía, un cine que es exclusivamente "filosófico". Así, bajo un serio sustento bibliográfico, van apareciendo ejemplos para sustentar estas ideas que funcionan, a mi criterio, como excelentes herramientas para su utilización en clase.
Tercer acierto: desarrollar todo un capítulo referido al cine documental y sus modalidades bajo el análisis de tres documentales argentinos sobre la dictadura militar. Laura nos recuerda que también la filosofía, como el cine, están inmersos en el suelo fértil y cambiante de la historia. Y el documental también sirve para revelar alguna líneas filosóficas, en este caso, las referidas a la memoria, la identidad y la construcción del relato histórico. 
Si se pensara que el cine sólo sirve para mostrar y desarrollar cuestiones filosóficas, se estaría menospreciando tanto al cine como a la filosofía. Creo que Laura Galazzi muestra que el cine es de un lenguaje inacabable y, por ello mismo, potable para vincularse con múltiples disciplinas y perspectivas. Por ello, sostengo que este libro sirve muchísimo a los profesores de filosofía, aunque también vendría al pelo para cualquier docente de áreas similares o no. 
De una lectura amena, entretenida y, al mismo tiempo, con profundos conceptos abordados seria y responsablemente, esta publicación se vuelve ineludible para todo profesor de filosofía, y necesaria para docentes de otras ramas. 

sábado, 4 de enero de 2014

Cerveza Waffe

Oktoberfest
Porter Brown
Empiezo la cata de esta cerveza artesanal de Villa General Belgrano, haciendo la advertencia que las tenía en el refrigerador desde hace un año más o menos y que, por lo tanto, algunos parámetros organolépticos pueden haber disminuido con el tiempo, pese a las buenas condiciones de conservación. La Waffe Oktoberfest tiene 5,2% de alcohol que no se sienten tanto, con una espuma volátil, poco durable y de color marrón clarito. Su color presentó notas de marrón claro con tonalidades cobre, aunque no sea el color ideal del estilo, bastante clara y con poco sedimento en el fondo. Un aroma intenso a lúpulo terroso, con notas a caramelo, tofee y manteca. De sabor amargo, careciendo del dulzor de las maltas que caracterizan a una buena cerveza Oktoberfest. Hay un leve dejo de claro de olor interesante. Como impresión general, sostengo que es una buena cerveza, aunque no muy compatible con las características del estilo estandarizadas.
La Porter Brown posee 5% de alcohol que tampoco se notan. Espuma color marrón oscuro, con poca durabilidad. El color negro oscuro, opaco caracteriza esta cerveza. Un aroma con mucha presencia a diacetilo, bloqueando -incluso- el aroma tostado a malta chocolate que debiera tener, y del resto de los aromas (incluido el del lúpulo). En este estilo, ese olor a manteca resulta un pequeño defecto. Me esperaba con el gusto cierta aspereza del amargor pero me encontré con una presencia notable de la malta brown y casi nada de chocolate o café. También un toque dulce de las maltas caramelo, pero el diacetilo realmente predomina. Como dije, el lúpulo de aroma no está y el de amargor es escaso. La más floja de las tres que degusté. 

Scottish Ale E. 80
La Waffe Scottish Ale E. 80 tiene 5,5 % de alcohol y fue 3er premio del Concurso internacional de cerveceros en Rosario, en 2005. Espuma duradera y cremosa de color marrón claro.  Una cerveza bien clarificada, color marrón oscuro, bien brown con presencia del rubí. Aroma frutado y especiado (cercano a la pimienta negra) con notas a banana, manzana y caramelo. Sabor dulce con inyecciones de amargor hacia el final que hacen que la cerveza esté bien equilibrada entre la malta y el lúpulo. Un volumen de alcohol justo. Impresión general: excelente cerveza, con un premio bien merecido, lo mejor de la cata de esta noche. 
Destaco que entre cata y cata he lavado la copa y bebí agua para poder diferenciar los aromas y sabores. Un día de calor (como me tocó al momento de la cata, 40º C) cualquier cerveza fresca viene al pelo (más allá de que con el frío también se pierdan algunos aspectos del aroma y el sabor). Pienso que cualquiera de estas cervezas combina perfectamente con una picada de fiambres frescos, pero se lleva todos los aplausos la Scottish Ale. También agrego que estando en Villa General Belgrano había probado la Waffe de Trigo y, en aquel momento, me fascinó. En total, suman 7 estilos. Para los que visiten el Valle de Calamuchita no dejen de probar esta cerveza. Dirección de correo electrónico: waffe.bier@gmail.com y en facebook: waffebier.cerveza  

jueves, 12 de diciembre de 2013

Te doy mis ojos - Dir. Icíar Bollaín

Te doy mis ojos
Título: Te doy mis ojos
Dirección: Icíar Bollaín
Año: 2003
Nacionalidad: española
Guion: Icíar Bollaín y Alicia Luna
Intérpretes: Laia Marull, Luis Tosar, Candela Peña, Rosa María Sarda, Sergi Calleja, Kiti Manver.
Música: Alberto Iglesias
Duración: 106 minutos

