lunes, 25 de marzo de 2013

La mirada invisible - Dir. Diego Lerman

La mirada invisible


            La mirada invisible es un claro ejemplo de transposición en el cine argentino. En efecto, el filme está basado en la novela Ciencias Morales de Martín Kohan, cuyo relato deja entrever la cotidianidad del trabajo de María Teresa (Marita), una rígida preceptora del Colegio Nacional Buenos Aires que, durante el año 1982, se mantiene impoluto frente al contexto social de aceleradas transformaciones que marcaban la decadencia del sistema dictatorial luego de seis años de represión. En una oscura atmósfera de obediencia debida y con la intención de cumplir comedidamente las órdenes del jefe de preceptores el señor Carlos Biasutto, Marita decide esconderse en el baño de varones creyendo, de ese modo, poder descubrir a los fumadores, cuasi trágica situación de transgresión de las severas normas establecidas por el colegio. Es así que la joven preceptora comenzará con su oscuro pero excitante hábito de voyeur en el que justificará su perversión con tal de llevar a los desobedientes ante su jefe, sin importarle estar rodeada de mierda y orina. La disciplina, el mandato, la cautela, y el celo conforman el orden del día de este microuniverso del poder jerarquizado en el que las relaciones entre alumnos y autoridades se transforman en relaciones de subordinación verticalista.
El constante uso del fuera de campo genera una sensación de intriga y suspenso muy bien manejados por el director, quien denota la clara intención de reflexionar sobre la dialéctica de los regímenes de visibilidad/invisibilidad. Por lo tanto, se logra un efecto de lectura entre líneas, llevando adelante un paralelismo entre los personajes que son observados sin ser vistos y escenas que no se muestran pero que dicen mucho. La trágica resolución de esta aventura hitchcockiana deslizará sentimientos encontrados en el azorado espectador que no sabrá si amar u odiar al personaje tan puro como retorcido protagonizado por la excelente Julieta Zylberberg. El final, ciertamente, produce cierto escozor y pasmo por el desenlace de los acontecimientos. Un excelente película argentina que puede ser objeto de análisis (yo la he interpretado de este modo y he escrito así al respecto) a partir de las categorías de Foucault sobre la base de la vigilancia, el castigo, el control y las relaciones de poder.

