sábado, 24 de agosto de 2013

Mentiras que matan - Dir. Barry Levinson

Mentiras que matan
Título original: Wag the dog
Dirección: Barry Levinson
Guión: Hilary Henkin y David mamet
Música: Mark Knopfler
Elenco: Robert De Niro, Dustin Hoffman, Anne Heche, Denis Leary, Willie Nelson, Kirsten Dunst
Año: 1997
País: EEUU
Género: Drama

Once días antes de las elecciones en la que planea candidatearse para ser reelecto, descubren que el presidente de EEUU es denunciado por acoso sexual por una pequeña niña exploradora. Frente a semejante escándalo en puerta, contratan a uno de sus consejeros, Conrad Bean, quien -al mismo tiempo- requiere del talento de un productor de Hollywood para solucionar el problema. ¿De qué manera? Inventando una guerra en Albania en la que EEUU interviene y el presidente del país pueda terminarla heroicamente delante de todas las cadenas televisivas del país. Este argumento, para nada descabellado ni alejado de la realidad, busca generar las dudas en el espectador -como muchas otras películas lo han hecho- acerca de qué es lo que los medios nos venden. En este caso, además, está más que claro el concepto de videocracia de Sartori y el de la estetización de la política de Benjamin. La política se ha transformado en una cuestión de imagen y el efecto de la imagen lo produce, inevitablemente, el mensaje de los medios. Además esta película nos permite pensar en toda la parafernalia construida alrededor de la información y de la construcción/manipulación de la realidad a partir de los medios de comunicación. 
¿Cuál es la función de los medios de comunicación, informar o desinformar? ¿Cómo puede un medio de comunicación determinar la opinión pública y hasta qué punto es ético hacerlo? ¿Puede desentrañarse la estrecha relación entre el poder político y los medios de comunicación? Algunos interrogantes para pensar a partir de este genial filme. No me gusta tanto hablar de los actores, pero chapeau para Dustin Hoffman.   

domingo, 14 de julio de 2013

La edad de la duda - Andrea Camilleri

La edad de la duda
Llega un momento en la vida del ser humano en que muchas de las certezas sobre las que ha apoyado su existencia comienza a ponerse en tela de juicio. Ineludiblemente nos pasa, nos pasó o nos pasará a todos. Es, uno de esos momentos, la cristalización más sana de nuestra capacidad de filosofar. Algo así le pasa Salvo Montalbano, el rústico comisario de esa pequeña ciudad de Sicilia en la que los pormenores en relación con su tarea no acaban. Confieso que es el primer libro que leo de este viejo escritor italiano y me ha cautivado. Evidentemente la serie de policiales negros sobre Montalbano tiene muchos libros más que iré, seguramente, leyendo de a poco. La rusticidad aurática del personaje no tiene que ver con su hombría, su rudeza, su porte físico, su trato duro para con los criminales, sino con una extraña muletilla orgánica: cada vez que Montalbano se confunde, no puede responder una pregunta, se pone triste, medita ingeniosamente una cuestión o pierde el tiempo, se da uno que otro atracón de comida en la trattoría de Enzo. Y siempre es tal la cantidad de comida ingerida que debe procurarse una larga caminata sobre el puerto para fumarse un par de cigarrillos. En esta ocasión, además, las caminatas son buenas razones para tratar de indagar, con mayor precisión y profundidad, el enigmático caso de un hombre que fue asesinado y encontrado en un bote inflable por el velero Vanna, que lo tiene a él como responsable y no a la policía marítima. El misterio sobre Vanna lo suscitará una mujer, aparentemente inútil e inofensiva, que circunstancialmente se cruza en el camino de Montalbano y que, casualmente, porta el mismo nombre del velero: Vanna Digiulio. A partir de allí asistimos al interesante modo de desentrañar el asunto que tiene Montalbano y las dudas que van in crescendo respecto de la relación que mantiene con Livia. Relación que tambalea por la aparición, precisamente, de la teniente Laura Belladonna de quien Montalbano se sentirá profundamente atraído rozando, casi, el enamoramiento juvenil. Pero el amor, como casi todo en la vida, se trata -ni más ni menos- que de las elecciones que vamos haciendo. Una novela hermosa, atractiva, fácil de leer, divertida y con algunas joyitas como algunos monólogos del protagonista y el lenguaje de uno de sus asistentes. Excelente libro y vamos por más aventuras de Montalbano.  