El título de la película se comprende, más o menos, cuando promedia la mitad. Y uno se da cuenta de lo simbólico y lo profundo que resulta cuando percibe, no sin cierta desazón y contradicción interna, la terrible situación de Pilar (y a partir de ella, de todas las "Pilares" que están o estuvieron en su misma piel) y la elección moral de la protagonista (la de esta historia, pero también la de todas las otras historias fuera de esta ficción) cuando se pregunta "¿qué cosa me retiene al lado de una persona que me maltrata hace 9 años?". Y la respuesta no se entiende. De verdad no se entiende. Y no se entiende ni racionalmente, ni afectivamente. Porque Pilar entregó, literalmente, todo: sus ojos, sus piernas, sus labios, su espalda, sus senos, su cabeza. 
Esta historia simple, cruda (muy cruda), realista, magistralmente dirigida con bajo presupuesto y genialmente interpretada, con un guion directo, sin eufemismos, sin tapujos, muestra la vida de Pilar y Antonio, un matrimonio de 9 años con un hijo, que se caracteriza por ilustrar el terrible flagelo de la violencia doméstica. La película juega con algunos estereotipos propios de esta problemática, y así comienza: Pilar, harta del maltrato, se va de su casa con algunas prendas, hacia lo de su hermana, llevando a su hijo. Al rato cae Antonio y promete el oro y el moro, el cambio definitivo, un regalo que nunca olvidará, que le pida lo que quiera y lo hará. Al comienzo Pilar se muestra inflexible y su hermana, aunque no su madre -otrora víctima de un esposo y padre maltratador-, la apoya. Antonio, por su parte, comienza a hacer terapia grupal para aguantar, reconocer y disminuir la ira y -así- el maltrato hacia su mujer. Pero Pilar está haciendo algo que, viviendo bajo el mismo techo de su marido nunca hizo: trabajar. Y esto plantea una situación muy contradictoria: ¿a alguien se le ocurre, en pleno siglo XXI impedir que su mujer, su pareja, su novia, etc. trabaje? Y la respuesta es lamentable: hijos de puta en el mundo hay por todos lados. De a poco, y con regalos, Antonio va convenciendo a Pilar que está cambiando y empiezan una especie de "noviazgo" que se ilustra con salidas -a escondidas- de la pareja. Y una vez que se reinstaura la "normalidad" del matrimonio (Pilar vuelve a casa con su hijo Juan), la violencia psicológica y física reaparece sistemáticamente, cual síntoma que no termina nunca de desaparecer. Entonces nos preguntamos ¿cuál es el límite? Las aristas para pensar el problema son casi infinitas. 
Así, las obsesiones, las culpas, la violencia, la tragedia y el drama envuelven a esta relación de pareja, y a todo su entorno familiar y laboral. Los límites, previsibles algunos, insospechados otros, dejarán al espectador boquiabierto en muchas escenas. La violencia, como predicaba John Lennon, es obscena; y esa obscenidad es palpable secuencia tras secuencia en Te doy mis ojos. Nadie tiene recetas para definir cómo construir una relación de pareja ni una relación familiar. Pero de algo estoy seguro: nunca me gustaría ni generar ni presenciar un clima como éste. Excelente película. 

martes, 19 de noviembre de 2013

La cuestión criminal - Raúl Eugenio Zaffaroni

La cuestión criminal
El libro que comento es el resultado de 25 entregas semanales en fascículos ilustrados por Rep en el diario Página 12 acerca de la cuestión criminal. Esta edición cuenta con todas las ilustraciones del dibujante, fantásticas por cierto, y un prólogo del filósofo italiano Gianni Vattimo. Lo leí al libro por una necesidad académica: la de escribir sobre este asunto para unas Jornadas. Y no me defraudó, en lo absoluto. Al contrario. Y hago una salvedad: el libro (fiel mímesis de la publicación en el diario) está realizado dentro del marco de la "divulgación científica", es decir, para el gran público, para los no especializados. Pero no por eso carece de rigor histórico, científico, filosófico ni en lo que se refiere a la criminalística como tal. Por el contrario, la escritura denota tanto una enorme capacidad retórica como una precisión en el desarrollo de esa disciplina social. Una escritura amable y dinámica.   
A partir del recorrido de las páginas de este libro nos encontramos con nociones que se filtran en la vida real: el poder punitivo, la violencia, los prejuicios sociales, los estereotipos culturales, la manipulación mediática, la xenofobia y el racismo, la inseguridad social, las más espeluznantes y descabelladas "teorías" acerca del perfil criminal de algunos sectores de la sociedad, las penas y castigos aplicados en diferentes momentos de la historia, el modo verticalista y unilateral de ejercer el poder. El propósito final que busca Zaffaroni con la publicación, estimo, más allá de buscar que esta cuestión se difunda y discuta masivamente, es exponer su propia posición en relación con la cuestión criminal: llegar a una criminología preventiva de Estado que indague los riesgos que constituyen las diferentes fuentes de muerte violenta en cada sociedad y proponer medidas de prevención racionales y adecuadas. La verdad, un libro sin desperdicio.  