lunes, 11 de febrero de 2013

Millenium II y III


Millenium III
He recomendado la primera entrega de la saga de Stieg Larsson para el verano. Me devoré la segunda y la tercera parte antes de terminar mis vacaciones en el mar. Voy a tratar de no dar demasiadas pistas para que cada lector pueda hacer su propio camino de descubrimiento en este policial. Primero un anticipo: de los tres libros, sin dudas el primero es el más impactante, atrapante y oscuro si se quiere. En la segunda parte "La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina" sabemos que Lisbeth Salander está en el Caribe disfrutando de los millones que obtuvo a posteriori de la resolución del caso Wennerström, con otra identidad, seducida por las matemáticas complejas y con un cambio estético importante. Por su parte. Mikael Blomkvist conocerá a una pareja cuyas investigaciones catapultarán a gran parte de la policía y los políticos de Suecia cuando Millenium publique los casos relacionados con trafficking, es decir con la prostitución de menores acarreadas de los países del Este europeo. La muerte de esta pareja compuesta por Dag Svensson y Mia Bergman será el enclave para que Lisbeth Salander sea la principal sospechosa junto con el asesinato de su ex tutor Nils Bjurman. Como se repite en toda la saga, hay historias paralelas que se van conjugando en un continuum que complejiza la trama principal. Hay, en algún lugar, una niña encerrada en un sórdido cuarto, maniatada, que en silencio sólo sueña con un bidón de gasolina y un fósforo. Lo interesante de esta segunda parte son los detalles "secretos" de la vida de Salander, al igual que lo asombroso de sus capacidades tanto intelectuales como físicas. Y una de esas vetas terribles de Lisbeth que se develan acá es su padre, Alexander Zalachenko (Zala) ex espía ruso miembro del GRU que pidió asilo político, impunidad y clandestinidad en Suecia durante la década de  los 70`a cambio de información. Lisbeth lo odia. Literalmente. Y sabe que su padre está detrás de asesinatos, violaciones, casos de trata de blancas, drogas, etc. En el medio, empiezan a develarse las injusticias. ilegalidades y actos de corrupción que fueron cometiendo la policía sueca y la Sección especial de la Säpo.  
Entre la segunda y la tercera parte "La reina en el palacio de las corrientes de aire" hay una continuidad espacio-temporal. Es decir, es como si hubiéramos dejado en el capítulo anterior y continuamos leyendo. Esta última parte es, a mi criterio, la más aburrida dado que Lisbeth está casi todo el tiempo internada en una clínica luego de haber recibido tres impactos de bala, uno de ellos en la cabeza por parte de su padre. Blomkvist está haciendo lo imposible por demostrar la inocencia de Lisbeth (recordemos que era buscada por asesinar a tres personas y acusadas por malos tratos graves hacia su padre) y congeniando, al mismo tiempo, tanto la defensa en el posterior juicio como la publicación de la siguiente entrega de la revista. Erika Berger su amante, amiga, compañera de trabajo recibe una oferta irrenunciable de uno de los periódicos más importantes de Suecia y, por ello mismo, se ve envuelta en algunos escándalos laborales. Mientras tanto, la Säpo intenta resguardar toda la mierda que puede reflotarse si Lisbeth habla, poniendo en peligro la vida de muchas personas inocentes. El asunto Salander cobra tal dimensión que hasta el primer ministro debe tomar cartas en el hecho para defender la democracia que tiene, como caballito de batalla, la defensa de la libertad.  
La muerte, la prostitución, las drogas, la corrupción, el amor, el desengaño, la violencia, etc. son el marco que dan vida y continuidad a estas dos partes de la saga de Larsson. A mi criterio, podrían haberse reducido algunos detalles insignificantes e incluso redundantes de cuestiones policiales/burocráticas/políticas de la historia para centrarse más en los detalles de la vida y el accionar de la fantástica Lisbeth. Con lo cual, me parece, de estas dos muy buenas partes podría haberse hecho una excelente. Igualmente, sigo recomendando ampliamente la lectura de estas novelas policiales. 
 
Millenium II   

sábado, 12 de enero de 2013

Cerveza Brunnen

Cerveza Brunnen
Vemos en la foto la cerveza Brunnen en su estilo Schwarz Bier (negra) oriunda de Villa General Belgrano, provincia de Córdoba. Esta birra tiene 5,2 % de alcohol que no se sienten tanto en la boca ni en la cabeza, salvo -claro está- que sea yo quien cada vez tenga más resistencia al alcohol. Lo cual es probable. Volvamos a la cata. En cuanto a su apariencia, la espuma tiene color marrón claro, con poca persistencia y sin lacing. El color de la Schwarz Bier es negro claro con tonos brown y cobrizo que a trasluz dan una muy linda apariencia. Sin turbidez y con muy escaso residuo de levadura en el fondo de la botella. Respecto del aroma el lúpulo es casi imperceptible a excepción de un leve toque de cítrico, aunque si están presentes los olores a caramelo, flan, algo de avellanas y un leve tostado. Hay también un pequeña insinuación a manteca que no es desagradable. El equilibrio entre el lúpulo y la malta, en relación con el gusto de la cerveza, se inclina más por esta última, mostrando un cuerpo y un gusto que marca combinaciones interesantes de maltas especiales. El retrogusto deja una sabrosa sensación a caramelo. Como impresión general, podría decir que para ser una cerveza negra le faltaría, desde mi perspectiva, mayor amargor, cuerpo y gusto/aroma a tostado. De todos modos, es una cerveza muy rica, dulzona que puede agradar al paladar de muchos consumidores, sobre todo en la fiesta de la cerveza o en vacaciones cuando uno anda paseando y relajándose. Brunnen tiene una enorme gama de merchandising en su local, donde se puede conseguir vasos como el de la foto, sombreros, jarras, mucha cerveza  entre otros artículos interesantes. Hay también visitas guiadas por la cervecería que es súper divertido, cuesta barata y te dan un chopp. Es muy bueno ir porque podemos apreciar la producción de cerveza a gran escala pero manteniendo -todavía- los parámetros de una cerveza artesanal. Después de eso (dado que suelen ser al mediodía o a la noche) es casi una obligación quedarse a comer una picada alemana y tomar otros estilos de cerveza (además del chopp que te dan con la entrada a la visita guiada). Para quienes deambulen por el Valle de Calamuchita en Córdoba, ésta es una gran opción. Pueden ver la página web de la cervecería: www.brunnen.com.ar 
Hasta la próxima. Tomen buenas birras!!!!! 