martes, 9 de julio de 2013

Cerveza Guinness negra

Guinness
Lo primero que llama la atención de esta cerveza irlandesa de 4,2 % de alcohol, es la poderosa retención de la espuma. Duró varios minutos y tenía una consistencia bien cremosa. Su color es marrón claro gracias a la cebada tostada que se utiliza.
El color de la cerveza es negro opaco, muy oscuro con levísimo haz de colorado. Su gasificación media y adecuada.
Con respecto al aroma, aparecen los aportes del café, pan tostado, tofee, caramelo y nueces. Tal vez con un poquito de diacetilo (como manteca) pero que no molesta. No hay presencia de lúpulo aromático en el aroma.
El gusto es intenso, seco, con un amargor pronunciado y combinación moderada de lúpulo y malta. Es notable la presencia de la cebada tostada y de lúpulo amaderado (en el gusto). De retrogusto inclinado al café y -quizás, aunque en menor medida- a cacao amargo.
Como impresión general, diría que es una cerveza muy buena, un clásico dentro de las negras importadas. Quienes tuvimos la suerte, alguna vez, de estar en Irlanda, sabemos que una Guinness tirada en un pub es incomparable con esta botellita comprada en Argentina. De todos modos, es una excelente medida para comparar con cualquier cerveza industrial negra que se hace en nuestro país, y formarse una idea apropiada de lo que es una cerveza negra, y no ese jarabe dulce y artificial que se impone en el mercado de consumo.
Ideal para combinar con el postre que denomino “Frutos tentación”. Usen frutas de estación como banana, pera y manzana (los cítricos también vienen muy bien); pongan en una sartén grande manteca a derretir, bastante azúcar y las frutas; saltear uno o dos minutos y agregar ron cubano para flambear por un minuto más. Terminar espolvoreando con canela y cacao. Prueben maridando este postre con la cerveza. Ideal para el invierno que se viene. No digan que no les avisé.


lunes, 17 de junio de 2013

Mentiras - Dir. Jang Sun-Woo

Mentiras
Dirección y guion: Jang Sun-Woo    
Basado en la novela “Tell me a lie” de Jang Jung Il    
País de origen: Corea del Sur    
Año: 1999
Duración: 115minutos    
Idioma: coreano
Reparto: Lee Sang Hyun (J), Kim Tae Yeon (Y), Jeon Hye Jin (Woori), Hyun Joo (Choi), G (mujer de J).     

¿Cuál es el límite soportable en la adquisición del placer aún a instancias de recibir dolor? ¿Qué pasa con la tesis hedonista que defiende la búsqueda del placer y la ausencia del dolor cuando este último es, justamente, el que produce mayores niveles de placer? ¿Puede el amor verdadero conducirse por los vertiginosos límites de lo prohibido, lo tabú? ¿O inexorablemente tiende al fracaso? Interrogantes que, a mi criterio, dan razón de ser a esta provocadora película del director coreano Jang Sun-Woo.