jueves, 31 de octubre de 2013

Cerveza Villa General Belgrano

Rubia

Bueno empezamos con la cata de esta cerveza. La compré, su nombre mismo lo indica, en Villa General Belgrano. Lo hice con bastante expectativas porque uno siempre busca alentar la producción artesanal y cuando hay cervezas que no se conocen, lo mejor es probarlas para obtener una conclusión valorativa. Pero en Villa General Belgrano me parece que ocurre algo curioso: me da toda la impresión de que hay gente que se lanzó a vender cerveza artesanal (dado el auge del turismo en la zona del Valle de Calamuchita) sin tener la más pálida idea o, lo que es peor, encargando la producción a un tercero, descuidando -así- los parámetros de calidad necesarios para vender un producto. Es el caso de esta cerveza. Tomé una rubia y una negra, ambas de 5% de volumen de alcohol supuestamente. En verdad, de ambos estilos puedo rescatar la duración de la espuma en el vaso o en la copa y tal vez el color. Es decir, la apariencia. En cuanto al roma, el gusto, el retrogusto y la impresión general, ni vale la pena mencinar los defectos. La rubia, a lo sumo, si se tomara bien pero bien helada podría pasar. Pero la negra la terminé sólo para hacer valer los pesos que me costó. Nada más. Ni para una combinación de ninguna comida. Por favor si van a Villa General Belgrano, traten de comprar cervezas que sea mejores que esta. Saludos.  
Negra

viernes, 27 de septiembre de 2013

Funny Games - Michael Haneke

Funny Games
Título original: Funny Games
Año: 1997
Director: Michael Haneke
País: Austria
Guion: Michael Haneke
Reparto: Susanne Lothar, Ulrich Mühe, Arno Frisch, Franf Giering
Género: Thriller

Un matrimonio tipo europeo, Anna y Georg, adinerados pero no millonarios, deciden ir a vacacionar a su casa de campo, al lado de un hermoso y tranquilo lago, junto a su hijo Georgie. Son, además, una familia culta que se divierten -la primera secuencia ya nos muestra explícitamente esto- jugando a las adivinanzas en relación con qué obras de música clásica se corresponden con qué compositores e intérpretes de las mismas. Al llegar se cruzan con sus vecinos Fred y Eva a quienes perciben acompañados de dos jóvenes desconocidos, y quedan para jugar al golf al día siguiente. En tanto padre e hijo van organizando y armando el velero para navegar, la mujer comienza a organizar la rutina culinaria. Es allí cuando inoportunamente llega Peter, uno de los jóvenes huéspedes de los vecinos para pedirle a Anna un par de huevos. Ese será el inicio del calvario de esta familia. Anna se pone incómoda porque Peter rompe los huevos, aparentemente de modo accidental, en reiteradas ocasiones, previendo que el hecho no es espontáneo sino planificado. Pero Peter muestra ser muy educado. Así aparece Paul en escena quien se desconcierta por el "desubicado" pedido de Anna de que se retiren de su hogar. Cuando Georg llega a casa comienzan los "divertidos juegos" de Paul y Peter con la burguesa familia. La apuesta es que ningunos de los tres seguirá vivo al otro día a la mañana. Y lo que el espectador, que Haneke decide volverlo cómplice de estos dos psicóticos, comienza a percibir es el maltrato físico y psicológico al que someten a Anna, Georg y Georgie. La complicidad se atisba cuando Paul le habla a la cámara como si estuvieran hablando con nosotros al estar sentados frente al televisor. Y eso genera una situación de incomodidad, de escándalo emocional, de perturbación que nos penetra y carcome cual taladro insoportable. La película se vuelve insoportable, pero no porque sea extremadamente sangrienta sino porque no podemos soportar lo asfixiante de la situación que atraviesa esta familia ni la frivolidad ni la crueldad con la que los psicópatas se mueven y actúan; y porque nos hemos vuelto cómplices del horror. Y volverse cómplices es aceptar que hay de lleno una violencia mediática sanguinolenta a la que nos hemos acostumbrado que, cuando es trabajada con pausas, con planos realistas y donde el tiempo parece no pasar nunca, se vuelve fatal e intratable. Destaco magistralmente una secuencia en la que se ve a Georg tirado detrás de un sofá y a Anna arrodillada con las manos atadas, cuando Paul y Peter han salido de su hogar. Esa escena dura aproximadamente unos tres minutos en los que no pasa nada, no hay movimiento ni sonido, los actores/personajes han quedado paralizados, inmutables a ese contexto. Es increíble lo incómodos que podemos sentirnos aún a sabiendas que estamos visualizando un producto de ficción. De verdad una película súper impactante.  