jueves, 3 de enero de 2013

Réquiem para un sueño - Dir. Darren Aronofsky

Réquiem por un sueño
Título original: Requiem for a dream
Año: 2000
Duración: 120 min.
País: EEUU
Director: Darren Aronofsky
Guión: Darren Aronofsky, Hubert Selby Jr.
Música: Clint Mansell
Reparto: Jared Leto, Jennifer Conolly, Elen Burstyn, Marlon Wayans, Christopher McDonald, Louisse Lasser.

Empezamos las reseñas de este año 2013 con una película bien dura, y de verdad bien dura, tanto visual como narrativamente. ¿Qué es un réquiem? Sencillamente la oración a los muertos o la composición musical que se canta con el texto litúrgico durante la oración a los difuntos. No es un dato menor ese término en el título porque, en esta película, la música juega un rol importantísimo. Y es que los compases "in crescendo" de Clint Mansell llevan al espectador a una mezcla estados: conmoción, turbidez mental, perturbación y asombro. Por eso no podemos dejar de hacernos preguntas durante y a posteriori de la visualización de esta gran obra (la segunda en su haber después de la genial Pi) de Darren Aronofsky. Volvamos al título de la obra. Se tratará de oraciones para los muertos, pero ¿quiénes son los muertos? Evidentemente, de acuerdo con el argumento, los sueños de los protagonistas y (tal vez) de la sociedad toda, o, por lo menos, de la sociedad hiperconsumista occidental, yanqui, con una visión del mundo depositada en el "american way of life", o sea en la guita. De allí la historia: Harry (Jared Leto) y su novia Marion (Jennifer Conolly) son adolescentes adictos a las drogas que buscan armar su propio negocio de tráfico para hacerse ricos. El problema radica en que la adicción es cada vez más grande que, a medida en que pueden ir obteniendo dinero (por ejemplo vendiendo los muebles de su casa), éste se va consumiendo y desperdiciando nuevamente en más drogas. Se muestra a las claras el típico caso de un círculo vicioso. La mamá de Harry (brillante Elen Burstyn) persigue otro sueño: participar en un programa de TV de preguntas y respuestas y, a la espera de la llamada telefónica para su participación efectiva, comienza a consumir anfetaminas para bajar de peso. A medida que la intensidad narrativa aumenta, lo hace acompañada por una potencia visual que el director ya había mostrado en su anterior filme, y por una energía musical que se combinan de manera sublime. Pero la película es durísima, porque Aronofsky fue capaz de plasmar las situaciones límites a las que acceden los personajes con tal de lograr sus sueños (desviados a la luz de la sociedad) paralelamente al terrible camino por el que las drogas pueden conducirnos. Ni Aronofsky ni yo somos moralistas. Tampoco somos apocalípticos. Sí pretendemos -me tomo el descarado atrevimiento de hablar en nombre del director- que pueda pensarse el binomio sueño-drogas como un indicio de lo que podemos encontrar en las sociedades que vivimos y tratar de reflexionar al respecto. 