Los personajes principales sólo representan letras. Y es una estudiante secundaria que pretende perder su virginidad antes de graduarse y antes de ser violada (como les ocurrió a sus hermanas). J es un escultor adulto, famoso y casado que conoce a Woori, mejor amiga de Y, con quien comienza un leve flirteo que deriva en el abandono de la joven por la imposibilidad de llevar a cabo los deseos del escultor. Digamos que ante la histeriqueada de Woori, J seduce a Y, a quien cumple del deseo de desflorarla. Este es el inicio de una relación de amantes que se atraen, que se complementan -primero tímidamente, luego de un modo desaforado- a través del dolor, de una experiencia sexual marcada por el sadomasoquismo, por la variación de los roles dominador-dominada, por el uso de cualesquiera instrumentos que coadyuven a la satisfacción, a la búsqueda de placeres intensos, pero a través del dolor. Pero detrás de esta relación hay muchas cosas: hay una sociedad violenta y un machismo insoportable, hay leyes sociales que restringen la libertad, hay caos y confusión, hay mentiras que van desbaratando el árbol de la vida, hay obsesión y deseos intensos, hay censura. Cuando Y le cuenta a Woori los pormenores de su relación con J, aquella la ataca salvajemente en un acto de ira y celos. Secuencia, tal vez, más brutal que cualquiera de las secuencias que muestran el sexo duro de los amantes en el que una vara de madera, un tubo, una soga, una rama o un látigo son herramientas para la consecución del placer. La pasión, la fuerza bruta, la energía libidinal y el desequilibrio marcarán el rumbo de esta intensa relación de amor. Prohibida. Transgresora. Extraordinaria. Todo: la relación y la película. Imperdible desde mi punto de vista.      

miércoles, 5 de junio de 2013

Parker 51 - Samuel Schkolnik

Parker 51
El presente libro fue escrito por Samuel Schkolnik en 2009, un año antes de morir, y compila una serie de relatos de ficción y ensayo con enorme tinte filosófico y bellas pinceladas literarias. Muchos de estos ensayos Schkolnik los había publicado en el suplemento literario del Diario La Gaceta. Además del estilo ensayístico, aunque alejado de academicismos, el eje que une a cada uno de estos relatos es la pluma con la que el autor los escribió que da nombre al título de la obra. Ya desde el comienzo se percibe el aire de modestia y humildad de este noble escritor. Quienes tuvimos la suerte de ser sus alumnos en la Facultad de Filosofía y Letras sabemos que Schkolnik escribe básicamente como habla y como piensa. En muchos de los relatos de esta publicación, sopesa y enaltece la paciencia necesaria para pensar y reflexionar acerca de los avatares de la realidad. Y en los pasillos de nuestra facultad, en el bar sentado con un café o en los mismos intersticios de las aulas en las que daba clase, se respiraba -cerca suyo- un aire de serenidad propio de aquel que está calculando exactamente qué paso dar, qué palabra expulsar de su boca, a qué pensamiento conferirle realidad. El profesor Schkolnik fue un filósofo con todas las letras, con una creatividad y una originalidad admirables. Los relatos de este libro así lo demuestran. Quien lo conoció, no podrá parar de reírse con el relato "Tiempo recuperado" en el que nuestro autor cuenta el alboroto que armó cuando tuvo la dicha de poseer cinco figuritas del prócer San Martín para completar un álbum cuya inalcanzable estampa era, justamente, la del padre de la Patria; no podrá dejar de admirar la originalidad del relato "No escriba" en el que, mediante un eficiente cálculo matemático, nos advierte que si todos escribiéramos las probabilidades de que seamos leídos serian nimias y, por ello, se escribiría más para el olvido que para la memoria; no podrá dejar de asentir o disentir respecto de su postura en "Acerca de los intelectuales"; no podrá dejar de sazonar su vida junto con amigos y buen vino luego de leer "De la amistad". En fin, usando palabras del propio autor, este libro deja entrever que "lo que buscamos es la sintonía de lo esencial". El humor, la filosofía, la critica, la meditación profunda, la ironía y la sagacidad inundan las páginas de esta obra fantástica. Todos y cada uno de los relatos son inagotables fuentes de estos elementos y más. Valga esta breve reseña como un diminuto homenaje a Lito Schkolnik, sólo desde mi sencilla condición de alumno. Nada más que eso.