viernes, 20 de septiembre de 2013

El señor de las moscas - William Golding

El señor de las moscas
Conmemorándose ayer 19 de septiembre el nacimiento de William Golding, premio Nobel de Literatura en 1983, aprovecho para reseñar esta novela que leí vorazmente. Curiosidades de lector: confieso ser un fanático de la serie Lost y a cada momento que fui leyendo esta magnífica obra literaria de Golding (más allá de conocer el argumento central), más los recuerdos se acercaban a la serie televisiva. Coincidencia -o no- incluso de que uno de sus personajes principales, erigido en líder (aunque un liderazgo negativo a diferencia de Lost), se denomine Jack. La trama de El señor de las moscas es la de un grupo de adolescentes, púberes e incluso niños británicos cuyo avión choca y naufragan en una isla desierta del Pacífico, sin la presencia de ningún adulto. Salvedad: si ven la película de 1990 dirigida por Harry Hook nos damos cuenta que la transposición cinematográfica no es fiel al libro en este sentido. Este hecho lleva a que los niños rápidamente deban organizarse socialmente cual si fueran adultos, apelando -en un comienzo- a herramientas democráticas en el uso de la palabra en asambleas (a través de un instrumento de poder representado en una gran caracola que emite un sonido poderoso), la elección de un líder, la distribución de las tareas y el ejercicio del poder. Pero son niños. Esto es, rápidamente los grupos comienzan a dejar de cumplir sus funciones asignadas para distraerse con diversiones y juegos. Pero lo que, al principio, parece un juego no lo es. Y esto lo advierte Piggy, personaje que representa un aire de madurez y sabiduría en cuanto a la toma de decisiones pero su constitución física (es un niño obeso y corto de vista) y el temor lo vuelven sumamente vulnerable. Piggy se ampara, la mayor parte de las veces, en Ralph, uno de los púberes mayores a quienes la mayoría ha votado para convertirse en líder, frente a la figura del mencionado Jack. Jack será, justamente, el encargado de cuidar y mantener viva la hoguera que los niños hicieron con los anteojos de Piggy, pero rápidamente olvidará su rol y el de sus subordinados para inclinarse por la caza de un jabalí. ese es, entre otros puntos secundarios, el momento de inflexión que dará un giro rotundo en la obra. Haber cazado un jabalí y ser consciente de la posibilidad de matar, le otorga a Jack otro status, otro poder, otra fuerza que ni él ni nadie imaginaba. Claramente desde este punto se abrirá la brecha entre dos grupos bien diferenciados y marcados: los que seguirán apostando al diálogo como forma de solucionar los conflictos, a la toma de decisiones conjuntas y a la racionalidad, apoyados en la figura de Ralph; y el salvajismo, la espontaneidad e incluso la irracionalidad obtenida por el poder desmesurado, apoyados en la figura de Jack. Esta dicotomía de fuerzas recuerda mucho a la dualidad de lo apolíneo y lo dionisíaco que Nietzsche mostraba en El nacimiento de la tragedia
Son múltiples los interrogantes filosóficos/sociológicos que pueden desprenderse de esta gran novela. ¿Es necesaria la ética para organizarse socialmente? ¿Cuáles son los límites del poder? ¿Qué pasa en una sociedad cuando sus miembros comienzan a transgredir las normas autoimpuestas? ¿Es verdad que no podemos prescindir de los otros para vivir? ¿Pero no resulta curioso, además, que no podemos soportarlos? ¿Es el hombre el lobo del hombre como sostenía Hobbes? ¿O bien la naturaleza humana es solidaria y el unirse en grupo lleva al egoísmo? Son muy pocos de la cantidad innumerable de interrogaciones que pueden derivarse de esta novela rica, simbólica, atrayente, de una crueldad y dureza que nos deja apelmazados cuando reflexionamos sobre la condición humana. Excelente relato.