jueves, 27 de diciembre de 2012

Los hombres que no amaban a las mujeres - Stieg Larsson

Los hombres que no amaban
a las mujeres
Venía buscando una novela policial para seguir una línea de lectura iniciada este año con algunas novelas de Guillermo Martínez, una de las que antes ya he publicado mi crítica. Esta novela de Stieg Larsson (autor fallecido hace algunos años cuya ópera prima fue este libro) no me decepcionó. Al contrario. Si están buscando una novela policial negra para el verano, una lectura con la cual entretenerse, uno de esos libros que nos mantienen al vilo todo el tiempo, no dejen de leer la primera entrega de la trilogía Millennium
La historia presenta un narrador omninsciente, escrita en tercera persona y con descripciones minuciosas no sólo de las características centrales de los personajes principales y secundarios que van apareciendo, sino de las acciones y reacciones que desencadenan los hechos aquí narrados. Básicamente empezamos a tomar contacto de la situación de Mikael Blomkvist, un periodista que acaba de perder una disputa judicial por haber difamado, en la revista de la cual es editor en jefe y co-fundador (Millennium), a un gran empresario sueco. Por ese hecho, no sólo deberá pagar una suma cuantiosa de dinero, sino también pasar tres meses en la cárcel. Destrozado y enfurecido, el periodista recibe la oferta del empresario Harry Vanger para pasar todo un año en la isla de Hedeby, lugar en el que hace más de 30 años desapareció Harriet Vanger y de la que nunca más se supo. ¿Qué le ocurrió a Harriet? Esa es la tarea encomendada -y muy bien remunerada y recompensada- que Vanger le propuso a Blomkvist. El problema es que, aparentemente, las pesquisas policiales para resolver el caso fueron desarrolladas de una manera muy detallista y, sin embargo, Harriet Vanger parece haber sido devorada por la nada. Sin proponérselo, Mikael Blomkvist recibirá la ayuda y colaboración de Lisbeth Salander, una joven hacker, problemática a los ojos de la sociedad, que actúa y piensa fuera de los parámetros "normales" que la rígida sociedad sueca (y por qué no occidental) establece. Lisbeth es una genia: metódica, precisa, con una memoria fotográfica inusual, perseverante, posee todos los condimentos esenciales para hacer lo que hace, es decir trabajar para una empresa de seguridad como investigadora que, obviamente, no da cuenta de modo explícito de la manera de proporcionar la información que se le solicita. El de Lisbeth es un personaje fabuloso. Y todo el libro de Larsson está, desde mi óptica, empeñado en defender a las mujeres, en reivindicar sus derechos y en denostar a quienes no las aman. Lo cual vuelve a la novela mucho más interesante de lo que es. Así, la novela posee todo lo que un policial negro debe tener: sexo, mafia, dinero, muertes, violencia, suspenso, psicópatas, el doble juego mentira/verdad, reflexiones morales, indagaciones filosóficas y mucha intriga. Tal vez, uno podría pensar que el final es un tanto predecible, es decir, entre las posibilidades que nos va abriendo y cerrando el autor en tratar de descubrir por nuestra cuenta quién es el asesino (recuerden que, a fin de cuentas, eso es lo que el periodista está buscando), nuestra anticipación al resultado puede haber estado en lo correcto o no. Pero ese es un juicio que el lector puede hacer sólo cuando haya terminado de leer la última página de esta fabulosa novela. Ahora me embarcaré en la segunda entrega de la trilogía y en la película homónima de la cual he leído buenas críticas. Sumamente recomendable.     