jueves, 30 de mayo de 2013

Cerveza Yapai - Negra Ahumada

Cerveza Yapai
Alcohol 4,5%
Una cerveza producida en Santa Rosa de Calamuchita, provincia de Córdoba. En la etiqueta leemos que “Yapai” decían los indios Ranqueles llenando sus jarros. En primer lugar bebía el anfitrión y después el invitado que respondía al brindis con un “yapai peñi” (salud hermano). En la ocasión se bebía lo que el anfitrión bebía, es decir la misma cantidad. Una buena oportunidad, creo, para emborrachar a nuestros invitados a una tertulia cervecera.
En cuanto al color, esta cerveza es negra con resabios de cobre y marrón oscuro. La espuma es amarronada, con cierta cremosidad y muy persistente.
Respecto del aroma, hay una predominancia muy marcada del ahumado con toques de madera y tofee. No se siente el lúpulo de aroma, tal vez tapado por la malta ahumada.
De su sabor puedo decir que tiene reminiscencias a pan tostado y muy escaso sabor a café. También en el gusto está presente el ahumado. El amargor es suave y el sabor de las maltas bases imperceptible. De todos modos, es una cerveza robusta sin tener tanto cuerpo ni densidad. Su gasificación es media, precisa para el estilo.
Como impresión general, afirmo que es una cerveza ideal para los días con fresquete, muy interesante para combinar con quesos ahumados y azules, también fuertes, que combinen con otros fiambres como el pastrami y el jamón serrano. Una mezcla de sabores y olores que constituirían un maridaje brillante para una tarde/noche tucumana de otoño.

Ya la había probado en otras oportunidades cuando estuve en Santa Rosa de Calamuchita y vuelvo a repetir y comprobar que tenemos en nuestras manos una muy buena cerveza. Felicitaciones a Ariel Pirogovsky su productor y maestro cervecero. La web de la cervecería es www.cerveceriayapai.com  

jueves, 23 de mayo de 2013

Shame - Dir. Steve McQueen

Shame
Título original: Shame
Año: 2011
Duración: 99 minutos
Dirección: Steve McQueen
Guión: Steve McQueen, Abi Morgan
Fotografía: Sean Bobbitt
Reparto: Michael Fassbender, Carey Mulligan, James Badge Dale, Nicole Beharie, Jake Richard Siciliano, Hannah Ware, Alex Manette.
Género: Drama/Erótico

Brandon (excelente actuación de Michael Fassbender) es un joven neoyorquino, trabajador de una empresa importante, cuya vida es muy estable económicamente pero que vive atormentado por la imposibilidad de forjar y mantener lazos sociales duraderos, sobretodo con mujeres. Y este asunto es fundamental para entender la complejidad del problema existencial del personaje que ilustra el director. Evidentemente, la confusión, la soledad, la culpa, la vergüenza, el tormento y el malestar existencial mantienen al treintañero en vilo durante su vida cotidiana. Brandon es, digámoslo, un onanista que no tiene tapujos para dar rienda suelta a su mano con tal de llegar al goce: por eso se masturba tanto en la intimidad de su departamento como en el baño de la oficina donde trabaja. El goce dejar de ser placentero, en su caso, para convertirse en una especie de compulsión desenfrenada de su vertiginosa vida sexual. Además, se pasa el día viendo videos y páginas pornográficas de internet, contratando prostitutas y manteniendo sólo relaciones esporádicas sin poder fijar nada serio. El punto de inflexión, no para mostrar una curva ascendente hacia una vida un poco mejor o menos tormentosa sino para evidenciar que desde las aguas del infierno aún se puede seguir descendiendo, está dado por la imprevista llegada de su hermana menor Sissy (Carey Mulligan. Presten atención a la secuencia en la que interpreta "New York New York") con la intención de quedarse algunos días hasta acomodar su situación personal. 
Lejos de juzgar la película por la sucesión de escenas sexuales que presenta (su calificación en no apta para menores de 18 años), cabe decir que tales secuencias están narradas para incrementar la complejidad de las preocupaciones, sentimientos y estados de ánimo del personaje principal. Es una película oscura, no convencional, atrevida que incursiona en la introspección de los más hondos traumas y problemas que se asientan en nuestro inconsciente; y que muestran una de las formas en que éste puede aparecer, en el contexto de la actual vida posmoderna. Genial!!!