domingo, 23 de diciembre de 2012

Cerveza San Javier

Cerveza San Javier
En primer lugar el dato más interesante: Cerveza San Javier es una cerveza tucumana que ya se consigue en algunos bares de nuestra ciudad y que igualmente se puede pedir de manera particular a su productor y maestro cervecero Fernando Alonso que le está poniendo mucho empeño, responsabilidad y seriedad a un producto realmente excelente. Este prólogo ya anticipa, de alguna manera, mi crítica a la cerveza. En esta oportunidad y luego de haber realizado un intercambio de cervezas con Fernando, voy a contarles de la cerveza San Javier Dorada. Su espuma es blanca, persistente que deja lacing (como ya dije en otras entradas, la huella o el camino que deja la espuma en el vaso cuando éste va "perdiendo" su contenido -en nuestras gargantas-), lo cual ya es una buena señal. De color ámbar claro, muy bien clarificada y casi sin sedimento en el fondo de la botella, una virtud en las cervezas artesanales. Las burbujas del gas no son invasivas, al contrario, tiene su justa medida para el estilo. Esta cerveza tiene un cuerpo muy interesante que le da gran tomabilidad. En el aroma se percibe con nitidez la maltosidad, definitivamente el balance se inclina hacia la malta pero tiene un amargor equilibrado y preciso. El aroma del lúpulo se aproxima hacia el tipo de los terruños, como a madera probablemente. El aroma y gusto a malta se acercan al biscuit, a pan recién horneado y tal vez un poco de diacetilo (como a manteca) pero que no es desagradable, al contrario, complejiza su aroma y gusto. Impresión general: un cerveza riquísima, artesanal de pura cepa y altamente recomendable. 
Esta dorada de 5% de alcohol cumple con la Ley de Pureza (Reinheitsgebot) de 1516 impuesta por Guillermo IV de Baviera, es decir, está hecha con malta, agua, lúpulo y levadura, y es una excelente exponente de cerveza artesanal hecha en nuestros pagos del Jardín de la República. Como dije, Fernando no sólo es un apasionado por lo que hace sino que, además, es sumamente cuidadoso en su elaboración y maduración para elaborar un producto de la mayor calidad, y verdaderamente lo logra con esta dorada. 
Recomiendo -dado que, en general, nuestros paladares los hemos acostumbrado a tal combinación- maridar con una pizza de mozzarella, albahaca y tomate (rociada con aceite de oliva); o bien, con una de provenzal fresco y mozzarella. Estimo que no se van a arrepentir. Pueden contactarse con Fernando y hacer pedidos por facebook www.facebook.com/cervezasanjavier o bien a través de su página de internet (muy bien lograda por cierto) www.cervezasanjavier.com
Salud, felices fiestas y hasta la próxima entrega!!!!

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Carretera perdida - Dir. David Lynch

Lost Highway
Director: David Lynch
Guión: David Lynch y Barry Gifford
Género: Drama/Misterio/Suspenso
Año: 1997
Reparto: Bill Pullman (Fred Madison), Patricia Arquette (Renee Madison/Alice Wakefield), John Roselius (Al), Louis Eppolito (Ed), Robert Blake (Hombre misterioso).
Duración: 134 minutos
País: Francia/EEUU

Básicamente la historia está dividida en dos grandes partes. En la primera de ellas, Fred Madison junto con su mujer Renee reciben unas extrañas cintas de video en su casa que van mostrando filmaciones del interior de su hogar, de ellos durmiendo hasta que llega uno que muestra el asesinato de la mujer. Frente a las inconsistencias de las explicaciones de Fred sobre este asunto, la policía termina encarcelándolo por ser el principal sospechoso. A partir de allí comienza la segunda parte de la película. Y el misterio, el suspenso y hasta el terror se reemplaza por los escándalos de la razón a los que nos ha acostumbrado Lynch. Por ello puedo afirmar que estamos frente al más puro cine de David Lynch, este director surrealista que juega permanentemente con los límites a los que nos lleva nuestro inconsciente y donde lo onírico es el bastión fundamental sobre el que se apoyan las imágenes. ¿Por qué? Porque dentro de la cárcel y sin ningún signo lógico y racional aparente, Fred se convierte en otra persona, en un joven mecánico que tiene una aventura con la mujer de un mafioso. La "casualidad" es que la mujer es la misma que la mujer de Fred pero con otro color de cabello. Patricia Arquette se pasa, se come la cancha. Con esto aparecen casi todos los elementos del cine negro: celos, violencia, erotismo, traiciones, gángsters, sexo, mujeres, autos y persecuciones. Pero los escándalos de la razón siguen al pie del cañón con la aparición de un hombre misterioso, cuya aparición en distintas secuencias ignoramos y que, además, David Lynch se encargará de hacernos saber que no tenemos porqué encontrar una explicación causal. Y esto es Lynch; un director alucinante, enigmático, cuyas obras -casi siempre- dan lugar a múltiples conjeturas y que interpela constantemente al espectador para que éste cierre sus propios círculos, elabore sus propias tramas narrativas, resignifique la historia sobre la base de su propia experiencia onírica-imaginativa. Creo que no hay que buscar necesariamente un sentido unívoco a este filme, es más no nos defraudemos si no lo hallamos. En vez de ello, pienso que hay que disfrutar y gozar de los que escapa a nuestros enquistados cánones tradicionales a la hora de ver una película. Impresionante!!  
Hasta la próxima...